Un sistema de salud inclusivo debe ser feminista

ENTREVISTA. Las editoras de Límbica, revista de salud feminista, dialogaron con EPD sobre el lanzamiento de la revista, la ley de IVE y la salud de las mujeres en pandemia.

Ilustración: @sols_iluxtra


Se lanzó Revista Límbica, una revista de salud con perspectiva de género editada por profesionales de salud. El primer número se enfoca en los procesos por los que pasan las mujeres y disidencias durante gestación y parto con entrevistas, relatos de experiencias, escritos de activistas y artículos científicos que buscan contribuir al mapa de una salud feminista en la región.

EPP dialogó con dos de sus editoras, Cecilia Quattrucci y Canela Soto, sobre el surgimiento de la revista, el proyecto de Interrupción voluntaria del Embarazo del ejecutivo, y la situación de las mujeres y disidencias en pandemia.


EPD: ¿Por qué una revista de salud feminista?


CS: Existen revistas de estudios de género, existen revistas feministas y también existen revistas de salud. Lo que no había era una revista de salud feminista, con perspectiva de género, y que publique artículos académicos y no académicos. Nos parecía necesario abrir ese espacio de interpelación a las prácticas en salud, a nuestras propias prácticas y nuestros tránsitos formativos incorporando distintos discursos que son indispensables para repensar y reconstruir prácticas y teorías.   

CQ: Nosotras venimos de distintas disciplinas de base, y de experiencias en el sistema de salud público, intervenimos desde lugares distintos pero a todas nos atraviesa el feminismo como el lugar desde donde posicionarnos para construir salud. La revista está organizada en secciones en las que intentamos generar un diálogo entre diferentes saberes. Pensamos que la salud se construye de manera colectiva y eso necesita de espacios donde se compartan y valoren conocimientos que provengan de diferentes espacios de trabajo, de formación y de militancia. Y en esta línea fue que pensamos sus secciones, con la propuesta de incluir diferentes lenguajes que en cada número puedan dialogar en torno a una temática. Queríamos darle lugar a la construcción de conocimiento académico, ya que lo consideramos fundamental, y muchas de nosotras intervenimos también desde ahí, pero al mismo tiempo queríamos poner en discusión la hegemonía de esos mecanismos de producción de saberes y abrir el juego a todo otro espectro de saberes que se produce y que tiene efectos en la construcción de salud.   


EPD: ¿Qué aportan los feminismos para pensar la salud?

 

CQ: Cuando nos referimos a los aportes de los feminismos la apuesta es a pensar una salud interseccional e inclusiva, una salud donde las prácticas de cuidado no estén sustentadas en inequidades de género, sean prácticas respetuosas de la diversidad, y donde la salud integral sea una construcción colectiva y para todes. En este sentido, para nosotras la salud así entendida debería ser siempre una salud feminista.

CS: De cierta forma un sistema de salud inclusivo es feminista. Planteamos la revista como otro espacio de diálogo y construcción que se suma a los existentes y de los que somos deudoras como el Encuentro Nacional de Mujeres. Esto se pone de manifiesto en la amplitud de la convocatoria que intenta dar lugar a diferentes voces y rescatar esa riqueza. Por supuesto, a la hora de seleccionar y editar se trata de una revista donde la deconstrucción de ciertos saberes y el género como categoría analítica son fundamentales, una revista en la que adoptamos el “lenguaje inclusivo” y no aceptamos el masculino como genérico.


EPD: El primer número es sobre “Gestar y Parir”. ¿Con qué sistema se encuentran las mujeres y personas gestantes hoy?

 

CS: Primero que nada nosotras sacamos la revista en un contexto en el cual la Ley de IVE aún no es Ley, y hasta hace una semana siquiera había sido enviada al congreso. Así que, en primer lugar, gestar y parir, todavía es una decisión que no está por derecho en manos de la persona gestante. En ese sentido, escribir y pensar en prácticas de cuidado en salud en torno a la gestación y el parto requiere en primer lugar saldar esa gran deuda de la democracia hacia las mujeres y personas con capacidad de gestar.

CQ: Por eso es fundamental contar con la Ley, aunque haya varios puntos que compliquen que se garantice el derecho, como permitir la objeción de conciencia, sobre todo si pensamos en lugares donde la cantidad de profesionales que pueden garantizar el acceso a la IVE son pocos. Sabemos que la lucha continúa aún con la ley sancionada, pero es un piso que es urgente garantizar. En uno de los artículos Soledad Calderón, trabajadora de la salud del Partido de Tres de Febrero, es clara respecto de un aspecto que nos parece importante rescatar: no solo el aborto es parte de la agenda feminista, sino que también hay que poner en discusión los procesos de gestacion, parto, puerperio y crianza tal como son tratados en la sociedad actual.

  

 De izquierda a derecha: Cecilia Quattrucci, Canela Soto, Marina Bilesio y Yesica Embil

 


EPD: ¿Cómo es la situación actual de quienes atraviesan un embarazo en el sistema de salud?


CS: La situación es distinta dependiendo del género de la persona gestante, de las características de acceso a la salud, de la situación socioeconómica, de las condiciones en las que accede a ese embarazo, etcétera. Pero hay algo que al parecer atraviesa a todos los escritos de la revista y es la falta de relevancia y consideración en la palabra de la mujer, de la persona gestante, el avasallamiento sobre ese cuerpo como un cuerpo del que se puede disponer, al que inclusive se puede violentar. En la revista hay una entrevista a Patricia Rosemberg, ex directora de la maternidad Estela de Carlotto, que es muy clara en su trayectoria respecto a visibilizar las desigualdades del sistema, a entender que ciertas violencias dependen no solo de la desigualdad económica o la pobreza sino también de otra desigualdad que tiene que ver con el género.

CQ: En los procesos de gestar y parir se entrecruzan opresiones en las que los feminismos vienen reclamando transformaciones hace tiempo. En esta línea, desde Las Casildas vienen denunciando que en infinidad de circunstancias el sistema de atención perinatal hegemónico pone en riesgo físico, emocional y psicológico a las personas gestantes y a sus hijes. Desde la disidencias también se hacen oír las demandas por un sistema más equitativo. También en la sección Activar, donde se comparte la voz de los activismos, Thom Casavieja del colectivo Capicua señala que el sistema de salud es, tal vez, una de las instituciones que más deudas tiene con el colectivo travesti trans.


EPD: ¿Cómo impactó la pandemia en las prácticas de salud con perspectiva de género?


CQ: La pandemia agudizó desigualdades históricas y generó nuevas vulneraciones. El sistema médico más hegemónico se vio fortalecido, pero al mismo tiempo se ve como resisten y se replican experiencias y saberes desde profesionales comprometidos y comprometidas con garantizar derechos. También este contexto tan excepcional puede ser una oportunidad para repensar los dispositivos de acompañamiento de los nacimientos por fuera de la patologización del parto, por ejemplo.

 

CS: Sin duda la producción de artículos de aporte conceptual y el entusiasmo de muches profesionales por iniciativas como la nuestra dan cuenta de que los intentos de deconstruir las prácticas hegemónicas y construir nuevas formas de intervenir en salud son también colectivos y potentes.



Cecilia, Canela, Marina y Yesica son socias fundadoras de Revista Límbica .
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