¿Qué significa ser un buen país?

OPINIÓN. El creador del Índice del Buen País y el Índice de Marca País Simon Anholt, disertó días atrás para Imagen de Chile donde habló sobre cómo ser un buen país y cuáles son los retos que impone en el contexto actual.


Además de analizar cuestiones puntuales sobre Chile y la gestión de su imagen exterior, hay tres temas sobre los cuales reflexiona Anholt que son de interés para cualquier país que desee proyectar su imagen exterior de manera positiva: 1) cómo ser un buen país; 2) la importancia de lo colaborativo; y 3) cómo armonizar la agenda doméstica con la exterior.

 

Ser un buen país

 Anholt explica que un país bueno no se define como “moralmente opuesto a lo malo, sino como opuesto al egoísta”, y que se trata de la “capacidad de contribuir y de brindar algo al mundo a través de una agenda que incluya grandes desafíos como el cambio climático, el terrorismo, la desigualdad o la pobreza”.

Asimismo, remarca “este aspecto moral de entrega es un descubrimiento muy interesante porque significa que al final del día, a las personas no les interesa si los países son ricos, si son talentosos y hermosos, sino qué hacen para ellos”.

En cuanto a la construcción de la imagen exterior afirma que “un evento jamás cambia la imagen de un país y esa es la razón por la cual es un desafío”. Anholt señala que “hay que tener una estrategia general nacional, tener claro cuál es tu regalo al mundo y mantenerse en esto por décadas y generaciones”. Hace una pausa y dice: “no es difícil, no es caro, no cuesta plata, solamente paciencia, enfoque y dedicación”.

Constanza Cea Sánchez, Directora Ejecutiva de Imagen Chile, contó que la organización es una fundación público privada que se formó en abril de 2009 con la misión de “generar reconocimiento, reputación y referencia, destacando los elementos que distinguen a Chile como país”. 


El futuro es colaborativo

El reconocido investigador británico vuelve una y otra vez sobre la necesidad de pensar el futuro de manera colaborativa: “ahora deberíamos estar hablando con los otros países, con todos los países del mundo, necesitamos más creatividad, más información, más inspiración y buscar soluciones para que sean implementadas en forma simultánea en todos los países, si no colaboramos vamos a perder todos, el cambio climático, la pandemia, todo nos va a ganar”.

Anholt entiende que este es un nuevo mundo, que antes los países ricos como los del Reino Unido, Estados Unidos o los países de la Unión Europea “estaban en control de cierta forma de la comunidad internacional porque tenían el poder económico y el poder militar, pero no iban más allá”. Afirma que este cambio de escenario constituye una oportunidad para países como Chile y que “este modelo da vuelta el desarrollo económico”.

Al analizar el caso de Chile, en el contexto de América Latina a la que define como una isla alejada del gran conjunto de países por la distancia geográfica, apunta que es necesario diferenciarse. “Creo que Chile puede encontrar una ventaja competitiva: no son colonizadores, han sido colonizados, son modernos, han tratado de salir adelante y no porque son fuertes sino porque se han convertido en un país fascinante. Pueden ser fascinantes y misteriosos, esto es lo que les da la diferencia, esto les da la oportunidad, no solo de competir sino de colaborar de aumentar esta influencia al mundo y poder impulsar al mundo a una mejor visión global”.

“Mientras más ayudas, más trabajas, más colaboras con la comunidad internacional más va a mejorar tu imagen, vas a tener mayor ganancia en lo que es el mercado, en exportación y mayor actividad diplomática”, asegura. “Ser colaborativos es lo más competitivo y esto es valioso, es muy importante, un país consiste en la capacidad de armonizar colaboración, cooperación y competencia”, enfatiza.


Las necesidades domésticas e internacionales: ¿son incompatibles?

Anholt afirma que “muchos líderes creen que servir el interés de tu propia gente y las necesidades del planeta son incompatibles” y ejemplifica “creen que si hacen algo bueno por el clima y el medioambiente entonces van a dañar la economía”. 

En este sentido, considera que la forma en que los gobiernos armonizan las responsabilidades domésticas con las internacionales ha cambiado y que “hoy los gobiernos son responsables de cada uno de los seres humanos, animales del mundo y del medio ambiente, les guste o no les guste y si no les gusta no deberían estar gobernando”.

Simon Anholt, acaba de publicar su nuevo libro, “The Good Country Equation: How We Can Repair the World in One Generation”, donde le dedica un capítulo a Chile. Allí rescata el proyecto del área de Promoción en la Inversión y pone en valor “la formas en las que Chile ha sido tan efectivo sobre esto, efectivo al atraer capital externo hacia Chile para ir desarrollando los negocios”. Destaca el rol preponderante que el sector privado tiene en la mejora de la imagen del país, en Chile las startups son muy importantes.

La decisión de buscar un aspecto a través del cual contribuir a los desafíos globales, hacerla un propósito propio, organizarla en el marco de una estrategia y ejecutarla a lo largo del tiempo por generaciones, es la principal recomendación de uno de los expertos más importantes a nivel internacional en materia de gestión de imagen exterior. La charla completa se encuentra disponible en español e inglés en el sitio de Imagen Chile.

https://imagenchile.mediastream.cl/video/como-ser-un-buen-pais-el-potencial-rol-de-chile-en-el-contexto-mundial-actual-charla-con-simon-anholt-1




Sobre la autora


Silvana Fabeiro es maestranda en Gestión de la Comunicación en Organizaciones de la Universidad Austral. Especialista en Comunicación Política, con experiencia en gestión e innovación pública y campañas electorales.


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