Salarios, alimentos y otros precios

El gobierno timoneó exitosamente la primer ola de negociaciones duras con el sector agroindustrial, por el precio del maíz y la carne. Otras actualizaciones serán demoradas y nuevamente un acuerdo con acreedores será crucial para descomprimir el frente cambiario.

En la medida que las negociaciones avanzaron, el gobierno decidió dejar sin efecto la suspensión por tres meses de las exportaciones o el establecimiento de un cupo diario de ventas externas de maíz, mientras el Consejo Agroindustrial Argentino aceptaba la creación de un fideicomiso como estrategia para desacoplar los precios internos de los vaivenes de los precios internacionales de las commodities. El mismo subsidiará la diferencia para el valor de aquellos granos que sean adquiridos por productores locales para alimentar animales.

La buena noticia del acuerdo entre las partes fue acompañada, en la agenda mediática, por artículos que exponían el desmensurado incremento del precio de la carne en las góndolas argentinas. Un fenómeno que, albergando matices, se repite cada año. ¿Por qué esas subas –que en promedio alcanzaron entre un 60 y un 75% a lo largo del 2020– no se tradujeron en un aumento proporcional en el rubro de Alimentos y Bebidas del Índice de Precios al Consumidor (IPC), con el que se mide –entre otras cosas– la pobreza en Argentina? Porque la Secretaría de Comercio Interior, dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo, logró pisar el precio de los otros ítems relevantes para nuestra canasta de consumo; en especial, panes, lácteos y bebidas no alcohólicas.

La producción y exportación de los tres tipos de carne –bovina, aviar y porcina– mostró una mejora en 2020 respecto de 2019 y de esa forma alcanzó una nueva marca máxima de los últimos 40 años. Las cifras surgen de un informe de la Fundación Mediterránea circulado en la semana. Pero el dato más llamativo es que el consumo interno de carne bovina alcanzó un mínimo en al menos 50 a 60 años; en tanto que creció levemente el consumo de carne porcina y fue récord histórico el consumo de carne aviar. El principal destino de las exportaciones ganaderas es China y en suma los tres cortes aportan unos USD 3.100 millones al año. No es poco, pero el Estado aún se debe una discusión respecto de las consecuencias alimentarias para nuestra población.

Hacia fines de la semana se dio a conocer el dato de la inflación de diciembre de 2020, que anotó el aumento más alto del año: 4% mensual. Además de las carnes, el costo de los alquileres, las medicinas prepagas y los gastos en turismo (incluyendo el transporte de larga distancia con combustible más caro, los paquetes turísticos y tickets teatrales, y las tarifas en restaurantes y hoteles) impulsaron el IPC en el último mes. Desde el gobierno destacan que se trata de subas estacionales pero también reconocen que a partir del último trimestre la inflación tuvo un ritmo más acelerado, que a su vez será el piso de los aumentos en 2021.

Los rubros que aumentaron por encima del IPC (36%) en 2020 fueron: restaurantes y hoteles; alimentos y bebidas no alcohólicas y recreación y cultura, especialmente por las subas de diciembre, mientras que a mediados de año sobresalieron los ajustes en equipamiento para el hogar y prendas de vestir y calzado. 

La inercia inflacionaria, la suba de salarios en aras de no perder poder adquisitivo y la devaluación cambiaria que seguido asalta a la cotideaneidad de los argentinos fueron los tres factores identificados por el Banco Central como principales motores inflacionarios en una publicación reciente en su Blog de ideas. Ese señalamiento no es menor ya que en 2021 la política anti-inflacionaria ocupará el centro de la agenda pública. Este año puntualmente la inercia tendrá cara de desarmar el atraso de precios congelados por la pandemia: alquileres, servicios públicos (que demorarían más allá de marzo), combustibles (que ya afronta aumentos) y, especialmente, salarios. Otro interrogante, sin dudas, será la variación del tipo de cambio enervada en 2020 en buena medida por la emisión monetaria destinada a financiar un rojo fiscal de nada menos que -6% del PIB.

Algunos acuerdos el gobierno ya ha logrado alcanzar, por ejemplo con el complejo maicero. Resta ver el tenor de las negociaciones de paritarias y el resultado de las conversaciones con el FMI, que inyectará tal vez dólares nuevos que permitan mermar las expectativas de devaluación. Cualquier vaticinio luce al menos anticipado corriendo mediados de enero.


Inflación mensual en 2020, en %.

Fuente: INDEC



Inflación mensual en Gran Buenos Aires, en % principales ítems de Alimentos y Bebidas



Fuente: INDEC


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