Vicentin: repercusiones sobre la intervención y la estrategia europea

El presidente Alberto Fernández anunció ayer la intervención de la cerealera y desató las críticas de la oposición. Sin embargo, la nacionalización de empresas en medio de la pandemia es una política crecientemente implementada en Europa. Opinan Estefanía Pozzo y Ana Natalucci.

El presidente Alberto Fernández anunció ayer la intervención de la empresa cerealera Vicentín y adelantó que enviará un proyecto para que el Congreso trate su expropiación. La firma, que trepó hasta los más alto del ranking de exportación de granos durante los primeros años del macrismo, entró a fines del 2019 en concurso de acreedores y, antes del cambio de autoridades, fue beneficiada por un millonario préstamo del Banco Nación, que hoy es su principal acreedor.

Referentes de Juntos por el Cambio y de algunos sectores empresariales y agropecuarios salieron a cuestionar la medida del Gobierno y la vincularon al retorno "del viejo kirchnerismo". Sin embargo, la intervención del Estado en empresas en crisis en medio de la pandemia del coronavirus es una estrategia que ya se empezó a implementar en distintos países de Europa.

La intervención del Gobierno 

"Los argentinos tenemos que estar muy contentos porque estamos dando un paso hacia la soberanía alimentaria”, enfatizó el presidente en la conferencia de prensa de ayer.  Fernández aseguró que la medida no sólo tendrá relevancia por la continuidad de la empresa sino que “le permitirá al Estado tener una empresa testigo en el mercado de cereales para una planificación estratégica y a partir de allí poder referenciar al mercado alimentario".

Además, detalló que todos los activos del Grupo pasarán a ser parte de un grupo fiduciario que estará a cargo de YPF Agro y que Gabriel Delgado, exsecretario de Agricultura durante el kirchnerismo, será el interventor.

El proyecto de expropiación que será enviado al Senado autoriza al Ejecutivo a contraer en el mercado local o internacional, “empréstitos y/o emitir títulos de deuda pública y/o monedas complementarias a fin de abonar los saldos correspondiente al proceso expropiatorio, si los hubiere". 

La intención del Gobierno es que la estructura productiva de la cerealera, en manos del Estado, pasará a tener un rol fundamental en la pospandemia “porque sería el artífice ideal para poner en marcha un programa de acción contra el hambre”.

Respecto del futuro de los trabajadores de la planta, la iniciativa establece que será transferido a YPF "conservando todos los derechos laborales adquiridos y la afiliación de los Convenios de Trabajo". 

Opinan Estefanía Pozzo y Ana Natalucci

En diálogo con El País Digital, la periodista especialista en economía Estefanía Pozzo ponderó la medida: "La decisión del Gobierno es una determinación que estructuralmente para la economía Argentina tiene una significancia enorme. Esto es porque el Estado se mete como jugador en uno de los sectores más dinámicos por la generación de divisas y también porque también entra a jugar en un mercado que está concentrado por las grandes empresas agroexportadoras multinacionales. Capitales chinos y estadounidenses son las líderes en la exportación de granos en Argentina".

Pozzo se refirió también a la deuda que la empresa mantiene con el Banco Nación y su vínculo con Cambiemos: "Además, está la cuestión escandalosa de los préstamos aprobados por el Banco Nación a Vicentin, que casualmente fue uno de los principales aportantes de la campaña de Cambiemos.  Entonces sería importante una investigación que revele cuál fue el curso del dinero, porque Claudio Lozano, uno de los directores actuales del Banco Nación que reveló toda estas operaciones, dio cuenta de una estructura societaria que hace pensar que si esos créditos no fueron directamente destinados a la fuga de capitales y a la evasión impositiva", manifestó.

En esa misma línea coincidió Ana Natalucci, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet: "Me parece que hay contextualizar que es Vicentin, que es una empresa que tiene una causa por un defalco al Estado vía préstamo del Banco Nación, que usó estos préstamos para financiar la campaña de Cambiemos. Además, la mayoría de ese dinero se lo fugaron y que entonces en ese marco, llamaron a concurso de acreedores, y en ese punto la intervención se justifica porque es una empresa que le debe al Estado, no es una compañía que quiebra y nada más". 

"En la etapa kirchnerista las reestatizaciones se daban cuando las empresas eran claves en el desarrollo económico y por alguna razón se producía un defalco", explicó a continuación. Sin embargo, aclaró que "no coincide" en alentar desde el Frente de Todos un discurso de "vamos por las reestatizaciones" porque no ayuda mucho en este contexto.

Por otra parte, respecto al encuadre de "soberanía alimentaria" que el presidente le dio a la intervención, sostuvo que "refleja un poco en lo que dice la oposición, que en ese momento la Mesa de Enlace tenía una reunión con Miguel Pesce en el Banco Central por cómo cotizan a dólar blue". 

"Entonces, me parece que se da está habiendo un problema que tiene que ver con esta cosa descontrolada del dólar blue, de lo que no hablamos porque sólo hablamos de la pandemia. Lo de soberanía alimentaria yo no lo tomaría literal en el sentido de que el Frente de Todos deje de tener una estrategia estractivista respecto de los comodities, sino que es un tipo de intervención sobre la principal área estratégica de la economía argentina y que a partir de eso es que el Gobierno podría tener divisas para afrontar pagos de la deuda que son en dólares", agregó en diálogo con este medio. 

Por último, dejó su hipótesis sobre la medida: "Uno se vería tentado de decir si esto no es la 125 por otros medios, y bueno, ojalá que sí, ojalá que sea un modo en que el Estado empiece a intervenir en áreas estratégicas con formas nuevas.

La relación con el macrismo

El grupo económico Vicentin nació hace 1929 en Avellaneda y pese a vivir un periodo de expansión que se incrementó durante los primeros años de la gestión de Cambiemos que la catapultaron como una las diez principales empresas exportadoras del país, desde fines del año pasado atraviesa serios problemas financieros.

A principios diciembre la empresa declaró el default y lo llamativo es que se conoció que su principal acreedor era el Banco Nación, a quien le debía más de $18.300 millones por un préstamo que fue otorgado bajo la gestión de Javier González Fraga. 

Esto desató un escándalo porque, como informó EPD en su momento, Vicentin fue uno de los máximos aportantes de la campaña de Cambiemos en las PASO presidenciales 2019. Según lo publicado en la Cámara Nacional Electoral, la firma contribuyó con 13,5 millones de pesos, repartidos en donaciones más pequeñas provenientes de empresas que integran el Grupo.

A raíz de esta situación, el fiscal Gerardo Pollicita imputó a Javier González Fraga, presidente del Banco Nación durante la última parte de la gestión Cambiemos, y a los referentes de la empresa Alberto Padoán y Gustavo Nardelli.

Las críticas de la oposición

Dirigentes de Juntos por el Cambio y del agro no tardaron en rechazar la intervención de la empresa. Los cuestionamientos tuvieron una sola dirección discursiva: "el retorno del viejo kirchnerismo" que anhela convertirse en Venezuela y que registra el "trágico" antecedente de la expropiación de YPF y Ciccone. En este sentido, Federico Pinedo, Patricia Bullrich, Ricardo Bruyaile, Luis Petri y la Sociedad Rural, entre otros, alzaron sus voces en contra del proyecto.

Estas críticas ya habían sido anticipadas por Alberto Fernández durante el anuncio: "Ya tendrán oportunidad de compararnos con Venezuela o con el infierno", chicaneó, y hoy descartó que Cristina Fernández de Kirchner esté detrás de la decisión, como reclamaron desde el arco opositor.

La estrategia europea

El salvataje de empresas por parte del Estado producto de la crisis que produjo la pandemia no es una estrategia que tuvo su origen en el Frente de Todos. Desde hace meses, Europa dio los primeros pasos para una nacionalización masiva de compañías.

En este marco, Italia y España anunciaron la nacionalización de la compañía aérea Alitalia a principios de mayo, mientras que Alemania, que ya acudió al rescate de empresas como Adidas vía préstamo, no descarta tomar una participación en la aerolínea Lufthansa para evitar un final desastroso ante este contexto.

Por su parte, la Comisión Europea, en búsqueda de una solución ante el duro panorama económico provocado por el coronavirus, analiza la modificación del marco temporal de ayudas públicas para hacer frente a la crisis, una suerte de nacionalización generalizada de empresas que se ven amenazadas. Este proyecto alcanzaría a las firmas cotizadas y no cotizadas, grandes y pequeñas que se ven en aprietos por el embate del Covid-19.


Diarios Argentinos