Quién quiere ser candidata

Por: Ileana Panthou

Luego de un largo periodo de especulación, y habiéndose cumplido dos años del final de su gestión, Cristina Fernández de Kirchner se presentó ayer en el primer acto de campaña luego de concluir su mandato. A días del cierre de listas que ocurrirá este sábado 24, la ex mandataria ofició de oradora en el estadio de Arsenal de Sarandí. Sin entrar en discusión sobre la cantidad de personas que se vieron atraídas por la convocatoria, que a la vista desbordó las inmediaciones del estadio, pasaremos a enumerar algunas de las características de tal evento.

En primer lugar fue ineludible observar el modo en el que se presentó: ubicada en el centro de la escena, logró dejar atrás los atriles y las clásicas tarimas usadas en los anteriores teatros y canchas. Se trató de una Cristina de pie, rodeada de gente (¡sin banderas políticas!) y con micrófono en mano. Imitando el ya exportado modo estadounidense tedexieano. Recordemos que así pudo vérselo a Barack Obama en cantidad de presentaciones (sin ir más lejos, la que ofició en la Usina del Arte), aunque también es menester recordar al mismo presidente Macri en sus últimas oratorias públicas.

Por tanto, en esta presentación no hubo pantallas que la rodearan, ni más dirigentes arriba de escena.

En segundo lugar nos topamos con el recurso del storytelling: una técnica que busca hacer amenos temas aburridos o difíciles de explicar a la sociedad a través de la emotividad.

Ya utilizado por el equipo de campaña de la ex mandataria para las elecciones del 2011,  este volvió a escena pero con algunas modificaciones. La primera es que para aquella campaña todas las historias de vida estaban unidas por un mensaje: "La fuerza de". Slogan hijo de los carteles y manifestaciones de apoyo nacidos tras la muerte de Néstor Kirchner. Se trataba de spots perfectamente filmados, con los tonos, pausas y todo lo necesario para conmover.

Pero aquí nos topamos con el diferencial principal entre aquel storytelling y el del 2017: su contenido. En aquellas historias el relato explicaba de qué manera las políticas públicas habían mejorado la vida de la gente, mientras que en este caso, se trató de relatos que testificaran el empeoramiento de la situación económica argentina.

Además, no fueron utilizados videos sino que desfilaron "personas comunes" que subieron a compartir el escenario con la ex mandataria a medida de que ella los llamaba. Fue Cristina la encargada de contar las historias que habitaban detrás de los rostros: ex becarias del Conicet (todas mujeres y una de ellas embarazada), el joven de un secundario, una directora de escuela, un comerciante, un matrimonio que cobraba pensiones por discapacidad y dejó de percibirlas, una emprendedora, emigrantes bolivianos que cosechan. Todas las historias habían visto perjudicada su realidad cotidiana como consecuencia de las políticas públicas aplicadas por el gobierno actual.

Quedó claro aquí que el eje principal de esta campaña será: la economía. Detrás de estas historias es la economía la que hace de la vida de "la gente" algo peor. Ellos están empobrecidos.

Respecto de lo político Cristina no utilizó nombres ni propios ni ajenos. No habló de partidos aunque se refirió a Vidal: "Podrás poner carita de buena pero esta es la realidad que tenemos que modificar" y al PRO lo acusó de "desordenarle la vida a la sociedad" que según ella estaba "ordenada" monetariamente y podía pensar qué hacer con su dinero porque llegaba a fin de mes.

Volvió a hablar de "la unidad necesaria" (¿casualmente el nombre de su frente?) y repartió una indirecta al PJ con el que disputó el uso sello en las boletas: "La propia endogamia de los partidos hace que los dirigentes terminen creyéndose más importantes que la sociedad y yo quiero volver a ser parte de un movimiento político donde lo importante es el pueblo, los que sufren, los que necesitan, los comerciantes que tienen que levantar la persiana todos los días, los empresarios que tienen que dar trabajo y poder pagar un salario".

A pesar de que previamente el público la coreó "senadora", se marchó así sin haber confirmado su candidatura pero asegurando que vino "a sumarse a este espacio".  Así, como es costumbre heredada delo que supo ser el FPV, habrá que esperar al sábado para saber cómo se acomodarán los melones en el reparto de lugares de cara a las listas para las PASO  2017.

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