Venezuela: el máximo tribunal asume funciones en el Congreso

Mediante una sentencia advirtió "desacato" de la Asamblea Nacional, dominada por opositores, quienes condenaron la medida y la catalogaron como un golpe a la democracia.

El máximo tribunal de Venezuela advirtió en una sentencia que ejercerá las competencias parlamentarias de la Asamblea Nacional, dominada por opositores, quienes condenaron enérgicamente la movida y la catalogaron como "un duro golpe a la democracia".

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ya ha anulado muchas acciones y decisiones del congreso desde que en el 2016 pasó a manos opositoras, pero es la primera vez que dictamina expresamente que asumirá las funciones legislativas.

"Se advierte que mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas por esta Sala o por el órgano que ella disponga", indicó la sentencia.

Pese a que los tres diputados no están ejerciendo funciones por decisión de la propia Asamblea, el TSJ sigue manteniendo su posición, lo cual ha llevado a la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a acusar al máximo tribunal de cercenar el parlamento para favorecer al Gobierno.

"La Mesa de la Unidad Democrática condena de manera categórica y denuncia ante el país y la comunidad internacional lo que considera un duro golpe a la democracia, asestado por el gobierno de Nicolás Maduro y los poderes públicos subordinados a él, en especial el Tribunal Supremo de Justicia", dijo la MUD en un comunicado.

"La sentencia inconstitucional que aquí rechazamos, más que afectar al Parlamento Nacional electo por el pueblo, concreta un nuevo paso en el proceso de desmantelamiento de la democracia venezolana", agregó la coalición opositora. "Este Gobierno agoniza y por eso recurre a este tipo de medidas desesperadas".

La oposición y diversos organismos internacionales sostienen que Venezuela se ha convertido en una dictadura que apresa a sus detractores y viola los derechos humanos.

El lápiz verde