Tensión cambiaria: acariciando lo áspero

La inestabilidad macroeconómica, producto de la escasez relativa de divisas, es uno de los grandes problemas que atraviesa la historia económica de nuestro país. Creemos imprescindible analizar los mecanismos causales sin caer en análisis morales que se detienen en consecuencias obvias.

Por Eugenio Heinze, Fernando Córdoba, Hernán Cahais y Lucas Benitez


El problema de la restricción externa de la economía nacional fue ampliamente analizado por el estructuralismo latinoamericano. En síntesis, para esta corriente, en el contexto de industrialización por sustitución de importaciones, el problema se vinculaba al desfasaje que se producía entre las exportaciones e importaciones asociadas a la cuenta corriente del balance de pagos. Esto ocurría como consecuencia de la existencia de una estructura productiva desequilibrada.

A partir de la década del 70´, luego del abandono de los acuerdos monetarios, productivos y financieros de Bretton Woods, los problemas mencionados anteriormente se agravan producto de la vigencia de un nuevo patrón monetario que se expresa en la mayor relevancia de la cuenta capital sobre la cuenta corriente. En este contexto, nos resulta necesario entender los mecanismos y las causas de la problemática actual poniendo en diálogo nuestra experiencia con las vivenciadas en los países de la región.

Antes de ello, es preciso aclarar que todo gobierno, a través del Banco Central, posee dos instrumentos de política económica que son fundamentales para arbitrar las decisiones en el mercado de dinero y por lo tanto combatir la dolarización: la tasa de interés y la emisión de deuda. Además, cabe aclarar, que es imposible para un policy maker, fijar la cantidad de dinero que habrá en una economía. Esta se fija de manera endógena por las decisiones del sector privado, de ahí la máxima de dinero endógeno.

Justamente, como es el sector privado quien define, luego del intercambio, la cantidad de dinero circulante en la economía; es necesario comprender cómo es que toman estas decisiones. Básicamente, el sector privado obtiene flujos de excedentes financieros líquidos, y mediante decisiones de portafolio arbitra, en el actual contexto de alta incertidumbre e inestabilidad, entre el rendimiento esperado de un activo en moneda doméstica y un activo seguro de reserva de valor, el dólar.

Es decir, las decisiones de ¿Qué hacer con ese flujo? no se realiza en base a una cuestión cultural de fanatismo por el dólar, sino que se relaciona con la comparación entre el rendimiento que se obtiene en términos reales con ese activo versus las expectativas de devaluación del tipo de cambio.

En consecuencia, la respuesta al comportamiento de los actores de la economía nacional no hay que buscarlas en otro lado que no sea la continua volatilidad del tipo de cambio nominal y a la falta de mecanismos de ahorro en moneda local. Por lo tanto, estamos ante un problema de expectativas e incentivos.

En segundo lugar, creemos que Argentina posee dos grandes problemas: uno de ellos lo podemos observar a través de la comparación regional de la dinámica del Tipo de Cambio Nominal (TCN) de los últimos 20 años.
 
Gráfico: Dinámica del tipo de cambio nominal en países de América Latina (03/2003 a 09/2020)


El Multiplicador en base a datos del BANIXCO, BANREP, BCB, BCB, BCC, BCRA, BCU.


En resumidas cuentas, Argentina es el país de la región que más devaluó su moneda en el período analizado, cuya variación punta - punta es de 2.208%; seguido desde muy lejos por México con una variación del 105%; y, en tercer lugar, se ubica Brasil con una variación punta - punta del 57%.

Vale la pena aclarar, como dice el economista Fabián Amico, que “no hay que argentinizar América Latina” porque la mayoría de los países de Latinoamérica hicieron política fiscal expansiva, pero ninguno fue capaz de destruir su soberanía monetaria como la Argentina. Inclusive, a nivel mundial, nuestro país fue el que más devaluó su moneda, seguido por Turquía, según datos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

En definitiva, para profundizar en las causas de este comportamiento deberíamos preguntarnos por qué se da en nuestro país, a diferencia de la región, este comportamiento tan violento del tipo de cambio nominal. La respuesta excede los fines de la nota. Básicamente se podría decir que los principales indicios se encuentran en la puja distributiva que se desencadena a partir la incapacidad del sector transable de la economía nacional, al estar expuesto a la competencia internacional, de trasladar los aumentos de costos a precios.

El segundo problema que encontramos, son las cicatrices que tenemos los argentinos, desde El Rodrigazo a la fecha incluido el último default en el anterior gobierno. Presentamos la alineación completa: El Rodrigazo, La Tablita, el Plan BONEX, el Corralito, el Corralón, el Default de 2001, el Reperfilamiento y el cuasi-default en tiempos macristas. Es hora de poner Adermicina y armar de nuevo.

Para finalizar, teniendo en cuenta estos dos aspectos recientemente nombrados, sumado a las diferentes decisiones anunciadas recientemente por el Banco Central de la República Argentina y el Ministerio de Economía -a nuestro juicio en el sentido correcto, pero en una magnitud débil - más bien sería un milagro que no exista dolarización y fuga de excedentes en Argentina. Es por esto, que entendemos que ciertos planteos de tinte moralistas, que analizan los chanchullos de ciertos fugadores seriales, ponen el foco en las consecuencias y no en las causas del problema. Esto no quita que el Estado deba implementar regulaciones para aminorar estos efectos. Sin embargo, nuestra firme convicción es que el análisis debe partir del estudio de las causalidades de los mecanismos interrelacionados que existen en nuestra estructura económica, para arribar a teorías sólidas, que nos permitan generar transformaciones sustentables a la hora de efectuar políticas públicas.

Notas sobre el autor

Estudiantes avanzados de la Licenciatura en Economía Política de la Universidad Nacional de General Sarmiento y miembros fundadores de El Multiplicador.


Referencias Bibliográficas
Banco Central de Brasil (BCB); Banco Central de Bolivia (BCB); Banco Central de Chile (BCC); Banco de México (BANIXCO); Banco Central de la República Argentina (BCRA); Banco Central de la República de Colombia (BANREP); Banco Central de Uruguay (BCU); Fondo Monetario Internacional (FMI); Banco Mundial (BM).

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