"Para el macrismo el problema no es el Estado, es la sociedad"

En diálogo con El País Digital, el politólogo e investigador Sebastián Etchemendy cuestiona el proyecto político de Cambiemos, asegura que el modelo económico "fracasó" y denuncia el "fuerte desmanejo" del Estado.

"Para el macrismo el diagnóstico del problema no es tanto el Estado como en el neoliberalismo de los 90, sino la sociedad que ha tenido una especie de enfoque fallido, que es una sociedad integrada por hombres e individuos que toman el atajo, que viven consumiendo de más, ya sea servicio públicos o bienes", afirma el politólogo e investigador Sebastián Etchemendy.

En una entrevista con el País Digital, cuestiona el proyecto político de Cambiemos, asegura que el modelo económico "fracasó", analiza el rol del sindicalismo y denuncia el "fuerte desmanejo" del Estado "orientado a degradar la seguridad social y los ámbitos de determinación colectivas salariales".



—Sobre el documento de Fragata: "No somos una mierda", ¿Qué quisieron decir?

—Para el macrismo el diagnóstico del problema no es tanto el Estado como en el neoliberalismo de los 90, sino la sociedad que ha tenido una especie de enfoque fallido, que es una sociedad integrada por hombres e individuos que toman el atajo, que viven consumiendo de más, ya sea servicio públicos o bienes, carne o comida. Esta es una posición que es insostenible por dos razones; la primera, ¿dónde están consumiendo de más en José Leon Suárez o en William Morris?, lugares en donde la gente vive al día en el mejor de los casos. La segunda, es que traduce una mirada que se combina con estos 70 años de decadencia, que por supuesto refiere al peronismo y que es una mirada que no tiene asidero alguno cuando uno ve nuestra historia. En esos 70 años hubo de todo, Argentina construyó un Estado de bienestar, pasó a ser uno de los países con mejor educación de América Latina, con más accesos a beneficios sociales, y tuvimos otras cosas malas, dictaduras y reversiones de estos derechos.

—¿Se puede plantear a esta altura que Cambiemos ha fracasado?

—Este primer Gobierno ya fracasó en el aspecto económico. Fracasó por indicadores que están peores que en 2015 y eso que en ese año había muchos problemas. Pero ahora hay menos crecimiento, hay más inflación, hay más desempleo. El enfoque económico del Gobierno ya fracaso, pero para que el proyecto político fracase, falta. Del desempeño económico a la estructura política hay un trecho, eso lo sabemos todos en ciencias sociales. El Gobierno tiene los medios tradicionales, opera eficientemente en el poder judicial, opera en sentidos comunes que a muchos no nos gustan pero que saben utilizarlos, por ejemplo el odio a los inmigrantes, el odio a los que reciben políticas sociales, todo eso tiene un caldo de cultivo en la Argentina y sobre eso van a operar. Si yo te digo capacidad comunicativa para ir a algunos lugares tradicionales de la sociedad, si yo te digo dominio del poder judicial, si yo te digo cercanía de los medios privados pro establishment y a eso le agregamos que puedan estabilizar la situación económica el año que viene, por supuesto que la van a tener difícil, pero yo no diría que la batalla ya está decidida.


"Este primer Gobierno ya fracasó en el aspecto económico. Fracasó por indicadores que están peores que en 2015 y eso que en ese año había muchos problemas. Pero ahora hay menos crecimiento, hay más inflación, hay más desempleo".


—¿Cómo ves el panorama sindical? Parece haber un nuevo polo más combativo alrededor de Moyano. 

—El sindicalismo argentino, especialmente el hegemónico peronista, siempre ha tenido dos costados. Un costado más sistémico de negociación y otro más combativo, después uno puede criticar que le parece un poco excesivo ese carácter sistémico que tiene razones no solo ideológicas sino institucionales, un sindicalismo que depende mucho del Estado en términos de subsidios y obras sociales. Esos dos polos están, lo interesante de esta situación es que no sólo se está abriendo un polo combativo cada vez más fuerte signado por Moyano, por la CTA, sino que yo agregaría el carácter combativo del sindicalismo del interior, por ejemplo hubo tres huelgas en el cordón industrial de San Lorenzo que por ahí no llegan tanto a los medios nacionales, pero que son importantísimas para la operatoria económica de las regiones. Lo que vemos hoy es que ese sindicalismo combativo se está consolidando cada vez más, pero el otro tampoco está en la mesa de negociaciones, eso es lo más increíble. No es que el PRO logró llevar activamente al sindicalismo negociador y lo puso de su lado, para nada. Vemos que la última reforma laboral la empezó a negociar y fracasó, vemos que hasta las 62 organizaciones, que eran sindicatos amarillos pro Macri como el sindicalismo de la UATRE que se sienta a acordar con la Mesa de Enlace, también lo están criticando. Ellos también está perdiendo a todo el sindicalismo, también al negociador. Esto es por dos razones, por un lado ese sindicalismo ve que no obtiene nada y por otro, por la cerrazón ideológica que tiene el macrismo.    

—Sobre la reducción de Ministerios y las reformar burocráticas que hizo el macrismo en estos años.  

—A veces nos enfocamos en lo que es la penetración del Estado bajo el macrismo por intereses privados relacionados especialmente con tres sectores, con el sector agrario que básicamente ha colonizado la ahora Secretaría de Agricultura, con el sector de la energía y por supuesto con el sector financiero, donde los líderes de Hacienda y del Banco Central son cuadros del sector financiero privado. Pero no sólo hay penetración del Estado, sino también hay un desmanejo administrativo muy fuerte que tiene dos características, primero es un manejo absolutamente errático del Estado, en el 2016 por ejemplo se parte el Ministerio de Economía en Hacienda y Finanzas, no dura un año, en 2017 ya se vuelve a incluir el Ministerio de Finanzas en el de Hacienda. La Secretaría de Comercio se unificó en exterior e interior en 2016 y se desdobló en el transcurso de unos meses. Se creó un Ministerio de Modernización que duró dos años. En el Ministerio de Trabajo se agrandó primero los cargos políticos jerárquicos y después se subordinó al Ministerio de Producción. Hay un desmanejo técnico muy fuerte, pero esto no debe esconder un sentido ideológico muy particular que tiene que ver con debilitar las áreas sociales, que son áreas que compiten con el sector privado. El Ministerio de Trabajo media entre el capital privado y los trabajadores, el Ministerio de Salud compite con el sector privado con las vacunas y los medicamentos, el Ministerio de Ciencia también compite con el sector privado y con las grandes empresas en dónde poner la agenda de investigación. Hay un sentido claro de vulnerar las áreas que compiten con el sector privado más concentrado y que son los que proveen gastos del Estado de bienestar que afectan al presupuesto público.


"Hay un sentido claro de vulnerar las áreas que compiten con el sector privado más concentrado y que son los que proveen gastos del Estado de bienestar que afectan al presupuesto público".


—El Gobierno se defiende diciendo que destina muchos recursos en el área social.        

—Cualquier gobierno popular que surja en el corto plazo va a tener circunstancias muy difíciles. Un campo minado en lo económico con el FMI adentro de la política económica, con una parte sustancial de Presupuesto llevado por los intereses de la deuda. Por otro lugar va a haber recibido un Estado institucionalmente degradado en áreas que son fundamentales para cualquier gobierno popular. Una estrategia va a tener que tener dos aspectos fundamentales, una es la reconstrucción de la seguridad social: la ANSES ha sido desfinanciada por varios lados en las reformas tributarias llevadas a cabo por este Gobierno, se han rebajado contribuciones patronales, se ha quitado la parte del Fondo del Conurbano que era destinada para la seguridad social, la Reparación Histórica es un drenaje de fondos de la ANSES que beneficia a los jubilados que estaban relativamente mejor y que se financiaban con una asignación única en el tiempo que era el blanqueo, pero eso se acaba en el tiempo. Entonces lo que hay que hacer son reformas tributarias, retribuir las contribuciones patronales, retribuir las retenciones u otros impuestos que puedan ser destinados a la seguridad social. La otra prioridad es la reconstrucción de los ámbitos de determinación salarial colectiva que este Gobierno ha cercenado o vaciado. El macrismo arrasó la capacidad de negociación de los que pueden discutir la redistribución del ingreso, que son los sindicatos. Básicamente la paritaria nacional docente, el consejo del salario, que no tiene debates enserio en los últimos dos años, y las paritarias sectoriales que fueron abandonadas por el Ministerio de Trabajo. La reconstrucción impositiva de la seguridad social y la restitución de los ámbitos de determinación colectiva salariales tienen que ser dos prioridades de cualquier gobierno popular que venga.        

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