¿Quién fue Fray Mamerto Esquiú, el nuevo beato argentino?

El papa Francisco aceptó la beatificación de este religioso franciscano oriundo de Catamarca.

Fray Mamerto Esquiú fue beatificado este sábado en la provincia de Catamarca, luego del reconocimiento del Vaticano de un milagro en 2015. El fraile y obispo argentino del siglo XIX se convirtió en el beato argentino número 14. 

De la misa de beatificación, realizada esta mañana en San Fernando del Valle de Catamarca -a 11 kilómetros de Piedra Blanca-, participó Ema (que hoy tiene 5 años), la niña protagonista del milagro y su familia.

Por razones sanitarias en el marco de la actual pandemia no fue posible realizar un acto masivo, "como era el anhelo del pueblo y de todos aquellos que por más de un siglo esperaron este gran acontecimiento", informó el Vaticano a través de un comunicado. Sin embargo, la ceremonia fue transmitida por los medios de comunicación radiales, audiovisuales y digitales, incluidas las redes sociales.

Fray Mamerto usó el hábito franciscano desde los cinco años. Ingresó al noviciado del convento franciscano catamarqueño el 31 de mayo de 1836, y al cumplir 22 años se ordenó sacerdote. El 12 de diciembre de 1880, fue nombrado Obispo de Córdoba y tomó posesión de su sede episcopal el 16 de enero del año siguiente. Falleció  el 10 de enero de 1883 en la posta catamarqueña de El Suncho, cuando regresaba de un viaje desde La Rioja a Córdoba. Tuvo un rol importante en la política argentina de la época. 

Los restos del sacerdote descansan en la catedral de Córdoba, pero su corazón fue depositado en el convento franciscano de Catamarca. Fue robado dos veces, una vez lo encontraron en el techo del convento, la segunda ya no apareció. Fue declarado Siervo de Dios en 2005 y Venerable en 2006. 

La Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano aprobó el milagro el 24 de abril de 2020 pero por la pandemia recién este año se pudo concretar la beatificación.

En 2015 ocho médicos dijeron que Ema al nacer tenía osteomilietis femoral necrosante (infección de los huesos) y que su cura fue “inexplicable”. La mamá de la beba había recibido el diagnóstico de amputación de la pierna de su hija, y ella contó que rezó “con fuerza”, le pasó una estampita de tela de Fray Mamerto Esquiú en la pierna. Doce días después la beba ya no presentaba síntomas. 

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