Que no quepan dudas: el centro de gravedad económico mundial es el Sudeste Asiático

En un contexto de una incertidumbre global atravesada por una pandemia, una economía mundial en crisis y una fuerte tendencia hacia modelos proteccionistas, la región asiática apostó por la supervivencia del multilateralismo.

Este domingo 15 de noviembre de 2020 se firmó de manera virtual el mayor tratado regional en el mundo. En el marco de la 37° Cumbre Anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), presidida por Vietnam, 15 líderes consolidaron casi una década de negociaciones dando luz verde a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP: Regional Comprehensive Economic Partnership). Se trata de un mega tratado regional que establece un área de Libre Comercio panasiática que incluye nada menos que un tercio del PBI mundial y un 30% de habitantes del globo.

Ante la actual ausencia de cooperación internacional, el proceso de globalización basado en normas seguirá en pie gracias al impulso asiático, particularmente al compromiso de Beijing. "La firma de RCEP no solo es un logro histórico de la cooperación regional de Asia Oriental, sino también una victoria del multilateralismo y el libre comercio", fueron las palabras de Li Keqiang, el Primer Ministro de China[1].

Aunque el liderazgo chino ha sido fundamental para la conformación del acuerdo de libre comercio de mayor dimensión en el mundo, la iniciativa fue impulsada por la ASEAN su 21° Cumbre Anual. Tal es así que sus 15 integrantes incluyen los 10 miembros de la ésta última - Vietnam, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Brunei, Laos, Camboya, Myanmar, y Singapur- más cinco países con los cuales ya mantenía Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales: China, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y Australia.

Las negociaciones también comprendían a India desde sus inicios, pero Nueva Delhi decidió bajarse del tren en la recta final, anunciando su retirada el año pasado. Si bien la relación con la ASEAN es una parte importante en su estrategia de política exterior, India optó por la política Made in India protegiendo su industria y competitividad en el mercado regional e internacional. No obstante, las puertas siguen abiertas para su posible incorporación.

 

Particularidades del mayor tratado del globo

El objetivo principal del tratado regional es fortalecer el libre comercio intrabloque eliminando hasta un 90% las barreras comerciales, en pos de mantener una estabilidad económica, consolidar cadenas de valor regionales y globales, y sostener un sistema de comercio multilateral abierto, inclusivo y basado en normas[2]. Sumado al intercambio de bienes y servicios, el RCEP contiene lineamientos en cuanto a inversión, cooperación técnica, propiedad intelectual, e-commerce, pymes, entre otros. Además, todos los países firmantes han reconocido el rol fundamental que tendrá el Acuerdo en la recuperación post COVID-19 de la región y del mundo.

Cabe rescatar que estamos frente al primer tratado que integran tres de los gigantes de Asia: China, Japón y Corea del Sur. La presencia de los dos últimos significa un peso que intenta balancear el poder indiscutible de la República Popular China en la región. En este sentido, Tokio y Seúl, junto con Australia, demuestran el mayor interés en que India se integre al bloque.


El tiempo es crucial

La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos fue una de las causas impulsoras del avance del Indo-Pacífico. El proteccionismo de Trump animó el protagonismo indiscutible a China para afianzar su influencia económica y política en la región. No sólo su retirada del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) dejó acéfalo dicho acuerdo, sino que su ausencia en la Cumbre anterior de la ASEAN celebrada en Bangkok (2019), dejó en manos de Xi Jinping el timón del Pacífico, despejando el camino para prosperar con las negociaciones que se están viendo concretadas un año después.

Otro actor que identificó sus oportunidades en el tablero actual es el Sudeste Asiático. En los últimos años, muchas empresas multinacionales que operan en Japón, Corea, Europa e incluso en China, están desplazándose hacia la ASEAN. Esto es un desafío que la convierte en un área de crecimiento que participa en las cadenas globales industriales y de suministro que la vuelven cada vez más central geopolítica y económicamente en el escenario internacional.

Sin embargo, cabe destacar la gran heterogeneidad que presentan los miembros del RCEP. Entre los 15 signatarios encontramos desde diferentes sistemas políticos, economías dispares con diversos niveles de desarrollo, hasta culturas e idiomas plurales.


RCEP vs TPP: Rivalidad o complementariedad

La principal diferencia entre los mega tratados del Pacífico radica en sus líderes impulsores. El TPP fue una iniciativa liderada por Washington -hasta 2016 con la asunción de Trump-; mientras que el RCEP fue empujado fervientemente por Beijing, hecho que puede leerse en términos de la disputa de poder por el Indo-Pacífico. Otra particularidad es que el primero incluye a 3 países de Latinoamérica con salida al Océano Pacífico, y a toda América anglosajona (EEUU y Canadá). Por el contrario, en el RCEP ha primado el espíritu asiático, incluyendo a Australia y Nueva Zelanda pero dejando fuera al continente occidental (americano).

Ambos tratados se han discutido en el seno del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), creado en 1989 con el propósito de promover multilateralmente la integración y la prosperidad de los países alrededor del Pacífico.  En la misma línea, los países integrantes del Foro se propusieron en 2016 avanzar de forma integral hacia una eventual “Área de Libre Comercio de Asia Pacífico" (FTAAP por sus siglas inglés).

El FTAAP se propone armonizar los acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales existentes en el pacífico. Siguiendo esta directriz, tanto el TPP como el RCEP pueden considerarse como vías o caminos que se dirigen hacia la creación de la gran zona de libre comercio en torno al Pacífico, ya que aspiran a enormes tratados de integración económica regional. De hecho, son varios los Estados que forman parte de ambos acuerdos simultáneamente.


Implicancias para América Latina

Con la paralización del primero, la concreción del RCEP abre un camino más plausible para esta gran zona. La pregunta es ¿dónde queda América Latina? ¿Una futura inclusión de Latinoamérica podrá estar entre las posibilidades del RCEP?

Nuestra región ha sido históricamente considerada escenario de influencia norteamericano; pero ello está siendo cuestionado desde las últimas décadas con el ascenso de China. Actualmente, la potencia asiática es de los mayores socios comerciales de varios países Latinoamericanos, siendo el principal socio de Argentina y Brasil.

¿Qué implica el RCEP para América Latina? Beijing fijará su mirada principalmente en la región Asia Pacífico, en tanto los mercados latinoamericanos perderán competitividad. La inserción a cadenas globales de valor dependerá de las consecuencias de este acuerdo en la reconfiguración del orden mundial.

Es relevante (y evidente) comprender que a diferencia de América Latina, el Sudeste Asiático o mismo la región asiática no se constituyó persiguiendo el objetivo de la inserción económica internacional. Por el contrario - y hoy más que antes-, Asia Pacífico representa el eje central de la economía e intercambio comercial mundial.


Sobre la autora: Valentina Astudillo Naveda es licenciada en Relaciones Internacionales (UCC), miembro de Fundación Meridiano, docente adscripta en UCC.


REFERENCIAS


[1] http://spanish.xinhuanet.com/2020-11/15/c_139517771.htm

[2] Joint Media Statement of the 8th Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) Ministerial Meeting: https://rcepsec.org/wp-content/uploads/2020/11/RCEP-MM-8-JMS.pdf


Diarios Argentinos