Una Columna para la Moda: “Antes muerta que sencilla”

OPINIÓN. La incomodidad de los cuerpos feminizados. ¿Para quienes está pensada la moda? ¿Qué cuerpos pueden encajar en las tendencias, lucirlas y habitarlas? ¿Quienes todavía quedan mirando con ilusión desde la ‘oscuridad’ marginal? Hay cuerpos que pueden estar. Los vemos. Otros, que aún no llegaron.

Estamos atravesando un período al que muches llaman “revolución de los cuerpos” en el cual las marcas mainstream comienzan a mostrar en sus campañas, modelos con cuerpos plus size. La mayoría de las veces el feedback que obtienen es positivo, porque abundan comentarios en las redes sociales: “qué bueno ver mujeres parecidas a mi” o “¡Al fin cuerpos reales!” visibilizando la lucha por la representatividad que tanto venimos pidiendo desde los activismos por la diversidad corporal. Pero hoy no estoy escribiendo esta nota para aplaudir a las marcas, sino para cuestionarlas.

La moda como sistema está regida por las reglas del heteropatriarcado: todo lo que está a su alrededor son cuerpos maniquíes. Se produce ropa para cuerpos “no humanos”. ¿cuántas personas que habitan en este mundo tienen el cuerpo de los prototipos que proponen en las carreras de Diseño? En ese famoso “cuerpo armónico”, el de las medidas 90-60-90, sabemos que sólo encaja el 5 por ciento de la población mundial. Cada vez que tenemos que salir a comprar ropa para nosotras, empieza el calvario y calculamos cuántas veces nos van a decir “para vos, no hay”. Entonces ¿para quiénes están haciendo la ropa? ¿El activismo es tendencia u opresión de les desobedientes?


Cada vez que tenemos que salir a comprar ropa para nosotras, empieza el calvario y calculamos cuántas veces nos van a decir “para vos, no hay”. Entonces ¿para quiénes están haciendo la ropa? ¿El activismo es tendencia u opresión de les desobedientes?

Durante este período de aislamiento social obligatorio quedó expuesto cómo las grandes marcas no trabajan con una curva real de talles: no tienen (ni tenemos) idea de qué nos están vendiendo. Sí tenemos prueba empírica es de que casi nadie se puede vestir en un lugar tradicional. Las tendencias van mutando a través de los años y generalmente resurgen nuevas formas de opresión para los cuerpos feminizados. Una prenda que se viene usando y nombrando bastante es del estilo “oversize”, estas prendas son “gigantes” y la mayoría de las veces vienen en talle único. La estafa más grande para los cuerpos no normados: a un cuerpo pequeño le queda gigante y a nosotres nos queda como un buzo/remera común (si es que nos entra).

Los cuerpos feminizados están pensados para el consumo masculino y eso se visibiliza en nuestro vestir: tacones, ropa al cuerpo y corta (esa que te tenés que ir bajando todo el tiempo por miedo a que se te vea la ropa interior) ¿realmente es cómodo andar 24 x 7 de esta manera? ¿por qué nosotras? Si a esto le sumamos que la mayoría de las prendas vienen en pocos talles o peor aún, en talle único, es una realidad que sólo nos queda vestirnos con ropa que no es para nuestros cuerpos: remeras tan apretadas que no podemos respirar, corpiños que nos cortan la circulación, calzas que se transparentan porque la estiramos por demás (porque no son de nuestro talle) o pantalones muy apretados porque es el talle mas grande y no conseguimos otro. La lista sigue.  Y así vivimos durante todos estos años. Las marcas que llevan nuestros cuerpos son las de la opresión. Están ahí para recordarte que algo estás haciendo mal. Que no no encajar es tu culpa.


Los cuerpos feminizados están pensados para el consumo masculino y eso se visibiliza en nuestro vestir

La semana pasada estuvo muy presente en redes la campaña por la nueva temporada de Madness Clothing, la marca de Candelaria Tinelli. Para esta campaña contrató a una chica curvy. A priori, les activistas quedamos sorprendides. Pero cuando ingresamos a su tienda online a chequear la tabla de talles, no había razón para el asombro: tres o cuatro talles de lo más pequeños, donde XL es un 44 y ni siquiera todas las prendas llegan a ese talle. Una de las incógnitas es saber si a la modelo le mandaron a hacer la ropa para la producción o, si simplemente le sucedió lo mismo que nos pasa a todas: que le entre el talle mas grande como sea, no importa la incomodidad. Y quiero dejar en claro que, como modelo XL profesional, directora de una agencia y escuela inclusiva, es agua corriente que a las modelos plus en distintas producciones nos pongan prendas que nos quedan chicas o que nos pidan llevar un jean/calza/remera básica “por las dudas”. Las marcas de la desobediencia están, aunque no se vean.



Además de la invisibilización que se aplica desde las marcas sobre los cuerpos diversos, está la censura sistemática por parte de los algoritmos de redes sociales. ¿Qué impide que veamos cuerpos diversos en público? ¿Por qué las redes sociales censuran cuerpos no hegemónicos? ¿Cómo atraviesa la tecnología al sistema de la moda? ¿Qué puentes y barreras generan? Hace unas semanas le vengo dando vueltas al tema, viendo como los avatares -hiper hegemónicos- empiezan a tener cada vez más relevancia, desplazando cuerpos reales y creando una realidad ficticia e inalcanzable en torno a "sus estilos de vidas" que refuerzan los estereotipos en lugar de abrir miradas hacia la diversidad.

“Antes muerta, que sencilla” decían nuestras ancestras. Si la sencillez representa la liberación, la comodidad y la elección del vestir, preferimos vivir habitando nuestros cuerpos antes que muriendo en cada prenda que nos oprime, que nos quita identidad y nos hace funcionales al patriarcado.


Sobre la autora

Sami Alonso es comunicadora feminista, activista gorda y modelo XL. Integrante de Any Body Argentina y Génera Centro de Formación y Pensamiento. Creadora de Plus Dolls Agencia y Escuela de Modelos. Escritora invitade en Una Columna para la Moda.

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