Una Columna para la Moda: popular

¿Por qué es necesario revisar la mirada desigual que promueve la moda? Porque sigue quedando gente afuera. Porque se limita y se reducen las posibilidades. Y por sobre todas las cosas, porque según la definición principal, el rol de diseñador es el de resolver problemas. Sin embargo, como funcionan actualmente las cosas, estamos creando problemas a diario.

Pobre, retrasado/a, viejo/a, puto/a, india/o, gorda/o, enana/o… Son insultos que usamos en algún momento de nuestra vida u otres usaron para hacernos sentir mal. ¿Qué tienen en común estos adjetivos? La exclusión. El sistema no está armado para personas con estas características (comparativas, no intrínsecas). Sin embargo, desde hace un tiempo este sistema viene teniendo fisuras. Tomando distintos nombres y formas, el sistema de la moda y les diseñadores como sus protagonistas, reproducen y promueven desde la enseñanza, proyectos y comunicación, estereotipos que excluyen.

A lo largo de los artículos de esta columna hemos abordado desde varias miradas el lugar que ocupamos les diseñadores en el circuito del diseño textil y de indumentaria. Hemos visto, por ejemplo, lo distante que está de nosotres el imaginario del diseñador blanco, varón, exitoso (según parámetros occidentales), que sólo le interesa la fama y que los vestidos queden impecables sobre cuerpos que pertenecen a una selecta categoría que llamamos hegemónica.

Desde aquí proponemos abrir un debate en el cual intervengan voces de todos los sectores posibles. Es necesario cambiar las formas, y hablar con quienes aún no se habla, para que la conversación deje de ser sólo para especialistas. Personalmente intento ser  lo más abarcativa posible y siento que es necesario -muchas veces- hablar con quienes están en lugares de privilegio, quienes no ven (porque no pueden, no aprendieron o no quieren ver) a quienes están en otros estratos.Erradicar prejuicios para construir sin establecer de antemano lo que debería ser, puede ser el primer (y complejo) paso para crear un ámbito saludable de convivencia. Tal vez pueda ser motivador pensar que donde algunes están cómodes, hay muches que no acceden a sus derechos básicos.

Quienes conocemos el sistema de moda sabemos que está en estrecha relación con una gran cantidad de sectores e industrias, por lo que se convierte en un sector transversal económica, social y políticamente. Dejando de lado que todas las personas nos vestimos, cada vez que un diseñador tiene una idea, para llevarla a cabo se pone en movimiento una cadena de procesos que por alguna razón, generalmente no tenemos en cuenta.

¿Cómo llegamos les diseñadores a estas conductas de individualismo y endogamia? ¿En qué momento empezamos a creernos más importantes que lo que hacemos? ¿Cuándo perdimos el eje de nuestro hacer? 



Hay un peligro en el exceso de preocupación por cuidar las formas, ya que por sostener las formas actuales de hacer se deformó todo. La sociedad en la que vivimos se ha vuelto insostenible: abundan las fobias, la discriminación, el elitismo y se confunde activismo con proselitismo. Como diseñadores necesitamos pisar el suelo que habitamos e interactuar con nuestro entorno. Porque ya conocemos el camino recorrido y sabemos cómo no es.

Democratizar la moda es una necesidad. Tanto para diseñadores como para la infinidad de personas que intervienen en el proceso de construcción de las prendas. Habiendo causado una enorme cantidad de problemas al ecosistema, continuar pensando en que es sólo una parte de la ecuación la que debe cambiar, es como mínimo, irreal.



¿Cuál es la realidad? La realidad que vemos a diario: a veces en nuestro entorno, en nuestro barrio, en nuestro pueblo o ciudad. Son las historias que nos cuentan las personas. Dudo cada día más que la realidad sea lo que vemos en los medios de comunicación o redes sociales. Hemos caído en creer que estar informades es dejar de tener ese lugar de conversación en donde descubrimos lo que le pasa a la otra persona, para escuchar sólo las voces que dicen lo que creemos que está bien.

Es nuestra responsabilidad construir en conjunto una realidad que sea para todas las personas. Para esto es necesario tener presente que ser diseñadores es contar con las herramientas, con algunas herramientas para hacerlo posible. No hay ningún papel que nos convierta intrínsecamente en seres superiores al resto. Ni el dinero, ni los títulos, ni los libros escritos o leídos. Necesitamos recordarnos sobre todo a nosotres, que lo que aprendemos lo aprendemos junto a otres y que adquirimos sólamente posibilidades. Si esas posibilidades las usamos para explotar o subestimar a otres, estamos generando daño. 

La moda promueve una mirada desigual porque sigue mirando siempre hacia el mismo lugar, quienes componemos el entramado de la industria seguimos reproduciendo y respondiendo a la teoría del espejo, como si no existiera otra u otras realidades más allá del propio ombligo. necesitamos entendernos como parte de un contexto y no el contexto en sí. Visibilizar implica sumergirse, correrse de los paradigmas mentales y sociales que habitamos desde siempre para dar lugar a lo nuevo, lo diverso, lo real.



Para construir una realidad posible y habitable para todes, quizás sea necesario preguntarle a la otra persona cómo habita su lugar. Necesitamos conversar con quienes compran, con quienes van a comprar, con quienes producen y con quienes no tienen ninguna de esas posibilidades. Condenar a les otres por quienes son hoy o cuál es su contexto sin considerar su historia, es continuar hacia el ineludible precipicio. Nuestro poder es para usarlo junto con otres, no por sobre les otres. No se trata solamente de mencionarles, o de ocupar lugares como si se tratara de una norma que hay que cumplir. La visibilización es la antesala de las propuestas.


Diarios Argentinos