Tras los dichos de Carrió, se evidenciaron diferencias en el radicalismo bonaerense

Hubo un rechazo unánime a la “broma” de la diputada, pero mientras algunos aprovecharon la ocasión para reclamar mayor lugar en la toma de decisiones, otros solo quisieron demostrar que se mantienen alineados con el Gobierno.

Tras una semana de tensión entre el radicalismo y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, dirigentes bonaerenses del partido centenario salieron a poner paños fríos al asunto y aprovecharon la oportunidad para posicionarse de cara al 2019 y reclamar mayor injerencia en la toma de decisiones del Gobierno de Cambiemos.

El primero en hablar fue el diputado nacional Carlos Fernández, que minimizó los dichos de la diputada y aseguró que “son cuestiones menores ante las situaciones que tenemos que tratar, como que los sectores más vulnerables no sean los que más paguen el recorte por el préstamo del FMI”.

El legislador alfonsinista admitió que el Gobierno nacional esta aplicando un ajuste, aunque remarcó que "está destinando más fondos al gasto social justamente para evitar esos problemas y tenemos que ver cómo se puede reforzar la Asignación Universal por Hijo y otras herramientas para cuidar a estos sectores”; por eso, consideró que las opiniones de Carrió fueron "una ofensa no buscada, fue planteado como una broma y se salió de marcó”. En ese sentido, manifestó: "Me gustaría una disculpa pública, pero ese episodio no debe distraernos".

Para Fernández, el verdadero objetivo del radicalismo debe ser lograr una mayor injerencia en la toma de decisiones del Gobierno nacional. "No estamos disputando un Ministerio, ni un cargo en el Gobierno, lo que estamos buscando es un espacio en el proceso de toma de decisiones. Necesitamos un mecanismo para integrarnos en la discusión de los grandes temas que hacen a la gestión de gobierno", reclamó.

Mas tarde, el vicegobernador y titular de la UCR a nivel provincial, Daniel Salvador, completó el cuadro de situación al aseverar que situaciones como la que se desarrollaron tras los dichos de Carrió representan "cuestiones que no tienen la envergadura para estar siendo temas que distraen el verdadero objetivo, que es que Cambiemos está firme y consolidado en la totalidad del país”.

El segundo de María Eugenia Vidal coincidió con Fernández en que el enfrentamiento con la chaqueña "distrae" a los radicales, pero fue más moderado a la hora de identificar el lugar que debe ocupar la UCR dentro de la alianza gobernante y aseguró que “en dos años se han hecho cosas, algunas se han podido hacer. El caso de la inflación condiciona otras series de cosas que no se pudieron lograr, cosas pendientes. Hoy se está buscando concretar el país que todos queremos y eso requiere esfuerzo”, dijo.

Carrió había asegurado: "Los radicales van a hacer lo que nosotros le digamos", porque ella los maneja desde afuera, lo que desató duras respuestas de la UCR a nivel nacional, provincial y en la mayoría de los distritos de la provincia, por lo que lo que ahora es reconocido que "una broma" generó una abroquelamiento de los radicales para rechazar sus palabras, pero puso también en evidencia la diferencia de criterio entre los dos sectores fuertes que conviven en el radicalismo bonaerense.

A pesar de la conducción en términos formales, Salvador ya no maneja la totalidad de la estructura partidaria y lentamente, en distritos del interior como Tandil y Junín, sus correligionarios se animan a plantar bandera de cara al 2019. De esta manera, la unidad que provocaron los dichos de Carrió pusieron en evidencia también que hacia adentro de la UCR existe una grieta que amenaza con profundizarse. En frente del titular del Comité Provincia no esta solo Ricardo Alfonsín, sino un número creciente de radicales que buscan posicionarse antes de volver quedar excluidos en las listas, como ocurrió el año pasado.

El lápiz verde