Urtubey, el caudillo provincial que quiere romper la grieta

Tras 12 años como gobernador de Salta, blanqueó su decisión de competir por la presidencia desde el peronismo federal. Le habla al votante macrista desencantado y es muy crítico con Cristina Kirchner.

"Me preparé toda mi vida para este momento”, aseguró Juan Manuel Urtubey esta mañana en una entrevista a Infobae y confirmó así su decisión de presentarse como candidato a presidente. Sin posibilidad de ser reelecto como gobernador de Salta, apostará a capitalizar el voto del peronismo no kirchnerista para romper la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

Integrante de una familia muy tradicional de Salta, Urtubey comenzó a ocupar cargos políticos de importancia desde muy joven. En 1999, con apenas 30 años, fue electo diputado nacional. En 2007, con apoyo del kirchnerismo, le arrebató el control de la provincia a Juan Carlos Romero, un histórico dirigente peronista con mucho peso en el norte argentino.

Desde entonces, Urtubey dirigió los destinos de la provincia. Fue reelecto en la gobernación en 2011 y en 2015. Durante ese lapso, acompañó a la entonces presidenta Cristina Kirchner, aunque también supo marcar diferencias con la Casa Rosada. Fue una alianza de conveniencia mutua: al mandatario le servía alinearse con el Frente Para la Victoria, y el kirchnerismo encontraba en Urtubey un socio legitimado en un territorio donde al partido de gobierno le costaba ingresar con un candidato propio.

Cuando Cambiemos accedió a la presidencia de la Nación, el gobernador de Salta se mostró como el caudillo provincial justicialista con mejor llegada al flamante oficialismo. A pocos días de asumir, Macri organizó un encuentro en Olivos con todos los gobernadores. “En los últimos 8 años no existió una reunión parecida a esta”, dijo Urtubey, en una declaración que selló su alejamiento del kirchnerismo y su buena sintonía con el nuevo mandatario.

Tras el acceso de Macri al poder, la estrategia del salteño consistió en posicionarse como un referente del peronismo moderado, acompañando las reformas promercado de Cambiemos e impugnando la herencia de Cristina Kirchner. “Soy brutalmente optimista”, declaraba sobre el Gobierno en agosto del 2016. En marzo del 2017 dio su aval a las denuncias de corrupción contra la expresidenta: “El que comete ilícitos tiene que pagarlos”.

A mediados del 2016, Urtubey ya blanqueaba su intención de competir por la presidencia en 2019. Su juventud lo convertía en uno de los aspirantes más potables dentro de la “liga de gobernadores” peronistas. Pero todavía le faltaba subir el nivel de conocimiento. Su casamiento con Isabel Macedo, reconocida actriz de televisión, le sirvió para elevar su popularidad sobre todo en el conurbano bonaerense, un territorio hostil a sus ambiciones de poder.

En las legislativas del 2017, el candidato del oficialismo provincial perdió frente a la lista de Cambiemos. Fue una señal de desgaste y debilidad para Urtubey, que ya no podía presentarse a la reelección provincial por prohibición constitucional.

En septiembre del 2018, el salteño presentó en sociedad junto a Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y el cordobés Juan Schiaretti un nuevo espacio peronista alternativo. “Representamos al peronismo democrático, republicano y federal”, señalaron entonces. Los cuatro dirigentes tienen aspiraciones presidenciales, y aún no es claro cómo terminarán definiendo las candidaturas.

Durante toda la gestión de Cambiemos, Urtubey estructuró un discurso poco vinculado al peronismo. Antes bien, pareció dirigirse al electorado macrista desencantado. Cuentan alrededor de su asesor estrella, Antonio Solá, que la estrategia es sumar cada voto que pierde Macri. Y que al electorado kirchnerista recién hará falta hablarle en el caso de un eventual ballotage contra el oficialismo. ¿Podrá Urtubey dar el batacazo y lograr terciar en una sociedad tan agrietada y polarizada? Ya lanzado en la carrera presidencial, él está convencido de que sí.

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