Una de gasolineras románticas

OPINIÓN. Cuando las gasolineras sean ruinas románticas se convirtió en el título del libro publicado en 2019 por la editorial platense Prueba de Galeras, con serie de fotos de las estaciones abandonadas y poemas que giran en torno a una búsqueda de esos restos del tiempo.

Por: Julián Axat

Gasolineras es el nombre que en España, México, Nicaragua y Cuba le suelen dar a lo que nosotros llamamos Estaciones de Servicio. O bien Bencinera (en Chile), Bomba (en Colombia, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Venezuela). Grifo (en Perú). Los latinos que viven en Estados Unidos les dicen también Gasolineras; y el número de ellas que atraviesa la mítica Ruta 66, entre Chicago y los Ángeles, es de 962.

Por eso las Gasolineras son las verdaderas reinas de la Ruta 66. Desde las más hermosas y hasta las más antiguas. Las más modernas y las más lujosas. Entre las más renombradas están Hackberry General Store (Arizona), Lucille´s Service Station (Oklahoma), Tower Conoco Station (Texas), Gasolinera Gay Parita (Missouri), Cars on the Route (Kansas) o Ambler-Becker Texaco Gas Station (Illinois).

Las hay con surtidores en formas extrañas, con sus clásicos Moteles, con Cafeterías también de todo tipo. Restaurants, Discotecas, Night clubs, Talleres, Shoppings, etc. Pasen y vean esas imágenes de Gasolineras que en el fondo son una inmersión en la esencia de la cultura norteamericana.

La carretera 66 es parada obligatoria para quienes rememoran a la generación Beat. Pues allí Jack Kerouac, Allen Ginsberg y Neal Cassady protagonizaron un tiempo de correcaminos, que más tarde quedará inmortalizado en la gran novela “On the Road” (1957), la biblia de los beatniks. Se calcula que entre 1946 y 1952, Kerouac y Cassady recorrieron más de 39.400 kilómetros. Pero también hicieron paradas inevitables sobre la ruta, en estas legendarias Gasolineras.

Por eso a algunos poetas les obsesionan las Gasolineras o Estaciones de servicio. A mí por ejemplo me obsesionan y las colecciono. Como trabajo en Buenos Aires y vivo en La Plata, la autopista me depara, por lo menos una vez al día, un stop para tomar café, leer y luego seguir. A veces salen hasta reuniones de trabajo en ellas. Otras, sale la escritura de algún verso… Lugar de tránsito, no lugar, pero lugar al fin.

Hace un par de años, con mi pareja Coty, comenzamos a buscar estaciones abandonadas, auténticas estaciones de servicio fantasmas. Fue así como se nos ocurrió salir a fotografiarlas (Coty es fotógrafa) y armar un álbum cementerio de ellas en imágenes en blanco y negro.

Así, por ejemplo, fotografiamos la serie de estaciones de servicio abandonas en la Ruta 2 y la Ruta 11, camino a la costa atlántica. Las estaciones muertas del gran La Plata y del Conurbano. Todos los días tenemos frente a nosotros una de ellas, pero las dejamos pasar y nos les prestamos las más mínima atención. Están ahí, pasan desapercibidas, pero son la imagen de un tiempo y espacio que no queremos reconocer.

El escenario económico 2015/2019 llevó al cierre/quiebra de muchísimas estas estaciones, las que quedaron como perdidas y abandonadas a la vera de las rutas. Derruidas, oxidadas, tomadas por gente que vive en ellas como si fueran casas, o tapadas sus aberturas con ladrillos para evitar que sean intrusadas; pintadas con todo tipo de consignas políticas.

Se parecen a naves espaciales extrañas, esqueletos metálicos dejados en un misterioso desierto. Restos o ruinas encallados de un naufragio, de un tiempo que se va y no sabemos si regresará. Artefactos futuristas de un escenario pos-apocalíptico. Una metáfora de nuestro país.

El arte de buscar y coleccionar estaciones-gasolineras fantasmas me llevó a toparme un día con el siguiente fragmento de los Epigramas del recientemente fallecido, Ernesto Cardenal: “Tú que eres bella ahora en las calles de Managua/ Un día serás como ellas de un tiempo lejano/ Cuando las gasolinera/ sean ruinas románticas. Ruinas románticas. Buscadores de gasolineras como ruinas románticas.

Cuando las gasolineras sean ruinas románticas, se convirtió en el título del libro publicado en 2019 por la editorial platense Prueba de Galeras, con serie de fotos de las estaciones abandonadas y poemas que giran en torno a una búsqueda de esos restos del tiempo. Las maquetas de las estaciones-gasolineras son disparadores de una escritura que habla del futuro para buscar el pasado. Como esos extraños y deseados artefactos.  

Aquí dejo el libro para los curiosos:  https://elniniorizoma.wordpress.com/2020/03/29/cuando-las-gasolineras-sean-ruinas-romanticas-pdf-libro-julian-axat/

Sobre el autor: Julián Axat es poeta y abogado

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