Restricción externa argentina: ¿qué hacer?

OPINIÓN. Es factible comenzar a estimular la aparición y crecimiento de sectores que permitan reducir las importaciones, vía crecimiento de la economía, y aumentar las exportaciones.


En el mundo existe una jerarquía de monedas, en la cual el Dólar se encuentra al tope de la lista. Este último es la divisa fundamental y necesaria para la realización de transacciones comerciales y financieras a nivel internacional, no pudiendo ser sustituido por moneda doméstica en las mismas.

Dado que solo la Reserva Federal puede emitir el Dólar estadounidense, existe una cantidad limitada de dólares año a año que puede ser utilizada por los diferentes países del mundo para hacer las transacciones mencionadas. Es decir que, la disponibilidad de dólares en el resto del mundo depende básicamente de lo que Estados Unidos decida comprar a el (importar) y lo que decidan prestar o transferir en conceptos de créditos, transferencias, etc. Esto da lugar a lo que se conoce con el nombre de restricción externa, que como se ve es de carácter financiero.

En Argentina, como si no fuese suficiente dicha restricción, existe paralelamente lo que se conoce en la literatura económica como una estructura productiva poco diversificada. Por un lado, existe un sector primario exportador, que demanda una baja cantidad de divisas en términos relativos a otros sectores y tiene una gran capacidad exportadora. Por lo que es el sector proveedor relativo de divisas. Por otro, se tiene un sector manufacturero, que demanda una gran cantidad relativa de divisas para funcionar (importa una numerosa cantidad de bienes intermedios y de capital principalmente) y no tiene una fuerte capacidad exportadora. Por lo que es el mayor sector demandante relativo de divisas.


Durante las fases de crecimiento de la economía, el sector manufacturero aumenta el consumo de divisas más rápido que la oferta de las mismas, generadas por el sector primario. Llevando, ante ausencias de variación de la estructura productiva, a que la demanda crezca a mayor ritmo que la oferta.


Notar dos aspectos. En primer lugar, los excesos de demanda de divisas pueden ser gestionados a través del aumento del crédito en moneda internacional. Dado que dicho crédito no puede ser ilimitado, existirá un umbral a partir del cuál nadie está dispuesto a prestar. Dicho umbral está relacionado con la solvencia o capacidad de repago de cada país. Es decir, que existe un período de tiempo a partir del cual la oferta de divisas es mayor vía un aumento del crédito, que luego tiene que volver a su nivel anterior, a menos que se aumente la capacidad de repago.

En segundo lugar, si la demanda de divisas es mayor a la oferta por períodos suficientemente largos de tiempo y el Banco Central Argentino no posee reservas o capacidad de tomar crédito suficiente para cubrir dicho exceso de demanda, indefectiblemente se generan devaluaciones que, además de tener efectos distributivos vía variaciones del salario real, genera caídas en el poder adquisitivo medido en dólares. La caída en el ingreso generado por la devaluación reduce la demanda de bienes que tienen que ser fabricados y por lo tanto se reduce la cantidad necesaria de importaciones. En otras palabras, las devaluaciones reducen la demanda de dólares empobreciendo a la mayor parte de la población que no gana en divisas, para de este modo ajustar la demanda a un nivel adecuado con la oferta de dólares.

Se desprende entonces que, en el largo plazo, la tasa de crecimiento de la economía esta limitada por la disponibilidad de divisas para hacerla funcionar.

Si dejamos de lado vías temporales (endeudamiento) o negativas (devaluaciones) es posible realizar políticas para aumentar la disponibilidad de divisas y diversificar la estructura productiva ampliándola en el largo plazo. O lo que es lo mismo, es factible comenzar a estimular la aparición y crecimiento de sectores que permitan reducir las importaciones, vía crecimiento de la economía, y aumentar las exportaciones.

Ahora bien, existe una condición necesaria para la implementación de la política mencionada: se debe estimular el crecimiento de aquellos sectores que relajan la restricción externa y permiten reducir la cantidad demandada de divisas en períodos de crecimiento, acercando la demanda de moneda internacional a su capacidad de generación. De otro modo se estará estimulando sectores que agravan la restricción externa empeorando los desbalances.

Luego es posible incluir otros tipos de restricciones a su implementación, como por ejemplo las políticas (puede haber un sector de la economía que no quiere la aparición de un competidor), tecnológicas (puede no contarse con la tecnología para fabricar ciertos bienes), geopolíticas (la aparición de nuevos sectores nacionales implica dejar de importar bienes de otros países y por lo tanto puede generar fricciones con los mismos), seguridad sanitaria (disponer de insumos y equipo médico en caso de Pandemia por ejemplo), entre otras.

En conclusión, en un país como Argentina que se encuentra sujeto a una restricción externa y posee una estructura productiva poco diversificada, es menester realizar políticas que estimulen la aparición de nuevos sectores ahorradores y generadores de divisas, para aumentar la generación de riqueza en el largo plazo y garantizar tasas de crecimiento económico sostenido que conviertan a Argentina en un país económica y estructuralmente desarrollado.

Es para considerar la irrupción inesperada de la pandemia que provee el escenario adecuado para iniciar el esperado cambio y planificar acciones políticas y económicas que sostengan estas premisas esenciales.

Diarios Argentinos