WhatsApp y fake news: claves en la victoria de Bolsonaro

La aplicación es utilizada por el 60% de los brasileros, y entre los simpatizantes del exmilitar la proporción sube al 81%. Por su estructura se transformó en un vector de transmisión de noticias falsas.

WhatsApp, la popular aplicación de mensajería devenida en medio de comunicación alternativo y masivo fue una de las estrellas en la campaña presidencial en las elecciones brasileñas.

La particularidad de la aplicación es que dada su masividad en tierras brasileras – el 60% de la población lo utiliza y el 90% de ellos forma parte de un grupo según datos del instituto Datafolha - actúa entre usuarios como una amplia red social y amplifica contenidos como un medio de comunicación masivo.

También cuenta con otra particularidad que le otorga su propia estructura cerrada y su dinámica de uso: la verificación de los contenidos que circulan por la aplicación entre usuarios es altamente dificultosa, sino imposible por el momento.

A pesar de algunos intentos aislados en otras redes sociales – por ejemplo el cambio de algoritmo en Facebook - por controlar los flujos de información, estas continúan siendo tierra fértil para la viralización de contenidos periodísticos falsos o fake news. La gran escala, la atomización y en algunos casos la encriptación de la información facilitan esta dinámica.

En Brasil la campaña de Jair Bolsonaro (PSL), el ultraderechista ganador de la primera vuelta electoral, supo leer mejor que sus contrincantes los dos componentes de la nueva realidad política: por un lado la declinación de los medios tradicionales que dio paso a una hegemonía de la comunicación política por redes sociales.

Y por otro lado la transformación social que generó nuevos votantes, hiperconectados por las redes sociales, más sensibles a las fibras emocionales que a las aristas racionales de la disputa política, y por lo tanto más vulnerables a la viralización de fake news.

Bolsonaro también supo dejar de lado los tradicionales spots televisivos de campaña para apuntar todos sus cañones al uso de las redes sociales y la propagación de contenido por WhatsApp.

Datafolha confirma el acierto en la estrategia: el 81% de los votantes de Bolsonaro utilizan la aplicación contra el 58% de los votantes de Haddad. El exmilitar logró así el 46% de los votos a nivel nacional con solo 8 segundos diarios asignados en televisión, el menor tiempo de exposición entre los candidatos.

Relevamientos realizados previamente a las elecciones del domingo revelaban que la figura de Bolsonaro monopolizaba los debates en los grupos públicos de WhatsApp analizados. El proyecto “Elecciones Sin Fake”, vinculado a la Universidad de Minas Gerais registró que el ultraderechista era protagonista de la gran mayoría del contenido que circulaba en los días previos a los comicios en la aplicación de mensajería.

En este sentido una de las fake news que mas circuló en las últimas semanas en Brasil refería a una supuesta denuncia de manipulación en las maquinas de voto electrónico para perjudicar a Bolsonaro. Tales hechos nunca sucedieron, sin embargo el alcance e impacto de dicho contenido en los votantes es virtualmente imposible de medir.

Otra investigación del diario El País de España reveló que los simpatizantes de Bolsonaro se encontraban mucho más “comprometidos” con la difusión de material político – entre ellos fake news – por vía del WhatsApp que los simpatizantes de Fernando Haddad. Las proporciones fueron del 40% entre seguidores del exmilitar y del 22% entre los seguidores del delfín de Lula Da Silva.

En el último tiempo, en Brasil, WhatsApp se transformó en uno de los ejes comunicacionales de las campañas electorales por la dificultad que genera auditar los contenidos que se difunden. En ella el boom de las fake news parecen haber encontrado un nuevo vector para su proliferación sin control, y en Brasil solo Bolsonaro tuvo esa visión de futuro.

Rouvier