Tipo de cambio y comercio internacional en la era del patrón dólar

OPINIÓN. Variaciones del tipo de cambio en un mundo donde el precio de las importaciones y exportaciones suele fijarse en dólares, difícilmente alteren el valor de los bienes comercializados internacionalmente en países no formadores de precio como Argentina.


Una idea ampliamente difundida en la literatura económica es el impacto de una variación del tipo de cambio sobre las cantidades exportadas e importadas. Suele sostenerse que una variación del valor de la moneda respecto a los valores del resto del mundo, en el corto y/o largo plazo, inducirá un aumento de las cantidades exportadas y reducirá las magnitudes importadas, por un abaratamiento de las primeras y por un encarecimiento de las segundas en relación con su costo de fabricación en el resto del mundo. En otras palabras, una variación de precios relativos inducirá alteraciones en las cantidades producidas y vendidas internacionalmente.

Ahora bien, se debe notar que esta variación de los precios de las exportaciones no será posible si el precio de los bienes que se exportan es fijado internacionalmente, como es el caso de los commodities por ejemplo. En otras palabras, si Argentina devalúa su moneda y no es capaz de fijar el precio de los bienes que exporta, poco importará al resto del mundo la relación del peso con el dólar ya que para ellos el precio de los bienes no habrá sido alterado.

Por otro lado, si una economía necesita bienes importados para llevar adelante su proceso productivo, es decir si para producir un bien localmente intervienen mercancías extranjeras, un aumento del valor de las importaciones producto de una devaluación de la moneda puede inducir aumentos del costo de fabricación de bienes internamente generando un efecto contrario al esperado. Es decir, dependiendo de la proporción en la cual entran directa e indirectamente las importaciones en los bienes producidos, su precio puede incluso verse encarecido para el resto del mundo por una variación en el costo de los insumos, materias primas y bienes de capital.

Finalmente, incluso si el precio de las exportaciones es sensible al tipo de cambio, aun queda analizar la magnitud de dicho impacto. En otras palabras, si ante una variación del valor de la moneda el precio de las exportaciones cae, pero lo hace de manera casi insignificante (lo que suele conocerse como elasticidad precio de las exportaciones baja), serán necesarias devaluaciones colosales para producir alteraciones significativas en las cantidades exportadas. Vale preguntarse hasta qué punto es necesario disminuir los costos de producción locales para por ejemplo competir con grandes exportadores como China, Estados Unidos y/o Alemania por citar solo algunos ejemplos. Así como cuán factible sería dicha medida desde el aspecto político, económico y social.

En conclusión, variaciones del tipo de cambio en un mundo donde el precio de las importaciones y exportaciones suele fijarse en dólares, difícilmente alteren el valor de los bienes comercializados internacionalmente en países no formadores de precio como Argentina. Y en caso de hacerlo, aun quedará por evaluar en primer lugar la dirección de dicha variación, la cual puede ser negativa dada la producción de mercancías por medio de otras mercancías extranjeras, así como también si la misma es lo suficientemente significativa para alterar su precio relativo y consecuentemente (y en teoría) las cantidades demandadas.

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