Vicentin: el debate sobre la intervención y la mirada estratégica

Con la intervención, el Gobierno busca hacer pie en el mercado agroexportador, copado por multinacionales, y desde la oposición lo acusan de reproducir el modelo chavista. El economista Juan O'Farrell da cinco claves para comprender la medida.

La decisión del Gobierno de Alberto Fernández de intervenir e impulsar un proyecto para expropiar Vicentin es una sorpresiva movida estratégica que le permite al Estado entrar a jugar en el mercado agroexportador, monopolizado por multinacionales extranjeras. Desde el oficialismo sostienen que la medida busca salvar a una empresa en quiebra, saldar su deuda con el Estado y convertirla en una compañía testigo, mientras que desde la oposición vinculan a la iniciativa con la reedición de un populismo "chavista" que restringe libertades y provoca grandes crisis. 

La intervención: los debates entre el Gobierno y la oposición 

El conglomerado industrial, con más de 90 años de existencia, es el sexto exportador agroindustrial del país, en 2019 fue la principal exportadora de aceites y harina de soja y girasol. El desembarco del Estado en la actividad agraria local es una punta de lanza que utilizará la gestión de Alberto Fernández para obtener las divisas que las arcas del Estado necesitan para el pago de la deuda y para paliar los efectos de la crisis pandémica en la economía. 

"Es una decisión clave para la economía", destacó la vicepresidenta del bloque del Frente de Todos Anabela Fernández Sagasti, una de las impulsoras del proyecto, que trazó tres fundamentos esenciales para expropiar la cerealera: recuperar la millonaria suma otorgada por el Banco Nación en la gestión macrista, regular el precio de los productos para que tengan "el valor de la fuerza de trabajo", y evitar que la firma quede en manos de un grupo extranjero por un escaso valor. 

Otro de los puntos salientes de la estrategia que señalan desde el Gobierno, es el papel protagónico que tendrá YPF.  La petrolera será, a través de YPF agro, el fiduciario que se hará cargo de la operación de la empresa, para ello prestará soporte financiero, contable y legal a la intervención.

Además, en un segundo plano de prioridades, será una oportunidad para YPF de crecer en el mercado de biocombustibles, donde Vicentin tiene un rol preponderante, y así la petrolera podrá mejorar su situación financiera que viene golpeada por la parálisis en la actividad económica de los últimos meses.

Una de las primeras en manifestarse en contra fue la titular del PRO, Patricia Bullrich, quien calificó a la medida "con un abuso de poder", en esa misma línea, Federico Pinedo, lo tomó como "una señal trágica". Omar de Marchi, diputado nacional de Juntos por el Cambio, subió el tono y comparó la decisión como algo propio del modelo venezolano.

La idea de "chavización" instalada por el macrismo y replicada hasta el hartazgo por los grandes medios intenta ganar el debate público y centrar la mirada en la presunta armadora de la expropiación, Cristina Fernández de Kirchner. El regreso de un kirchnerismo auténtico que viene a reproducir lo que ya se hizo con Aerolíneas, YPF y Ciccone, es la "temeraria" advertencia. 

Pero en el oficialismo responden que el "operativo rescate" tiene más que ver a lo que llevo a cabo la canciller alemana Angela Merkel con la aerolínea Lufthansa que con parecerse a Venezuela: el Gobierno federal alemán inyectará 9.000 millones y a cambió obtendrá una participación de 25% en las acciones de la línea de bandera.

Las claves estratégicas de la intervención por Juan O'Farrell

En diálogo con El País Digital, el economista y politologo de la UTDT y miembro del grupo Fragata, Juan O'Farrell, analizó las implicancias de la decisión del Gobierno. Enunció cinco claves para comprender y dimensionar la intervención y eventual expropiación:  

Las características de la intervención. "Con esta medida el Gobierno está interviniendo sobre una empresa en crisis con unas deudas importantes, que tiene como acreedores principales a bancos públicos. Por otro lado, atiende una urgencia de corto plazo que es garantizar la estabilidad de los puestos de trabajo y buscar una solución de los productores agropecuarios que también son acreedores de Vicentin".

El desembarco del Gobierno en el mercado agroexportador. "Un segundo punto a destacar es la reelevancia de esta empresa en el sector agroexportador, es la sexta en ese ranking, es la primera exportadora de aceites y sus productos, tiene una de las plantas más modernas de biocombustibles, tiene un frigorífico, dos puertos y elevadores que están en manos de empresas extranjeras, todas esas unidades de negocios la vuelven una compañía estratégica y de peso. Hay también otras razones por las cuales a mediano y a largo plazo es una medida interesante, que es que el Gobierno interviene en un sector que se caracteriza por estar muy concentrado y por estar muy extranjerizado. 

La regulación de ese sector es muy importante, porque, por un lado, de esa regulación depende el precio que reciben los productores, ahí también tiene injerencia un aspecto de política cambiaria y liquidación de divisas, porque ese mercado es el principal generador de dólares. Por otro lado, suelen haber tensiones respecto del lado fiscal, porque las exportadoras que operan son denunciadas muchas veces por utilizar precios de transferencia y prácticas contables con las cuales giran sus ganancias a paraísos fiscales y pagan menos impuestos de lo que deberían pagar".

Vicentin como empresa testigo. "Teniendo en cuenta la relevancia del sector, lo que plantea el Gobierno es el concepto clave de empresa testigo, que lograría intervenir en estas áreas, no con el peso que lo hacía la Junta Nacional de Granos, pero sí podría llegar a tener algo de impacto en la liquidación de divisas al tener el Estado injerencia en una de las empresas más importantes en la rama exportadora. Esto le permitiría armar un contrapeso a la capacidad de especulación que tienen los traders, osea cada vez que hay un momento sensible por la escasez de moneda extranjera, hay una puja entre el Gobierno y los traders para ver cuándo se liquidan esas divisas, y los traders tienen la capacidad generalmente de forzar una devaluación. Tener una empresa testigo le implicaría al Estado garantizarse de divisas para utilizar en esos momentos sensibles".

La regulación de los precios y el apoyo de los productores. "Otro aspecto importante es el precio que le pagan los productores a los exportadores. Es una posible ventaja para los productores agropecuarios tener una empresa que les podría ofrecer mejor precio del que le brindan las multinacionales, por supuesto eso sería a costa de la rentabilidad de Vicentin. Esto nos lleva a otro punto saliente: esta medida sin el apoyo del sector de los productores, sería problemática porque es una empresa que no puede operar teniendo al sector en contra".

Una oportunidad para el desarrollo productivo. "Un último aspecto, es un desafío que me resulta interesante, es el potencial para una empresa mixta en un sector estratégico que promueva el desarrollo del sector y aporte al desarrollo económico nacional. Que este sea una oportunidad para que los activos de la empresa sean utilizados para promover exportaciones, generar innovación en el agro, que sea una propuesta desde el Gobierno hacia el sector, para generar más producción. La perspectiva del potencial desarrollista que junto con YPF podría generar Vicentin sería muy importante. Para eso lo indispensable es conseguir el capital para que la empresa funcione y que se gestione bien".

Diarios Argentinos