¿Quién mató a la Sra. X?

Episodio 3. ¡Quiero ser las dos cosas! – Parte III.

Prólogo y bibliografía

Episodio 1

Episodio 2


Episodio 3. ¡Quiero ser las dos cosas! – Parte III.


“Hay algo que es un poco peligroso en el estereotipo que comentamos antes”, Elio comentó.

“¿Cuál?”, Andrea ya no se acordaba cómo había empezado esa charla con Elio.

“El estereotipo por el cual si estudiás Exactas encontrás seguro un trabajo bien remunerado y si estudiás Letras o similares, no. Es verdad que el mercado de trabajo requiere siempre más personas especializadas en algo científico-tecnológico, pero esta tendencia es una tendencia de tipo conservadora. El desarrollo que se quiere perseguir es de tipo cuantitativo, o, a lo mejor, se busca optimizar algunos mecanismos de desarrollo, pero no se buscan especializados en tecnologías para una profunda innovación y mejora de la función de la tecnología en la sociedad, o de la distribución de la tecnología o de la regulación en la interacción entre humanos y objetos tecnológico. Por eso serían necesarias figuras, otra vez, con una formación que abarque más de un campo del saber, capaces de interactuar como pares con sociólogos o políticos. Y por eso es que en realidad sirven sociólogos, filósofos y políticos muy inteligentes. Ahora acá aparece el problema que podría nacer desde ese estereotipo. Sabemos que existen diferentes tipos de inteligencias, pero me refiero a la capacidad de análisis e interpretación de la realidad de forma bastante rápida y profunda. Las personas naturalmente dotadas por este tipo de inteligencia, debido a esta interpretación del mercado de trabajo, cuando se acercan a una elección de carrera universitaria es más fácil que reciban presiones desde el ámbito familiar o educativo, para que elijan una facultad de Exactas. Me acuerdo un compañero del secundario. Tenía muy buenas notas en todas las materias y quería elegir la carrera de Letras Antiguas, quería especializarse en latín y griego antiguo. Al final, los discursos de los profesores y de su familia lo hicieron optar por Ingeniería. Creo que ahora trabaja para el gobierno de la ciudad, como ingeniero en el sector de la organización de la basura. Seguro cumple muy bien su trabajo, pero no va a lograr en eso la satisfacción personal de poder responder a través de su trabajo a su normal inclinación y, en consecuencia, no va a dar lo mejor que tiene. Lo mismo le pasó a otro compañero. Quería estudiar Filosofía. Todavía me acuerdo cuando el mismo profe de Filosofía e Historia se nos acercó, 'No estudien ni Filosofía, ni Historia', nos dijo, 'con  eso no se come'. Así, también este otro compañero siguió la carrera de Medicina. Ahora me pregunto, ¿si todos los que tienen notas brillantes en los estudios se especializan en ser trabajadores de las tecnologías o de las Ciencias Exactas, quién se ocupará de los otros sectores de la sociedad? Necesitamos economistas, sociólogos, filósofos, artistas inteligentes.Creo que si algo es posible de la distopía de un mundo gobernado por las máquinas, no será porque adelantamos tanto en la tecnología al punto de no poder dominarla más (cosa que ya en el decirlo resulta contradictoria), sino porque dejamos atrofiar los sectores de la sociedad que dan a la tecnología su rol en la interacción con los hombres, los sectores que son llamados a ser los principales actores de la regulación entre producto tecnológico, científicos y necesidades humanas.”
 “Bha, por ahí explican las pavadas que a veces leo”, se rió Andrea.

“¿Cómo qué?”, preguntó Elio.

“¿Viste el periódico de hoy? Había un artículo de un sociólogo, no me acuerdo el nombre, hablaba de cómo las sociedades de diferentes países se influencian entre ellas, de cómo esto afecta el mercado y de cómo accionar políticamente para gestionar el fenómeno en ventaja del país. Una página y media de mentira.”
 “¿Porqué de mentira?”, Elio encontraba el tema del articulo interesante.

“Porque esos discursos siempre me parecen opiniones, a veces también basadas más sobre impresiones que sobre hechos y que no tienen mucho que ver con la verdad. O sea, yo también podría escribir esas cosas”, Andrea miró hacia Zoe para controlar que estaba haciendo.

“¿Qué quieres decir por verdad?”, le preguntó Elio.

“Miras, no quiero empezar algo filosófico, ok, concordamos que en un sentido filosófico, la verdad absoluta no existe, pero admitirás que lo que resulta de un experimento en laboratorio es más verdadero que lo que aparece en uno estudio sociológico. Los resultados de un experimento son teóricamente predecibles y son reproducibles”, concluyó Andrea.

“Los resultados de los experimentos son predecibles y reproducibles porque el experimento está dibujado para que así sea. Los experimentos son controlados. Pretendemos fingir que en el experimento se reproduce la naturaleza de los fenómenos, pero no hay nada más lejos de la naturaleza de las cosas que un experimento”, Elio sorprendió la amiga.

“¿Qué? ¿Qué quieres decir? ¿Que de repente no crees más en la evidencia experimental?”, Andrea estaba bastante confundida.

“Claro que sí, pero las condiciones que se reproducen en los laboratorios, donde se estudian ciertos fenómenos físicos o reacciones químicas, o crecimiento de algunas células, no son absolutamente las mismas en las cuales tales fenómenos o tales reacciones se realizan. Las células que analizamos en los microscopios se manifiestan como células al microscopio, no como células dentro de un organismo. Pretendemos describir la naturaleza, haciendo como si fuesemos capaces de reproducirla en un laboratorio, cuando en el laboratorio se produce un experimento, no un fenómeno natural. ”

“Ah, bueno, ¿así que ahora todas las evidencia experimentales de la ciencia son mentiras?”
 “Para nada, un resultado de un experimento es un resultado de un experimento, y como tal es válido, verdadero, si quieres usar esta palabra, pero un experimento no es la reproducción, como vos dirías, de la realidad, está muy lejos de eso. Y esto es un punto fundamental. Yo creo que es absolutamente sorprendente cómo, desde reproducciones muy aproximadas, parciales, e inexactas de la naturaleza el hombre haya podido, gracias a sus capacidades analíticas y de abstracción, realizar una representación mental de los fenómenos físicos lo suficientemente buena como para tener el desarrollo científico y tecnológico que tenemos. Si las artes son la representación concreta de lo que es invisible, como los sentimientos y la intimidad del hombre, las ciencias son la abstracción de lo que es visible, el mundo de los fenómenos. Y con ciencias me refiero también a las Ciencias Humanas, las acciones humanas son fenómenos. De hecho, creo que unos de los problemas que surgen de la separación del mundo de las letras del mundo de los números, si así queremos llamarlos, y que hace que esta separación se mantenga, es la incapacidad de comprender de forma mutua algunos conceptos, la utilización diferente de los mismos términos.2

“¿Por ejemplo?”, Andrea ya no estaba tan de acuerdo con las opiniones de su amigo.

“Bueno, por ejemplo la palabra experimento. Ya hemos aclarado que un experimento, como lo entiendes tú, en el mundo de Exactas, es algo muy particular. Es una experiencia que tiene muy poco de natural, de hecho los llamamos ‘experimentos controlados’. Las modalidades con las cuales se piensan y realizan las experiencias en laboratorios son determinadas por leyes o teorías que se quieren testear. Los experimentos se crean para contestar a una pregunta específica. Las mediciones son calibradas y enfocadas alrededor de esa pregunta y muy difícilmente pueden contestar a otra. Generalmente, para otra pregunta que pueda surgir de un resultado poco claro o para el análisis de un aspecto diferente sobre el mismo tema, o para analizar el mismo microorganismo o las mismas partículas bajo diferentes condiciones, se realizan otros experimentos. La selección de una única característica o de un único aspecto del fenómeno bajo estudio, simplifica enormemente el estudio y lleva a la observación de situaciones que no se encuentran en la naturaleza. Esta especificidad es lo que permite la reproducibilidad de los experimentos. Si los fenómenos a reproducir tuvieran toda la complejidad de los fenómenos naturales, sería imposible reproducirlos idénticos en otros laboratorios. Además, aunque sean simplificados, nunca van a ser idénticos. Está fuera de las posibilidades humanas reproducir algo que sea exactamente idéntico a un evento del pasado. Sabemos entonces que cuando un científico dice: 'el experimento me dio el mismo resultado', lo que está diciendo no es 'obtuve exactamente las mismas mediciones en el mismo orden que antes', sino que lo que quiere decir es 'obtuve resultados que son diferentes pero que puedo interpretar de la misma manera'.

“Bueno, no cualquier resultado, los resultados pueden ser diferentes pero siempre dentro de un margen de error tolerado por la teoría y sabemos cómo calcular ese error”, Andrea sentía como si todo el valor de su trabajo fuese puesto en duda.

“¡Seguro! O sea tenemos una manera de cuantificar, de cuánto los resultados pueden diferir entre ellos para decir que son iguales y entonces decir que los resultados son reproducibles. Esta cuantificación de las diferencias la llamamos precisión. Todo esto se puede hacer porque los experimentos que hacemos en los laboratorios, por cuanto sean técnicamente y, a veces, teóricamente complicados, nunca van a ser tan complicados como la realidad fuera de los laboratorios. ¿No te parece que tenemos, como científicos, una concepción un poco arbitraria de las palabras: idénticos, reproducible y hasta de la palabra exacto? Si lo pensamos bien, no hay nada que se pueda describir con el adjetivo exacto en lo que acabo de describir. La reproducción de los fenómenos no es exacta, los resultados no son exactamente idénticos. Ahora, si pienso en los experimentos de las Ciencias Humanas, por ejemplo los experimentos de los sociólogos, ya me parece que el fenómeno que se analiza se acerca más a la que podríamos llamar verdad o realidad, en el sentido de que la observación se hace manteniendo un grado de complejidad más cercano a la complejidad del fenómeno cuando no está bajo estudio. Aunque se estudiara la reacción de un solo individuo frente a un estímulo, ese individuo es incomparablemente más complejo que una célula singular. Dado que no se requiere una hipersimplificación del objeto de estudio, en Ciencias Humanas, el objeto está siempre disponible para comprobar o formular teorías: es la sociedad misma, en sus dinámicas y en toda su complejidad. El hecho de que no haya que hacer un esfuerzo técnico para 'preparar el experimento' no quiere decir que el objeto de estudio sea fácil. Los experimentos sociológicos, o las análisis de tipo histórico, o económicas de una sociedad, así como la psicología estudian objetos muy complejos y que varían constantemente, y es parte del análisis observar estas variaciones. Esta complejidad es lo que resulta interesante, el hecho de que la manifestación de un fenómeno cambie cada vez es un aspecto central del análisis, un aspecto fundamental, forma parte en sí mismo de las variables de observación. La reproducibilidad, en el sentido que le damos en Exactas, de un fenómeno humano sería más, y con gran sorpresa, un resultado de un análisis, no un requisito para realizarla. Probablemente se podría obtener solamente llevando el objeto de estudio a una simplificación tan fuerte que ya no tendría más sentido estudiarlo. Por esto no creo que tenga sentido comparar cómo se comprueba la validez de las teorías delas disciplinas de las Ciencias Humanas y cómo se comprueban las teorías de las Ciencias Exactas, porque los objetos de estudio y la mirada sobre ellos son demasiado diferentes como para justificar una comparación. Por un lado, es extraordinario que el hombre pueda, a través de su inteligencia, con una simplificación extrema como la de los experimentos y de los modelos matemáticos de las Ciencias Exactas, lograr un buen dominio de los fenómenos naturales. Por el otro lado, admiro la capacidad que tienen de analizar la complejidad de los fenómenos sociales y poderlos describir tan bien, hasta poder tener capacidades de previsión sobre los cambios, sobre la partes dinámicas de estos fenómenos aunque sean complejos. Los sociólogos, los psicólogos, los historiadores, así como los economistas pueden hacer previsiones sobre la evolución de algo tan complejo como un ser humano o una sociedad entera sin simplifica, algo que en el estado actual de las posibilidades de los modelos matemáticos de las Ciencias Exactas no sería posible.”
“Bah, ahora muchos modelos matemáticos, sobre todo de la física, se aplican a las finanzas, la economía y hasta a la sociología”3, 
observó Andrea.

“Claro, pero los modelos son siempre muy simplificados respecto a la realidad descripta. No se modelan sociedades de millones de personas y las relaciones que los individuos tienen son pocas y cualitativamente muy lejana de la realidad de las cosas.”

“¡Pero funcionan!”, señaló Andrea.

“Sí, funcionan, aunque no reproduzcan nada que no sea ya conocido para los sociólogos o para los economistas. Ayudan a cuantificar, pero no a calificarlos aspectos del fenómeno analizado”, aclaró Elio.
“Esta cuantificación da la impresión de poder controlar el fenómeno, pero no suma nada a la comprensión de sus causas, de sus dinámicas. Aumenta la precisión en los números, pero no la precisión en el entendimiento de las causas de esos números o de las consecuencias. Los de Ciencias Exactas tenemos que admitir que es mucho más difícil la precisión y la capacidad de predictibilidad en el mundo de las ciencias humanas, por la naturaleza misma de la actividad que constituyen, el ser humano que estudia el ser humano, y que, aunque a veces inferior a la capacidad de predictibilidad de las teorías matemáticas, el nivel de complejidad del objeto de estudio justifica esta diferencia y la compensa. No son las materias humanas menos serías o coherentes, son los objetivos que se proponen muy difíciles para el alcance del intelecto humano”.

“¿Estudiar sociología es más difícil que estudiar química?”, lo miró, incrédula, Andrea.

“Lo que acabo de decir es que esta comparación no tiene sentido, así como toda la separación entre el mundo de las letras y de los números”, terminó Elio.

“¿Vamos a casa, tía? Estoy cansada”, Elio y Andrea se habían olvidado de la pequeña Zoe, que ahora, justamente, reclamaba su atención.

“Si, vamos” la tranquilizó Andrea, “ponete la camperita y vamos”.

Mientras Zoe se preparaba para salir, Andrea, poniéndose el abrigo que había dejado encima de la silla, agradeció a Elio por la charla, “Bueno, nos vemos en la semana en la facu”.

“Me voy de conferencia a Londres,” le recordó Elio.

“¿Para la actividad de extensión?”, preguntó Andrea.

“Sí, te llamo cuando vuelva”, aseguró Elio.

“Dale, sí, y cuidate mientras tanto”.

Los tres bajaron del ascensor hacia la salida del edificio.


Sobre la autora

Francesca Battista obtuvo su doctorado en Física Cuántica en la Universidad de Lund, Suecia, en 2013. Trabajó como investigadora en Alemania y en Argentina donde también se desempeñó como docente de Física de la Universidad de Buenos Aires y en colegios internacionales.

En 2018 completó la Especialización en Comunicación Pública de Ciencia y Tecnología en la Universidad de Buenos Aires. En 2019, con Ediciones en Danza, publicó el libro de poemas La mujer in-visible

Recientemente se mudó a los Estados Unidos para continuar sus estudios en Ciencia Tecnología y Sociedad en la Universidad Virgina Tech. En su tiempo libre le gusta nadar, bailar, viajar y escribir su blog.


Ilustración

Mercedes Roch


REFERENCIAS

1. Aunque no sea un tema principal de la conferencia de Snow (2000) en una nota al pie, el autor muestra su preocupación en constatar que en los países industrializados hay siempre menos gente ‘inteligente’ disponible para hacer trabajos que respondan a las necesidades primarias de funcionamiento de la sociedad, 'los trabajos humildes'. Una consecuencia es el colapso de la calidad y eficiencia de los servicios, por ejemplo postales o ferroviario. Esta división de los recursos humanos según un estereotipo de inteligencia que requiere una tarea u otra afecta también la división en dos grupos de las disciplinas y de las relativas profesiones.

2. Snow, por ejemplo, identifica en las palabras 'subjetivo', 'objetivo', 'filosofía' y 'progresivo' palabras que son utilizadas de forma diferentes según las dos comunidades, la de los 'científicos' y la de los 'intelectuales' (Snow, 2000).

3. La Econofísica nace en los años noventa. Algunas teorías y métodos de cálculo (estadística, dinámica no lineal, estudio de sistemas complejos, teorías del caos), inicialmente desarrollados para resolver problemas de física, se aplican a problemas presentes en la economía, como los comportamientos de los mercados, sus fluctuaciones, las caídas de las bolsas y la distribución de la riqueza.Otra disciplina que surge de la aplicación de modelos físicos (como lo que describen sistemas complejos o transiciones de fases por ejemplo) para la descripción o predicción de fenómenos sociales es la sociofísica que ve la interacción de físicos, matemáticos y sociólogos.

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