“Si somos retrógrados, ¿cuál es el problema?”

Eso dijo Rolando Hanglin sobre el estatuto del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), modificado ayer, que impedía que las mujeres fueran socias activas. De un total de 2256 votos, 601 fueron en contra y hubo 6 abstenciones.

Desde ayer, 5 de noviembre de 2018, las mujeres podrán ser socias activas del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA). La reforma del estatuto de la institución centenaria, que solo les permitía ser “adherentes” a través del parentesco de un socio varón, fue modificada, pero no sin polémica. Ahora, las mujeres universitarias pueden inscribirse sin depender de que un varón las autorice.

De un total de 2256 votos, hubo 1648 socios que votaron a favor, 601 en contra y 6 se abstuvieron. ¿El dato? Solo los socios varones vitalicios, previtalicios o activos con al menos dos años de antigüedad estuvieron autorizados a participar de la votación. Lo mismo sucede en las elecciones para conformar la Comisión Directiva.

Mientras muchos de los socios hablaban en los medios de la necesidad de “aggionar” al Club para adecuarse a los tiempos que corren, el periodista Rolando Hanglin se mostró indignado con la propuesta. “Si somos retrógrados, ¿cuál es el problema?”, sentenció en diálogo con La Nación. “Es un problema nuestro”, completó.

Lo cierto es que Hanglin representa a un gran porcentaje de la sociedad que sostiene que este tipo de disposiciones discriminatorias responden a la “tradición”. "Los fundadores fueron varones y queremos mantener una tradición, que nos dejen el espacio para mantener una tradición. Las mujeres pueden usar como quieran las otras sedes, pero Viamonte es de los varones", dijo el periodista a Clarín.

Es que el punto de quiebre, “el límite”, es el uso de las instalaciones de la histórica sede de la calle Viamonte. Quienes estaban en contra de la reforma remarcaron que la idea de mantener la prohibición nada tiene que ver con un acto discriminatorio. “Estamos ejerciendo el derecho de asociarnos y de compartir nuestros espacios con los que queremos hacerlo”, dijo al matutino Raúl Landini, que es socio desde 1957.

“¿Por qué vamos a cambiar la esencia del club? El único derecho que no tienen las mujeres es el de votar y el uso de la sede central (Viamonte)”, agregó.

La propuesta de reforma estatutaria que la Comisión Directiva hizo llegar a la asamblea extraordinaria enfatizaba que eliminar la diferencia de categoría supondría igualdad de derechos políticos, solo vedados por una cuestión de género. Sin embargo, en las reformas no se incluía la utilización de la sede de Viamonte. Allí, las mujeres solo acceden a la biblioteca, el comedor y un salón.

"Es como si en una mesa de bar en la que hay todas mujeres una dice que quiere llevar al novio a la reunión. Todas le van a decir que no. Y en una mesa varones va a pasar lo mismo. En Viamonte hay vocabulario de hombres, costumbres de hombres, olor a hombres", dijo Hanglin para ejemplificar su argumento.

Sin embargo, al momento de la votación, un socio propuso que la cláusula sobre el funcionamiento de la sede de Viamonte no se incluya en el texto estatutario, sino que se transforme en una cláusula extraordinaria. De esta manera, sería más fácil modificarla en el futuro. Según publicó Clarín, la moción sugerida por el socio fue aprobada.

CUBA tiene unos 20.000 socios y ocho sedes (Viamonte es la única vedada a las mujeres). Hasta ayer solo los varones universitarios —con un mínimo de dos materias aprobadas— podían ser socios activos y estaban facultados para inscribir a familiares. El club admite solo diez nuevos socios activos cada año y ahora, con la reforma implementada al estatuto, podrán aspirar a asociarse tanto mujeres como varones.

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