Deuda: ¿Qué puede pasar en la negociación con el FMI y los bonistas?

La gira europea de Alberto Fernández dio el marco para los primeros acercamientos públicos entre Guzmán y la directora del FMI. Las diferentes estrategias que puede encarar la Argentina.

Comenzaron oficialmente las negociaciones por la deuda soberana: la gira europea de Alberto Fernández en busca de apoyos dio el puntapié inicial al proceso multilateral que involucrará al Fondo Monetario Internacional, a los acreedores privados extranjeros, a las potencias europeas y a Estados Unidos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, tuvo ayer un primer acercamiento a Kristalina Georgieva, directora del organismo de crédito, en el marco del encuentro en la Embajada Argentina en Italia. Las reuniones se extendieron durante el día de hoy en el seminario organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales en el Vaticano, y en donde también participó el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.

Esta serie de encuentros dejaron buenas señales al plan del gobierno nacional, que buscará renegociar la deuda con el FMI, y a la vez le solicitará apoyo al organismo en las negociaciones con los acreedores privados.

Por el lado del FMI, la estrategia del gobierno de Alberto Fernández da casi por descontado un apoyo del organismo de crédito internacional en la reestructuración, siempre teniendo en cuenta el concepto de “sostenibilidad” de la deuda en la negociación.

Cabe recordar que Argentina tiene una deuda con el Fondo de USD 44.000 millones, producto del acuerdo stand-by firmado por la administración de Mauricio Macri, y con un grueso de vencimientos entre el 2022 y el 2023.

Sin embargo, la reestructuración con el FMI dependerá también del resultado de las negociaciones con los bonistas: para que el organismo otorgue una extensión en los plazos de pago de los vencimientos exigirá la reestructuración de la deuda nacional con acreedores privados.

En este sentido, Guzmán fue elegido por Fernández para implementar esa estrategia que pueda conseguir un periodo de gracia de dos o tres años en el pago de intereses a bonistas mientras se busca un crecimiento económico sustentable para hacer frente a las obligaciones futuras.

A priori, dicha hoja de ruta no contempla ninguna quita de capital ni de intereses para los acreedores. Sin embargo, desde el FMI no son tan optimistas con el plan original, y consideran necesario que, además del alargamiento de los plazos, se aplique una quita cercana al 20% a los bonistas para darle sustentabilidad.

Este sería un plan similar al que el organismo le propuso a Uruguay en 2003, y si llega a ser exitoso, Argentina lograría bajar la proporción de deuda sobre PBI a niveles del 60% o 70%.

Pero las expectativas en los mercados financieros internacionales son distintas: se espera una negociación más dura con los bonistas, con quitas cercanas al 40% y recortes de capital, un caso más parecido al de Ucrania en 2015.

Las negociaciones recién comienzan y por el momento son sólo conjeturas, los actores se están “tanteando” mientras se termina de definir la letra chica de las propuestas de reestructuración.

Diarios Argentinos