Un caos con sello imperial

OPINIÓN. Nada de lo que ocurre en el ámbito internacional queda fuera del contexto de la actual transición civilizatoria de la cual somos testigos y protagonistas.

Nada de lo que ocurre en el ámbito internacional queda fuera del contexto de la actual transición civilizatoria de la cual somos testigos y protagonistas.

Asistimos a una disputa forzada por el poder del gran capital financiero especulativo y concentrado del Norte Global. Esta ofensiva es liderada por la primera potencia mundial,  la que protagonizó la Guerra Fría, la que tuvo la oportunidad en la década del 90 del siglo pasado de rediseñar un mundo menos conflictivo, y la misma que hoy se debate en una profunda crisis que la pone al borde de una segunda guerra civil.

En lugar de conducir las relaciones hacia una convivencia armónica, por el contrario EEUU, llevado por su ADN, ha tomado el camino de la guerra y el conflicto permanente para intentar mantener un dominio unipolar tan decadente como anacrónico.

Dos acontecimientos que a primera vista no parecen tener conexión alguna forman parte de esta estrategia global.

En primer lugar, esta semana se concretó un hecho antidemocrático, aunque no por ilegal lleno de injusticia: la elección del estadounidense Mauricio Claver-Carone para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A pesar de que los estatutos constitutivos del BID no establecen que la presidencia debe ser ejercida por un país latinoamericano, era una regla no escrita que esa plaza debía pertenecer a un latinoamericano (un derecho consuetudinario establecido). A pesar del pedido de postergación de los representantes de México, Chile, Argentina, Italia, Francia y España de la decisión final hasta noviembre, la votación se realizó con la presencia mexicana legitimando en los hechos esta designación histórica.  Si bien el Banco siempre funcionó como un apéndice de la politica estadounidense ahora estará directamente administrado por “sus propios dueños”.

Con el apoyo de varios gobiernos que actualmente juran fidelidad a Washington como los de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, la oposición venezolana y varios centroamericanos, a pesar de la abstención de Argentina, México y 14 miembros más, Trump logró el objetivo.

El 1° de octubre asumirá Mauricio Claver Carone, de madre cubana y padre español, ferviente activista anticubano y antivenezolano de Miami. Carone es el asistente adjunto del presidente y Director Sénior de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo Nacional de Seguridad de EE UU. Asimismo es promotor de un cambio “democrático” en Cuba y destacado recaudador de fondos para las campañas de políticos cubanos-estadounidenses- como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, y de senadores republicanos, a través de la plataforma US-Cuba Democracy PAC. El señor Claver Carone fue el enviado del gobierno de Trump al FMI para “imponer” el crédito de U$57 mil millones (se llegó a desembolsar  solo U$45 mil millones) a Argentina en 2018 para posibilitar la reelección de Mauricio Macri.

El desembarco de la administración Trump en el BID también pretende un gesto amistoso con la comunidad del Estado de Florida que aporta 29 electores al Colegio Electoral que decidirá el nuevo presidente el 3 de noviembre.

Pero en lo central ¿cuáles fueron las razones por las que EEUU “pateó el tablero” hemisférico? ¿Cuáles son sus necesidades estratégicas más apremiantes e inmediatas?

1)  Afianzar su control sobre la región en un momento donde necesita disponer de todos los recursos latinoamericanos para la disputa global en la que está inmerso desde que China se ha convertido en el nuevo rival a vencer.

2) Obstaculizar e impedir toda inversión en infraestructura proveniente del gigante asiático y de Rusia. Y de “carambola” debilitar  sobre todo el posicionamiento de la Nueva Ruta de la Seda.

3) Evitar que nuestros países puedan protagonizar un proceso de desarrollo independiente dinamizando su industria y conectividad para intentar retomar la senda iniciada en la primera década del siglo.




El segundo tema que concentró la tapa de los periódicos occidentales fue “el dudoso envenenamiento” del opositor ruso Navalvi. El dirigente se descompensó en un viaje aéreo de la ciudad de Tomsk a Moscú. El avión aterrizó en la ciudad de Omsk y el dirigente fue internado en un hospital. Luego a pedido de la familia fue trasladado a Berlín donde quedó internado en el hospital “Charite”. Es en este punto donde comienzan las especulaciones y las acusaciones a Moscú de estar implicado en una maniobra para deshacerse del dirigente opositor. El acontecimiento fue aprovechado y/o estimulado por los sectores de la derecha europea y EE UU para presionar al gobierno de Merkel a tomar la decisión de paralizar la obra del mega gasoducto North Strean II, proyecto surgido del acuerdo firmado por Putin y Gerhard Schroder (ex primer Ministro) en 1996.

El tendido que unirá la Bahía de Narva Leningrado con la ciudad alemana de Greifswald a través del Mar Báltico tiene una extensión de 2460 km., está construido en un 94% y solo faltan terminar 160 km. Varias decenas de empresas se verán afectadas si se paraliza la obra donde ya se invirtieron U$9400 millones.

Atrás de esta intención están también las empresas estadounidenses que buscan quedarse con el negocio. Si se suspende el North Strean II los beneficiarios serían las productoras de gas de esquisto estadounidenses que enviarían el gas licuado por barcos desde el continente americano a Europa. Los grandes perjudicados: las empresas occidentales, el Estado ruso, los consumidores alemanes que pagarían un 40 % más por la energía y el Estado alemán que está avanzando en un proyecto para  modificar su matriz energética disminuyendo su dependencia de la energía nuclear. Por su parte la Federación Rusa esta interesada en terminar el gasoducto que transportará 1000 millones de m3/año a Europa, ya que le permitirá ahorrar miles de millones de dólares que  paga a Ucrania desde el año 2014 por el gasoducto que también lleva gas al mismo destino y pasa por su territorio.

El objetivo estratégico del gobierno de Trump y sus socios europeos enrolados en esta política es evitar la dependencia de Europa del gas ruso. Debilitar la economia del país eslavo, mantener dependiente a Alemania en el área energética, erosionar la alianza emergente que pugna por un mundo multipolar e impedir que siga ganando cuerpo la unión del continente euroasiático bajo un acuerdo estratégico que priorice la integración por sobre la competencia.

La disputa esta abierta. Mientras tanto los efectos de la pandemia arrasan el mundo. Cuando la mayor parte de la comunidad internacional reclama  solidaridad y cooperación entre las naciones para superar la difícil situación el poder imperial sigue proponiendo conflictos, sanciones, bloqueos  y guerras para mantener su hegemonía.

Los tres riesgos enunciados por Noam Chomsky son reales y concretos: guerra nuclear, catástrofe climática y emergencia social.

La preservación de la paz es la tarea principal para conservar la vida y el medio ambiente.

Es necesaria y urgente una globalización hermanada.


Sobre el autor

Ruben Dario Guzzetti es miembro de IADEG-IDEAL-CEFMA. 

Diarios Argentinos