¿Se viene un Showmatch deconstruido?

Tras 30 años en el aire, el popular programa intentará cambiar su estilo para aggionarse a los tiempos que corren. Ya no propiciarán los enfrentamientos entre figuras y se privilegiará el show. ¿Qué dijeron las redes?

Anoche empezó la trigésima edición de Showmatch, uno de los programas más populares de la historia de la televisión argentina y también, por qué no, uno de los más criticados. Le dicen el “Súper Bailando”, por las figuras que se sumaron este año y por la espectacularidad que prometen en cada gala.

La apertura, con una clara apelación a la emotividad, tuvo un despliegue de efectos, coreografías y artistas que dejó a más de uno con la boca abierta. Se hizo un recorrido por los 30 años de programa y mostraron, no solo las aperturas musicales históricas, sino también las secciones más populares: los bloopers, las cámaras ocultas, “Deportes en el recuerdo”, las imitaciones, “Los 30 segundos de fama”, las coberturas de mundiales, las parodias, el “Pepe, rompé”, etcétera.

Como un gesto para mostrar el interés en cambiar la clásica “cofradía de chabones”, como los llamó Malena Pichot en Twitter, convocaron a prestigiosas y populares cantantes para versionar cada una de las canciones que se usaron como cortinas del programa. Sandra Mihanovich, Celeste Carballo, Valeria Lynch, Lucía Galán, Adriana Varela, Patricia Sosa, Marcela Morello, Hilda Lizarazu, Mery Granados, Candelaria Tinelli, Melina Lezcano, Ivonne Guzmán, Fabiana Cantilo, Rocío Quirós, Flor Otero y Roxana Carabajal le pusieron sus voces a canciones como “Twist and shout”, “La flor más bella” y “A rodar mi vida”, que formaron parte de los 30 años. Sin embargo, el guiño no logró sortear las críticas. Sofía Castiglione ironizó: “Todas canciones de varones con la cara gigante de Marcelo de atrás. Feminismo al mango”. Y algunos usuarios hasta lo acusaron de demagogo.



Pero no todo fue emotividad y guiños, Tinelli se paró frente a cámaras y, después de saludar a sus compañeros históricos (y el masculino va bien porque solo había una o dos mujeres), hizo una especie de mea culpa del contenido del programa. “Si volvemos a hacer eso, nos levantan el programa en dos minutos”, dijo al recordar uno de los segmentos que hacía con Miguel Ángel Rodríguez. El programa, uno de los más vistos y populares de la televisión, siempre se caracterizó por hacer un humor más cercano al bullying que a otra cosa. Un tipo de “humor” que ya no es aceptado sino, más bien, cuestionado y repudiado. Eso, claramente, Tinelli lo sabe y sabe, como buen empresario, que ya no le conviene hacerlo, más allá de que quizás no le modifique demasiado el rating.



En su discurso, no faltó la crítica a la situación del país (además de hacer varios comentarios en los sketchs sobre el dólar, la “grieta” y la delicada situación económica) y recordó, tal como lo hizo en el último programa del 2018, de su compromiso para acompañar al movimiento de mujeres en su lucha por la igualdad de género.

“Hoy hay muchos cambios. Cambios importantes que estamos viviendo que nos demuestran que nos queda mucho por aprender, que uno siempre está aprendiendo realmente, y ahora el mundo es otro, la sociedad es otra, los códigos son otros, la tele también es otra y hay cambios culturales que realmente creo que son  buenos”, empezó Tinelli.



Quiero agradecerles a todas las mujeres, que son las protagonistas de estos cambios. Se los dije el año pasado a todas y lo sigo diciendo hoy. Nos están ayudando a abrir los ojos y de verdad. Si lo sabré yo que vivo rodeado de 6 mujeres que participan y bastante activamente en todo”, dijo entre risas.

Aseguró que estos cambios son una “oportunidad” para “hacer una sociedad mejor” y que no le “avergüenza” reconocer sus “errores”.  Es que, más allá de que es políticamente correcto hacer un cuestionamiento sobre algunos de sus contenidos más polémicos, la pregunta es: ¿Qué se podía esperar de un programa que arrancó en los 90, en otro contexto histórico? Es obvio que no iba a haber equidad de género ni mujeres al frente. El #NiUnaMenos y, sobre todo, el #MiraComoNosPonemos iniciaron una revolución imposible de desatender, por lo menos, para los medios de comunicación.

Rouvier