¿Puede Fernando Haddad ser el heredero de Lula?

Inhabilitado para competir en las elecciones presidenciales de Brasil del próximo 7 de octubre, el líder del PT oficializó a su candidato reemplazante. Haddad tiene hoy un 9% de intención de voto.

Fernando Haddad será el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) en la elección presidencial de Brasil del 7 de octubre. Así lo oficializó ayer la cúpula partidaria. Haddad, un intelectual y exalcalde de la ciudad de San Pablo, aspirará a recibir parte de la popularidad de Lula da Silva, necesaria para catapultarlo a la segunda vuelta electoral. ¿Podrá ser su heredero?

Haddad no es un político tradicional y, menos aún, un candidato convencional para los cánones del PT. Desarrolló su carrera profesional en la Universidad de San Pablo, donde levantó su perfil por su labor académica. En 2005 Lula lo convocó al frente del Ministerio de Educación, cargo en el que permaneció hasta el 2012, bajo el gobierno de Dilma Rousseff.

Ese año se presentó en las elecciones para intendente de San Pablo, en su primer examen electoral de peso. Obtuvo una victoria que lo empezó a posicionar como una figura prometedora dentro del PT. Aunque la crisis económica y una discreta gestión en la ciudad más grande de Brasil ─no logró la reelección cuatro años después─ desdibujaron en parte esa imagen.

Inhabilitado por la Justicia para competir por la presidencia, Lula terminó optando por Haddad como su reemplazante para la actual contienda. La gran incógnita es si el líder metalúrgico ─en la cárcel por una controversial condena por corrupción─ podrá transferirle al profesor de Ciencia Política parte de su intención electoral, que orbita el 40%.

Haddad tiene a favor su aura de honestidad. En tiempos en los que los escándalos de corrupción (Mensalao y Lava Jato) golpearon con fuerza a la clase política y se instalaron en la opinión pública, este es un atributo nada desdeñable. Además, este académico puede captar votos entre la clase media progresista, que lo ve como un representante puro de la izquierda.

Pero Haddad presenta también algunos puntos negativos. Su pertenencia universitaria y urbana lo aleja en cierto modo de los sectores populares, sobre todo del nordeste del país, la base electoral de PT. Por otro lado, su errática gestión en la ciudad de San Pablo echa dudas sobre su capacidad política en la gestión pública.

La última encuesta confeccionada tras el atentado contra Jair Bolsonaro, elaborada por Datafolha, ubica al exmilitar cómodo en el primer lugar, con el 24% de los votos. Detrás de él hay un cuádruple empate técnico: Ciro Gómes (13%), Marina Silva (11%) Geraldo Alckmin (10%) y Fernando Haddad (9%), amontonados en el mismo pelotón, pugnarán por terminar en la segunda posición para disputar el balotaje.

Haddad tiene menos de un mes para capitalizar parte del legado electoral de Lula. Estas semanas de campaña serán clave para saber si el académico y exalcalde puede convertirse en el legítimo heredero del líder del PT.

Rouvier