Tenés que ser flaca

Hace unos días, Valeria Mazza contó, de manera risueña, que después de parir su marido le mostraba una foto de ella previa al embarazo y le decía que tenía que volver a eso. ¿Por qué se naturaliza la violencia simbólica?

“Tenés que volver a ser flaca como en esta foto”, le decía Alejandro Gravier, marido de Valeria Mazza, cada vez que su esposa paría, con una foto de ella —previa al embarazo— en la mano. Tienen 4 hijos. La supermodelo argentina lo contó, casi entre risas, en el programa de almuerzos de Mirtha Legrand, horas después de decir, en el magazine que conduce Maju Lozano, que no se considera feminista porque no cree que “las mujeres tengan que ocupar el mismo lugar que los hombres” ya que “vinimos para diferentes cosas al mundo”, aunque sí remarcó que existe una desigualdad de derechos entre hombres y mujeres y que la “lucha” ha avanzado mucho.

Las redes estallaron tras los dichos de la mujer de 46 años. Muchos las compararon con las declaraciones de Juana Viale, en las que aseguraba que no era feminista pero sí reivindicaba la lucha por el aborto legal y la igualdad de derechos. Pero también se habló de violencia de género. ¿Decirle a tu pareja puérpera que debe volver a ser flaca es violencia de género? Aunque muchos lo confunden con “incentivos” positivos, este tipo de acciones refuerzan los estereotipos con los que los medios de comunicación, entre otros, bombardean a las mujeres.

La violencia simbólica —según la Ley N.º 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales— es aquella que se da a partir de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos que transmitan y reproduzcan dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

¿Es “naturalizar la subordinación de la mujer” decirle a alguien que acaba de parir que debe recuperar su peso anterior al embarazo? Las mujeres deben cumplir con una serie de exigencias de apariencia y comportamiento, sobre todo si se es madre y esposa, que responden a patrones estereotipados patriarcales y que, de a poco, comienzan a ser desarmados a través del trabajo de los feminismos y disidencias que muestran la construcción social detrás de algunos mandatos que se creen “naturales”. Ser flaca no es prioritario —si no hay riesgo para la salud— cuando se acaba de parir, aún si tu trabajo es como modelo.

Muchas usuarias de las redes sociales criticaron los dichos de Mazza pero también destacaron la confusión en cuanto a qué es ser feminista y qué no. La usuaria Florcita escribió: “Valeria Mazza contó q cada vez que paría su marido le mostraba una foto de ella y le decía tenés q volver a ser flaca como en esta foto...Valeria la misma que dijo que las mujeres reclamando en topless no la representan, que debemos ser femeninas. Valeria te abrazo. Abrí los ojos”.



La periodista Flora Alkorta, por su parte, se despachó contra Gravier. “Me parece un horror lo del marido de Valeria Mazza presionándola para bajar de peso. Pibe, conseguite un trabajo honesto”.



También muchos varones aprovecharon para dar a conocer su opinión al respecto, como el usuario Enzo Agüero, que posteó: “Pasa que te jode que a vos nunca te habrán abierto la puerta del auto, ni te habrán invitado a salir, groncha del orto. Son todas unas salvajes de mierda, que creen que tienen que ser como el hombre. Toda la razón tiene Valeria Mazza”.



“Mujeres no sufran, es imposible ir contra natura. Uno pone el cuerpo para ser madre con todo el amor del mundo, creo que no hay amor más divino que el de una madre, y yo lo he puesto cuatro veces y he tenido cuatro partos naturales maravillosos, que también cuento la experiencia porque muchas a veces le tienen miedo a los partos. Pero no volvés nunca a estar igual. Todo te cambia en la vida. Pero siempre traté de dar lo mejor”, le respondió Valeria a Mirtha, sin lograr terminar la frase porque la señora la interrumpió para destacar el “hermoso” collar que tenía puesto.

Rouvier