Victoria de una igualdad históricamente negada

OPINIÓN. “La ley sobre el matrimonio igualitario se impregna en nuestro ordenamiento jurídico, por la histórica lucha desigual, plagada de cercenamientos, negacionismos y discriminación, poniendo en escena la igualdad de derechos con perspectiva de género cimentada sobre convenciones de DD. HH.”.

En el histórico año 2010, se daba tratamiento en el Congreso Nacional el proyecto de ley que proponía habilitar el matrimonio con iguales requisitos, efectos, derechos y responsabilidades a las personas contrayentes de distinto o del mismo sexo. La centralidad del debate fue una discusión vinculada con la igualdad, en tanto se planteaba eliminar el requisito que para entonces establecía el vetusto código civil que consideraba la existencia del matrimonio con el consentimiento del hombre y la mujer por el requisito del consentimiento de ambos contrayentes, que actualmente se encuentra plasmado en el artículo 406 del código de fondo.

Se trató de una decisión de política legislativa novedosa y de vanguardia que victoriosamente prosperó asentada sobre pilares doctrinarios contemporáneos y convenciones internacionales de Derechos Humanos que pujaban paradigmáticos al unísono por el clamor de reconocimiento.

La dinámica e histórica lucha de las organizaciones de la diversidad sexual, logran impulsar la demanda del Matrimonio civil a partir de múltiples estrategias para visibilizar y disputar dicho reclamo en la esfera política y mediática.

La resignificación del concepto de familia con perspectiva de género, se hace eco por la victoria de esas voces acalladas, discriminadas y negadas que logran explicitarse en el ordenamiento normativo.

La sanción de la ley 26618, en el año 2010, convierte a la Argentina en el primer país de la región que reconoce la institución matrimonial a las parejas del mismo sexo.

Es así que el principio de la realidad, como valor axiológico, se plasma en el ordenamiento jurídico particularmente en toda la regulación civil en torno a las relaciones de familia acorde con los avances socio-culturales.

Con el devenir y en clave con dicho espíritu legislativo, se recepta la necesidad de realizar otras modificaciones normativas en sintonía con las transformaciones sociales, con la impronta de la "constitucionalización del derecho privado argentino"- actualmente explicitadas en nuestro Código Civil,  denotando un régimen legal más amplio, flexible y plural, particularmente en el derecho de familia.

La familia clásica, tradicional, sacralizada y biologizada imperante durante décadas y defendida acérrimamente por ciertos sectores negacionistas es contrarrestada por los cambios sociales que cada vez se fueron haciendo más visibles en las dinámicas familiares.

En tanto la familia arquetípica se pone en crisis, en un contexto donde otras formas alternativas de organización de vínculos familiares, otros modos de convivencia, otras sexualidades y diversas formas de llevar adelante las tareas de procreación y reproducción ya no podían acallar.

En definitiva, las relaciones de familia reguladas en nuestro actual  Código Civil y Comercial de Nación, por un lado denota implícitamente el resultado de las grandes tensiones y la consolidación del derecho constitucional/convencional y por otro establece explícitamente principios fundamentales tales como el de igualdad y no discriminación, libertad, autonomía personal adaptándose a un escenario familiar más amplio, flexible y plural.

Sin embargo, a pesar de la incorporación de dichos principios basales establecidos en  nuestro ordenamiento jurídico aún persisten ciertas voces, que a modo de eco estigmatizante y discriminatorio, resuenan anclados a conceptos arcaicos y patriarcales. 

La deconstrucción se encuentra en pleno proceso, la transformación de una sociedad más igualitaria llevará décadas, la histórica ley y restantes modificaciones normativas fueron un gran avance, sin embargo resta mucho por hacer para demoler las asimetrías enquistadas en las estructuras patriarcales, que nos interpela a una constante introspección crítico subjetiva y a un actuar intersubjetivo con eje en la alteridad para la optimización de un entre-nosotros/as. 


Sobre la autora

María Paola Casariego es abogada con perspectiva de género, mediadora, operadora en psicología social y docente, forma parte del grupo Voces en Clave de Género (VCG), equipo de profesionales con la firme convicción de inocular voces en clave con perspectiva de género para una sociedad más igualitaria.

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