“Slam Dunk”: Loco de amor por el básquet

El artículo del día de hoy quiero dedicarlo a una serie de manga spokon (se llama así a los mangas que tratan sobre deporte) que fue publicada entre los años 1990 y 1996, creada por un fanático del baloncesto tal como Takehiko Inoue: “SLAM DUNK”


El manga es el término usado para las historietas de origen japonés así como también al estilo de dibujo empleado en ellas, estos tienen la peculiaridad que se leen de derecha a izquierda y son más chicos en tamaño  que los de una historieta común.

El mercado del manga en Japón maneja números de venta imposibles para cualquier otro mercado, inclusive para USA. Ventas por millones en algunos títulos elevan a sus autores a la categoría de mitos vivientes.

Muchas grandes historias han salido de las historietas del país oriental, siendo las más famosas “Dragon Ball” de Akira Toriyama; “Capitan Tsubasa” (“Supercampeones”) de Yōichi Takahashi; “One Piece” el manga con mayor número de ventas en el  mundo creado por Eiichirō Oda; “Saint Seiya” (“Los Caballeros del Zodiaco”) y “Naruto” de Masashi Kishimoto. No quiero olvidar mencionar otras obras como “Sailor Moon” de Naoko Takeuchi ; “Ranma 1/2” de Rumiko Takahashi (cuenta con la particularidad de ser  la primera licencia que obtuvo Ivrea, editorial que publica la mayoría de estas obras en el país) o “Death Note” de escrita por Tsugumi Ōba e ilustrada por Takeshi Obata. Entre los grandes mangakas encontramos a Inio Asano (“Solanin”) y a Junji Ito (el maestro del terror oriental, quien posee una gran obra trabajando el género)

El artículo del día de hoy quiero dedicarlo a  una serie de manga spokon (se llama así a los mangas que tratan sobre deporte) que fue publicada entre los años 1990 y 1996, creada por un fanático del baloncesto tal como Takehiko Inoue: “SLAM DUNK”.

 El argumento de la serie recorre parte de la vida de Hanamichi Sakuragi, un pandillero que se convierte en un gran jugador de baloncesto, sólo en afán de tratar de ligar con una chica en su colegio secundario. Una historia compleja con ingredientes románticos, cómicos y de autosuperación, en el cual el protagonista poco a poco irá descubriendo que siente pasión por este deporte, más allá de las razones por las que entró inicialmente en el equipo de su secundaria.


El Shohoku, el equipo protagonista de “Slam Dunk”. Inspirado en los Chicago Bulls, equipo dinastía de los noventa liderados por Michael Jordan.


El desarrollo de la historia es muy bueno, siendo testigos de cómo Sakuragi va ganando un lugar predominante  en la escuela así como también en el equipo. Inoue apela al lado cómico del protagonista, haciendo que este se gane nuestros corazones (y los del resto de sus compañeros y mentores dentro de la obra) desde los primeros tomos. No obstante también Inoue apela a la violencia, entre miembros del equipo, rivales o malas influencias que acechan el bienestar integral, social y deportivo del equipo en formación.

Tengamos en cuenta que Sakuragi se mete en el equipo de baloncesto sólo para atraer a una chica, quien casualmente es  la hermana del capitán del equipo. Sin ningún tipo de fundamento para la práctica del baloncesto, el chico va aprendiendo sobre la marcha y aquí el mangaka también usa cada aspecto que Sakuragi va aprendiendo para explicarnos a nosotros también como se hace cada movimiento, como funciona cada regla y en especial los tiempos en este deporte.

El autor es un declarado fanático de la NBA (y un pésimo basquetbolista según sus propias palabras), esto se nota a lo largo de la serie representado en la fisionomía y formas de juego de los miembros del Shohoku y el resto de sus rivales. Sin ir más lejos, Hanamichi Sakuragi es un claro homenaje a Dennis Rodman, mientras que Rukawa está inspirado en Michael Jordan y “El Gori”, capitán del equipo, en Shaquille O´Neal. La indumentaria de los rivales del equipo protagonista están totalmente inspirados en Utah Jazz, Los Angeles Lakers o Boston Celtics de los años noventa, década en la cual  Michael Jordan marcó a fuego el destino del equipo Chicago Bulls, conquistando la liga más importante del mundo en seis ocasiones, divididas en dos etapas entre 1990 y 1998, luego precedida por la de Kobe Bryant y Shaquille O´Neal en los Lakers. Como dato al pie, en ese entonces también se estaba cocinando otra dinastía que los argentinos recordaremos con cariño, San Antonio Spurs, con Tim Duncan muy joven entrando en la Liga y jugando sus primeros años previos a la llegada de Manu Ginobili.

Tal como mencioné, el autor es un declarado pésimo jugador y quizás eso haya motivado que en el guión se originen situaciones que en básquet son de práctica imposible  sin ser penalizado con  una falta técnica o expulsión.

Por ejemplo el protagonista haciendo un cómico espamento o una burla a Anzai, su técnico (que por cierto está inspirado en Phil Jackson, coach de los míticos Bulls). También por la violencia en los golpes, o alguna que otra obviedad en alguna regla básica del deporte. Trato de autoconvencerme que esto es para que la trama se torne más fluida, ya que por ejemplo un partido puede durar hasta 5 tomos completos del manga.

 La historia es muy buena, el Shohoku es el equipo más débil lo que da el marco emotivo a cada logro y por tanto más dolor a cada derrota. El protagonista tiene confianza en sí mismo y esto contagia al lector y sorprende a sus compañeros, demostrando en cancha lo que va aprendiendo, tomo a tomo. El dibujo es adictivo, los entrenamientos, los partidos, las charlas técnicas, la hinchada, el día a día del equipo son plasmados de manera increíble y genial en cada página, la secuencia narrativa del dibujo es sublime, siendo los duelos deportivos un partido en vivo y en directo.


A pesar de su forma de ser, Sakuragi se gana el corazón de sus compañeros, convirtiéndose en pieza fundamental del equipo a pura garra y entrega.


Una lectura que recomiendo siendo un jugador (amateur) retirado del deporte hoy protagonista de la nota, muy seguidor de la NBA (soy un declarado fan de Memphis Grizzlies) familiar de un muy buen jugador en actividad y potencial gran entrenador de básquet como lo es mi hermano (quien se aferra al humilde anonimato) esta serie me llegó directamente al corazón. No voy a negar que al principio me costó acostumbrar el orden de lectura de derecha a izquierda (este fue el primer manga que leí gracias a mi curiosidad y la buena predisposición de Diego, un amigo que me prestó toda la serie de un tirón, ayudando a que la historia me absorba) pero luego a  medida que progresaba en la lectura fui encontrando el ritmo y llegando al punto de no poder parar.

Encontré entrañables personajes en los cuales el básquet trabajó como una especie de escudo protector contra los problemas sociales que el autor narra de manera inteligente, siendo un maestro  sobre cómo manejarse en la vida con valores tales como amistad, trabajo en equipo, esfuerzo físico y sobre todo la moral.

La obra de Inoue es amplia y el basquet es un tema recurrente como en otras obras, "Buzzer Beater" y "Real", esta última donde el protagonista practica la variante del basquet que se juega en silla de ruedas. Otra gran obra de este autor (todavía no finalizada) es "Vagabond" donde a lo largo de 357 episodios nos adentramos en la historia épica del samurai Musashi Miyamoto. Inoue ha pausado esta historia desde el 2015 aunque siempre manifiesta que va a continuarla para dar un final a la altura de esta obra magna.

Otra particularidad que demuestra el amor por el básquet es que ha creado posters promocionales, con un estilo similar a Slam Dunk, para la B-League (se denomina de esta manera a la liga profesional de basquet en Japón).

Slam Dunk tuvo una serie de anime muy buena, aunque no abarca el arco de la historia  de los aproximadamente treinta volúmenes, les dejo la hermosa canción del opening de la misma para que conozcan un poco a los personajes:



Tarareando la letra de la intro de “Slam Dunk”, cantada por el gran Adrian Barba (“Ángeles Fuimos” de Dragon Ball Z) me despido deseando que esta nota cumpla su objetivo y lean esta enseñanza de vida hecha manga hoy reseñada, hasta la semana que viene.


Sobre el autor: 24 años de edad. Oriundo de Buenos Aires. Lo encuentran reseñando cómics como @FestivoC  y @festivo_comics en Twitter e Instagram, respectivamente. Un multimillonario que se viste de murciélago por las noches le cambió la vida...

Diarios Argentinos