¿Quién mató a la Sra. X?

Episodio 1. ¡Quiero ser las dos cosas! Parte 1.

Prólogo y bibliografía


Episodio 1. ¡Quiero ser las dos cosas! – Parte I.


“¿Hola?”, la voz de Elio al interfono siempre sonaba más baja de lo que era.

“¿Adivinas quién está?”, dijo Zoe con su voz aguda, en pleno contraste con la de Elio.

“Umh, no sé...” jugó un poco Elio, “¡dale, ya bajo a abrir!”.

Elio intentó ofrecer algo para merendar a las dos huéspedes, pero ellas aceptaron solo un vaso de agua.
 “Comimos un montón”, dijo Zoe. “Estuvimos en lo de la abuela y el tío me contó una historia de una guerra. ¡Yo cuando sea grande quiero ser como él!”. Elio se rió, mientras que Andrea, simulando un celo, la miró. “¿Cómo? ¡El otro día me contaste que querías ser científica como yo y ahora quieres ser historiadora como el tío!”.

“¡Bueno, quiero ser las dos cosas!”, le contestó ingenuamente la pequeña.

“Jajaja, ¿las dos no será mucho? Una de las dos te tiene que interesar más”, le contestó la tía con ternura, “¿vos que preferís?”, Zoe ya se había sentado sobre la rodilla de Andrea. “¿Te gusta más saber las cosas que te contamos Elio y yo, saber por qué las cosas son como son, cómo funcionan o te gustan más los cuentos del tío sobre los hechos humanos del pasado...?”.
 “...y que igual te explican por qué las cosas son como son y cómo funcionan.”, terminó Elio.

“Vale, no la confundas”, dijo Andrea.

“No la confundo, es así, ambas disciplinas explican porqué las cosas son como son y cómo funcionan”, sonrió provocador Elio, “me parece que eres tu la que la confunde...¿porque tendría que elegir? Si quiere, que estudie las dos cosas, o que sea las dos cosas o ninguna de las dos...pero no veo porque siendo así tan chiquita se le deba poner en la cabeza que o te gusta una o te gusta la otra. Como si fueran dos cosas incompatibles.”

“Bueno, la actitud que te sirve para estudiar una o la otra disciplina, y también para después trabajar de eso es muy diferente, o eres apto para una o eres apto para la otra”, contestó Andrea.
 “¿Por qué?”, interrumpió Zoe, “¿Por qué?”, retomó Elio, mirando fijo Andrea imitando la carita inocente de Zoe.

“¡Porque sí! ¡Cómo por qué!”, Andrea miró sorprendida a Elio, “¡No me vengas a decir que estudiar Física, Química o Computación es lo mismo que estudiar Historia! ¿Vos lo ves a mi hermano haciendo experimentos o resolviendo integrales en un pizarrón?”.

“¿Por qué no?”, otra vez, Zoe puso a la tía una pregunta difícil. “Porque al tío no le gustan estas cosas”, Zoe la miró decepcionada, no le parecía una respuesta convincente “¿puedo ir a jugar con el caleidoscopio de Elio?”.

“Sí, ve, pero no se lo rompas”. Elio, siempre  se sorprendía de la memoria de Zoe. Ella se acordaba los nombres, a veces difíciles para una nena de su edad, de cada cosa que le había mostrado o explicado, a la vez que sabía los nombres de los próceres del país, y no solo el de lo más importantes.
 “Mi hermano siempre dice que no le gusta la ciencia dura, dice que los científicos somos un grupo de nerds1, con problemas de socialización”. Elio le puso más agua en el vaso,“sabes que lo dice solo para provocarte, no creo que piense eso de su hermana”,“por ahí de mí no, pero en general creo que sí. Él, como muchos, tiene en la cabeza el estereotipo del científico que no sabe estar con la gente, que no le gusta el arte y que no tiene sexo”, terminó Andrea.

“¡Bah, admitimos que algunos son así!”, se rió Elio, “igualmente te doy razón que a veces ese estereotipo queda un poco pesado para mí también. No sé de dónde nace, pero creo que más que ser creado por científicos a lo cuales no les gustaba el arte, fue creado por artistas a los cuales no les gustaba la ciencia. Me da un poco de tristeza ver que en las series televisivas de mayor éxito, los científicos o personas con una formación científica, siempre son caracterizados por una dificultad para socializar o por una falta de interés por la actualidad. Como si lo que se interesan por la ciencia no puedan también interesarse por lo social, en su múltiples sentidos. El pesado muchas veces, es el que te habla continuamente de cosas científicas, como si el problema fuese que la ciencia es aburrida. Me acuerdo de una vez que salimos con el novio de Lucía. Un especialista en cine. ¡Un plomo! Toda la noche habló de los documentales mejicanos sobre la violencia de género. Puede ser interesante por una media hora, ¡pero toda la noche fue pesadísimo! A lo que voy es que todos los que te hablan del mismo tema por un tiempo largo resultan aburridos. Y no creo que sea una característica especial de los científicos la de ser monotemáticos, sino más bien un rasgo personal que cualquier individuo puede tener.”
 “Como mi hermano, que no deja una reunión familiar sin un cuento sobre esa guerra o ese prócer. Él siempre fue el intelectual de la familia, no sé porqué, ¡yo también uso mi intelecto! Pero, bueno, es un poco lo que decís tu, en la cultura de nuestras sociedades, si estudias Historia, Letras , Psicología o una de esas disciplinas eres un intelectual, si estudias algo de Exactas eres un asocial.”
 “Sí, es raro, si por un lado existe este estereotipo, por el otro, también está la otra dicotomía: si estudias Exactas sos un genio y seguramente vas a encontrar trabajo, si estudias disciplinas humanas sos un hippie y va a ser difícil encontrar trabajo. Creo que las dos dicotomías, evidencian que existe una división marcada entre el mundo de las Ciencias Exactas y el de las Humanidades. Más allá del cliché al cual se quiere hacer referencia, es como si las dos cosas fueran algo diferente una de la otra,cuando ambas son producciones humanas,3  expresiones de la misma cultura”.

“Bueno, si preguntas por la calle qué es la cultura, o qué es algo cultural, estoy segura de que la gente te dice que es leer un libro, y no están pensando en Landau y Lifshitz,o ir a un museo de pinturas, no de ciencia, o ir a un seminario de filosofía. Nadie te diría programar un código para calcular algo en una computadora”, comentó polémica Andrea.

“¿Qué quiere decir cultura?” preguntó Zoe mirando todavía en el caleidoscopio, curiosa por la repetición de esa misma palabra.

Elio sacó el celular del bolsillo de los pantalones y digitó la palabra cultura sobre la pantalla.
 “El diccionario RAE dice: Del lat. Cultūra. 1. Cultivo. 2. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. 3. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social etcétera. 4. en. desuso Culto religioso.”, le contestó Elio mostrando el smartphone a Zoe pero ella ya estaba mirando otras imágenes aparecer en el caleidoscopio y no le hizo caso.5

“Bueno el tercer significado creo que es al que hacemos referencia”, sugirió Andrea, “acá dice que también la ciencia es parte de la cultura. Porqué en el sentido común no es así, es un misterio”.
“Sí, yo tampoco lo entiendo, además es curioso que el primer sentido sea el de cultivo. Nunca lo había pensado, pero es interesante que la palabra tenga sus orígenes en una actividad de tipo técnico, la agricultura. Quiero ver que dice el diccionario RAE de la palabra arte”, Elio digitó la palabra en su smartphone y en la pantalla apareció…


Sobre la autora

Francesca Battista obtuvo su doctorado en Física Cuántica en la Universidad de Lund, Suecia, en 2013. Trabajó como investigadora en Alemania y en Argentina donde también se desempeñó como docente de Física de la Universidad de Buenos Aires y en colegios internacionales.

En 2018 completó la Especialización en Comunicación Pública de Ciencia y Tecnología en la Universidad de Buenos Aires. En 2019, con Ediciones en Danza, publicó el libro de poemas La mujer in-visible

Recientemente se mudó a los Estados Unidos para continuar sus estudios en Ciencia Tecnología y Sociedad en la Universidad Virgina Tech. En su tiempo libre le gusta nadar, bailar, viajar y escribir su blog.


Ilustración

Mercedes Roch


REFERENCIAS 

1. En idioma castellano, la palabra inglesa 'nerd' fue introducida en el diccionario RAE con la traducción 'nerdo'. La definición presente en el diccionario RAE es: 'persona estudiosa e inteligente que suele mostrar un carácter abstraído y poco sociable'.

2. En la conferencia REDE Las dos culturas dada por Charles P. Snow en el 1959 en Cambridge (Snow, 2000), el autor analiza las diferencia y la relación entre la comunidad de los estudiosos de Ciencias Exactas, los científicos, y la comunidad de las disciplinas humanísticas, que se auto identifican con el nombre de intelectuales. A estas dos comunidades las llama 'las dos culturas', utilizando el término cultura en sentido antropológico, como algo que identifica a un grupo de personas que viven según las mismas costumbres y los mismos valores, subrayando cómo los grupos son heterogéneos en afiliación política, creencia religiosa y clase social.

3. En el libro El modo de existencia de los objetos técnicos, Gilbert Simondon (Simondon, 2013) identifica en la mirada que el hombre tiene hacia la máquina una profunda contradicción: aunque la máquina sea creación del hombre, producto de su intelecto y de su creatividad, una vez introducida en la sociedad como herramienta para las actividades diarias, se percibe como algo alienante para el hombre, de alguna manera no perteneciente al mundo humano. Esto es debido a la ignorancia que separa al hombre usuario de la máquina del entendimiento de su funcionamiento.

4. El Curso de Física teórica es una colección de diez libros de física teórica. Los primeros 8 libros fueron escritos, entre los años '30 y '50, por los rusos Lev Landau y su estudiante Evgeny Lifshitz; los últimos dos, fueron escritos más tarde, en los '80. Otros dos autores contribuyeron a la coalición: Vladimir Berestetskii y Lev Pitaevskii. El libro es muy conocido en las facultades de Ciencias Exactas de todo el mundo y es un clásico para los estudiantes de Física.

5. En la charla dada por Snow en las conferencia REDE de 1963 (Snow, 2000), él considera en sus argumentaciones la definición de cultura que se da en On the constitution of Church and State de J. T. Coleridge: 'el desarrollo armonioso de las cualidades y facultades que caracterizan nuestra humanidad'. El saber científico satisface la natural curiosidad del hombre por el mundo que lo rodea y entrena su capacidad de abstracción y análisis simbólico, mientras que el saber literario amplía las capacidades verbales y el análisis de un mundo interior. Separar el saber científico del saber de las letras empobrece entonces a la cultura porque impide el 'desarrollo armonioso' de las capacidades humanas.


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