Una vida en nuestro planeta

Nada más urgente e importante que ver el documental David Attenborough, una vida en nuestro planeta. Aunque no les gusten los documentales o el medio ambiente como tema, la película es hoy un testimonio indispensable para entender el mundo.

Nada más urgente e importante que ver el documental David Attenborough, una vida en nuestro planeta. Aunque no les gusten los documentales o el medio ambiente como tema, la película es hoy un testimonio indispensable para entender el mundo. ¿O no le debemos esta pandemia a la intervención irresponsable del hombre en la naturaleza? ¿ O no tenemos acá nomás los incendios intencionales ahora de miles de hectáreas?

El documental es entretenido, simple y didáctico. No es casual, David Attenborough que hoy tiene 94 años, es un científico y un activista comprometido y uno de los primeros en hacer documentales sobre la naturaleza. Durante décadas recorrió el mundo y los lugares más alejados para sus trabajos como divulgador estrella de la BBC.

Muchas de esas viejas imágenes aparecen intercaladas en este documental recientemente estrenado en Netflix, y lo que se ocupa de mostrarnos ahora es cómo  a lo largo de estos años estamos destruyendo todo velozmente. Tiene un tono amable y es siempre muy claro , dirigido a todas las edades, parece estar destinado, no a presentar grandes temas nuevos sino  más que nada a generar conciencia en la mayor cantidad de público posible. Ojalá lo logre.

Hay imágenes bellas y emocionantes de la naturaleza, otras muy tristes de la destrucción y otras de Attenborough lejos de la naturaleza y frente a la titular del FMI o en el Foro Económico Mundial porque de eso se trata toda la película: de alertar sobre este modo del capitalismo que destruye todo para beneficio de unos pocos. Sobre el final se plantea un cálculo sobre el futuro (o no futuro) de seguir a este ritmo o la luz de esperanza sobre la toma de conciencia para un equilibrio con la naturaleza y las posibilidades de un desarrollo sustentable.

Arranca la película en Chernobil, el lugar de la explosión nuclear de 1986 y analiza los errores humanos que llevaron a eso. El pueblo murió para siempre. Y cuenta que ya llevamos talados la mitad de las selvas tropicales del mundo y que a la fecha sólo queda el 35% de los espacios naturales que había.

“Las madres orangutanas llevan diez años con sus crías enseñándoles qué frutos vale la pena comer. Sin este largo aprendizaje no podrían cumplir su papel en la distribución de semillas cuando se mecen desde las copas de los árboles y la diversidad arbórea es la clave una selva tropical”, nos explica mientras vemos tiernas orangutanas en la selva; para después ver un terreno raleado, parte de la misma selva talada por el hombre con una orangutana colgada de un árbol pobre y solitario.

No todo es tristeza y escepticismo, el documental se encarga de mostrar varios ejemplos en distintos lugares del mundo para dar cuenta de las posibilidades de otro capitalismo: producción agrícola sustentable, generación de energía renovable, o la explotación lógica de la pesca o la madera, entre otras opciones.

Nuestro país está atravesado hoy por estos temas, el lobby del fuego con ochocientas mil hectáreas quemadas, según datos de Greenpeace. Negocios inmobiliarios y agronegocios. Esos fuegos que arrasan todo y que parecen una película de terror, son nuestra realidad. Esas fotos de animales calcinados nos representan.

Es con la naturaleza, no contra la naturaleza, repite una y otra vez Attenborough en la película.

David Attenborough se transformó en un récord en Instagram, ya que consiguió superar a Jennifer Aniston y llegó al millón de seguidores en 4hs 44 segundos. A sus 94 dijo “Exploro lo que es para mí una nueva forma de comunicación porque, como todos sabemos, el mundo está en problemas”.


Diarios Argentinos