Tras el mal arranque electoral, ¿en qué provincias puede llegar a ganar Cambiemos?

Un año atrás el oficialismo pensaba en duplicar la cantidad de distritos que gobierna. Provincias como Santa Fe, Córdoba y Chubut hoy asoman imposibles, y hasta puede perder territorios propios.

A principios de 2018, los operadores políticos de Cambiemos aspiraban a duplicar la cantidad de provincias que gobiernan. De los cinco distritos actuales, el oficialismo sostenía que podía saltar a diez. Un año después, tras el mal arranque de la competencia electoral y golpeado por la crisis económica, hasta pone en duda el proyecto de reelección de Mauricio Macri, la Casa Rosada moderó sus expectativas. ¿En qué provincias se puede imponer el oficialismo?

Envalentonados por la contundente victoria legislativa del 2017, el entorno presidencial veía las elecciones de 2019 como una oportunidad única para extender su dominio tanto a nivel nacional como subnacional. Antes del estallido de la última crisis financiera, los estrategas electorales del Pro descontaban que iban a retener las cinco provincias que gobiernan (Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Jujuy y Corrientes, que este año no celebra elecciones). Además, especulaban que tenían altas posibilidades en otros cinco distritos: Entre Ríos, Santa Cruz, Santa Fe, Neuquén y Chubut.

El inicio del calendario electoral de este año, sin embargo, derrumbó estas proyecciones y ya le plantea serios interrogantes a futuro. En los comicios a gobernador de Neuquén y Río Negro, el oficialismo quedó tercero cómodo. En ambos distritos, la Casa Rosada terminó jugando para los candidatos del gobierno provincial, contentándose con el mal menor de bloquear un posible triunfo del kirchnerismo. Además, las primarias de San Juan y Río Negro mostraron a Cambiemos sin chances reales de disputar el poder.

El traspié más reciente se dio este domingo en las primarias de Entre Ríos, provincia que había sido visitada por Macri en la semana previa. El candidato del gobierno, el radical Atilio Benedetti, cosechó 33,6% de los votos; el gobernador peronista Gustavo Bordet, 58%. La diferencia final fue mucho mayor a la esperada por Cambiemos, que acusa un golpe doble porque la derrota se da en un distrito de la zona centro del país, donde el Gobierno tiende a tener mayor acompañamiento electoral.

La sucesión de derrotas provinciales disparó las alarmas en el Gobierno. Distritos donde la alianza oficial se percibía con chances, como Santa Fe, Córdoba (donde la UCR y el Pro se dividieron) y Salta, hoy aparecen muy difíciles de conquistar. En Chaco, el horizonte se complicó por la situación penal de su principal candidata, Aída Ayala. Y en provincias gobernadas históricamente por el peronismo, como La Pampa, San Luis y Formosa, o por fuerzas locales, como Misiones, se espera que revaliden credenciales los partidos de los gobernadores, como viene ocurriendo en todos los territorios. Donde la Casa Rosada mantiene la esperanza de dar el batacazo es en Santa Cruz, donde el radical Eduardo Costa pretende derrotar a Alicia Kirchner.

En este contexto complejo, Cambiemos no solo no va a duplicar las provincias bajo su control, sino que puede perder algunos de los territorios que hoy gobierna. Alfredo Cornejo, mandatario de Mendoza, y Gerardo Morales, de Jujuy, desdoblaron los comicios para no quedar intoxicados por la mala imagen de Macri. En ninguno de los dos distritos la victoria oficial está asegurada.

En Buenos Aires, María Eugenia Vidal sufre ante la posibilidad de que el peronismo presente un candidato único. Al no haber ballotage, una oposición unificada sería muy difícil de vencer. Solo en Ciudad de Buenos Aires, el feudo originario de Cambiemos, Horacio Rodríguez Larreta asoma como favorito.

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