Venezuela: crisis, pandemia y elecciones

El próximo 21 de noviembre se celebrarán elecciones locales y regionales. Una vez más, como en todos estos últimos años, estas elecciones tendrán lugar en medio de una aguda crisis en lo social y en lo económico.


El próximo 21 de noviembre se celebrarán elecciones locales y regionales en Venezuela. Una vez más, como en todos estos últimos años, estas elecciones tendrán lugar en medio de una aguda crisis en lo social y en lo económico, con hiperinflación, escasez de alimentos y con millones de venezolanos emigrados a distintos destinos. También hay que agregar a este escenario las conflictivas relaciones con los Estados Unidos (sanciones y bloqueo económico a Venezuela mediantes) y con la Unión Europea. Y como si todo eso fuera poco, la pandemia de coronavirus que afecta a todo el mundo es un elemento contextual ineludible e inevitable.

En lo concerniente a la pandemia, el gobierno de Nicolás Maduro adoptó desde 2020 una estrategia de confinamientos intermitentes, alternando una semana de cierre total con otra de apertura (estrategia que podría modificarse inminentemente). En cuanto a la adquisición de vacunas, Venezuela mantiene una tensa situación con el denominado mecanismo Covax, al cual le abonó la totalidad de lo acordado para que comiencen a llegar las dosis correspondientes, pero un bloqueo de fondos impide la acreditación de 10 millones de dólares y, por lo tanto, la llegada de dichas vacunas se encuentra en suspenso, razón por la cual Maduro ya ha exigido la devolución del dinero para poder concretar otros acuerdos que le provean de las vacunas que se precisan. Demás está decir que la gestión de la pandemia se ha constituido en un tema central en la mayoría de las democracias, por lo que la provisión de vacunas se ha transformado en un recurso clave para la estabilidad política de los mandatarios.

La importancia que ha adquirido en materia geopolítica la llamada “diplomacia de las vacunas” es un factor que no escapa a la situación venezolana, ya que los principales recursos de poder internacionales de Maduro, es decir, las alianzas tejidas con Rusia y China, le han suministrado poco más de 2,2 millones de vacunas al país, según cifras de comienzos de este mes: 380 mil dosis de la vacuna rusa Sputnik V, 1,8 millones de dosis provenientes de China (500 mil de las cuales corresponden a Vero Cell, donadas por la empresa estatal china Sinopharm) y 30 mil dosis de la vacuna cubana Abdala. A su vez, hay que mencionar que el gobierno de Maduro firmó acuerdos con Rusia por un total de 10 millones de dosis, y con Cuba, por un total de 12 millones de dosis. Si bien la llegada de vacunas y su aplicación marchan a un ritmo lento en Venezuela, Maduro ha prometido que se incrementarán los arribos de vacunas y que se acelerará la campaña de inmunización en los próximos meses. Cabe destacar que el acuerdo firmado con Covax le hubiera significado 11,4 millones de dosis al país.

Las cifras de la pandemia en Venezuela arrojan un número en torno a los 290 mil casos de coronavirus confirmados, con poco más de 3200 decesos, guarismos que la oposición política al gobierno de Maduro y una parte de la comunidad internacional denuncian que serían mucho más elevados.

En lo referente a la política nacional venezolana, el principal recurso de poder con el que cuenta la oposición es el internacional, con Estados Unidos y la Unión Europea como puntas de lanza en la presión sobre el gobierno bolivariano. Luego de las elecciones legislativas de diciembre de 2020, el arco opositor perdió la mayoría conseguida en las elecciones de 2015 y, por tanto, perdió también su más relevante recurso de poder institucional, ahora controlado por el oficialismo con una aplastante mayoría. Es más, en días anteriores, la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo que tiene por objeto invalidar los actos emanados del período parlamentario de enero de 2016 – enero de 2021, es decir, los generados por la legislatura dominada por la oposición.

La llegada a la presidencia estadounidense de Joe Biden pareció abrir una ventana de oportunidad para Nicolás Maduro, que se mostró abierto a dialogar con la nueva administración de la potencia del norte. Sin embargo, a pesar de las expectativas, hasta el momento el presidente de Estados Unidos no parece dirigirse a modificar la actitud de su gobierno hacia el oficialismo venezolano ni respecto al apoyo otorgado al “presidente encargado” Juan Guaidó, una de las figuras más relevantes de la oposición, con fuerte respaldo internacional, sobre todo.

 Este 21 de noviembre habrá elecciones para cargos de gobernación y alcaldías y la comunidad internacional estará pendiente del acto eleccionario. Ya se manifiestan múltiples presiones externas e internas sobre el gobierno venezolano para negociar las condiciones que rodeen a esta jornada cívica. El foco estará puesto en el grado de participación de los actores políticos opositores y en el nivel de abstención/participación de los electores en las urnas. Daría la impresión que un triunfo oficialista (aunque sea contundente) con un porcentaje de participación electoral inferior al 50%, sería desestimado por la oposición local e internacional, por lo cual solo una victoria clara del oficialismo, con un alto grado de participación ciudadana, podría reposicionar y fortalecer el liderazgo de Maduro en las mesas de negociación. En caso contrario, los conflictos, tensiones y desconocimientos mutuos seguirán dictando la agenda política en Venezuela.


Sobre el autor: Co autor del libro Liderazgos en su laberinto. 

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