Protocolos en el lugar del hecho y la escena del crimen

OPINIÓN. Cobra vital importancia la optimización del proceso penal, especialmente del correspondiente a la investigación preliminar. El porcentaje de fracaso de las investigaciones, aún en delitos graves, es significativo. Resulta imprescindible dotar a esa etapa de las mayores herramientas científicas a fin de lograr resultados exitosos y eficientes.


La problemática de la inseguridad sumada a la sensación de impunidad ocupa un lugar preponderante en la comunidad, que exige soluciones rápidas, eficaces e inmediatas, vinculadas con la insatisfacción de la sociedad respecto de la respuesta que brindan los distintos operadores del sistema penal frente a la comisión de un delito.

La percepción social con respecto a la eficacia y eficiencia del sistema de justicia, particularmente de la justicia penal, dista abismalmente del ideal. Las encuestas realizadas por organizaciones de la sociedad civil refieren que la credibilidad de la población en general con respecto a la justicia criminal no supera el 7%.

Es indubitable que se deben comprometer los mejores esfuerzos para optimizar el sistema de justicia criminal. Los Diplomados que hemos elaborado, y actualmente dictamos en varias Universidades del País,  se encuentran consustanciados con ese objetivo, con la firme convicción que cualquiera sea la estrategia que se elija para la optimización del sistema de justicia criminal, su abordaje -dado las múltiples facetas que ofrece no puede, ni debe,  bajo ningún punto de vista, ser lineal.

En este propósito cobra vital importancia la optimización del proceso penal, especialmente del correspondiente a la investigación preliminar. El porcentaje de fracaso de las investigaciones, aún en delitos graves, es significativo. Resulta imprescindible dotar a esa etapa de las mayores herramientas científicas a fin de lograr resultados exitosos y eficientes.

Ante la ocurrencia de un hecho delictivo es necesario desplegar un conjunto de medidas tendientes a establecer la verdad real. De donde la Justicia, en tanto órgano del Estado que aplica el derecho, requiere el auxilio de otras ciencias o artes que le permitan a través de sus conocimientos cumplir con su misión fundamental.

En tal sentido, la Criminalística al ocuparse, esencialmente, del descubrimiento y de la comprobación científica del delito es decir al ser capaz de transformar un simple indicio en prueba a través de métodos experimentales o positivos, deviene en auxiliar de vital importancia para la justicia, toda vez que permite reconstruir el cómo, el dónde, el cuándo y la individualización del autor del delito.

El saber criminalístico, ávido de encontrar la verdad real, brinda una inestimable colaboración al proceso penal con el propósito de que el hecho delictuoso cometido no quede impune. Comprueba científicamente la existencia del hecho punible, aporta determinaciones precisas relacionadas con la forma en que el delito se ha perpetrado, con su cronología, con los medios utilizados, con la individualización de la o las personas intervinientes, con la concordancia entre las pruebas e indicios y la realidad de los hechos.

Si bien inicialmente la capacitación de las personas abocadas a esa tarea se realizó a través del personal idóneo que empíricamente había aquilatado conocimientos en el tema, hoy en día el estudio de la Criminalística, en tanto una de las disciplinas que integra la Enciclopedia de las Ciencias Penales, como las definiera don Luis Jiménez de Asúa, se desarrolla sostenidamente en los claustros universitarios de varias Universidades, tanto Nacionales como privadas.

Mas no obstante lo expuesto, en la práctica se aprecian serias carencias y defectos que impactan en el proceso penal y elevan el alto índice del rubro “delitos sin condena “. En algunos casos estos déficits se relacionan con la ausencia de criterio científico en el trabajo de los agentes preventores iniciales, ya sea por la escasa o inadecuada capacitación o por la falta de consenso en las reglas básicas de procedimientos para la aplicación de sencillas, pero ineludibles rutinas procedimentales. En otros, por la ausencia total de las materias Criminalística, Manejo y gestión del Lugar del hecho y la Escena del Crimen, Investigación Criminal, Cadena de Custodia, en las Carreras de Derecho de todo el País.

Es por ello que el resguardo, la protección y conservación del lugar del hecho y la correcta realización de las distintas medidas probatorias tendientes a la identificación de los hechos y de sus presuntos autores se presentan como focos nodales de interés y requieren para su abordaje del conocimiento técnico científico que aporta la Criminalística, tanto en los que dirigen la Investigación, Jueces y Fiscales, como así también en los primeros interventores (policías de calle).

Sólo el conocimiento científico, el ejercicio y la aplicación de las mejores prácticas en materia de preservación y conservación aséptica del lugar del hecho, de recolección de datos, elementos e indicios con rigor científico garantizarán el éxito de la investigación y el trabajo posterior de los peritos en distintas especialidades.

El rigor científico con que se desarrollen los primeros pasos en la investigación constituye la base fundamental para reconstruir el cómo, el dónde, el cuándo y tener la certeza de atribución de responsabilidad penal, individualizando a los autores y/o partícipes del delito.

Contrariamente la ineficiencia en esas tareas, a modo de ejemplo la contaminación del lugar del hecho, la toma deficiente de muestras,  la inversión del orden de realización de las pruebas, la ausencia de rigorismo científico, la falta de conocimiento en los puntos de pericias, de cada disciplina Criminalístia ponen en peligro el esclarecimiento de un hecho.

Es procedente que las diversas especialidades que convergen en la actividad pericial respondan a un método, organicen sus actividades conforme esquemas de trabajo metodológicamente concebidos y reconozcan experiencias desarrolladas en otros ámbitos internacionales, para lo cual es necesario la capacitación y unificación de criterios de protocolos de actuación existentes.

Los Manuales de Procedimiento responden a la necesidad de homogeneizar ciertos criterios de intervención básicos, de carácter eminentemente operativos, pero fundamentados científicamente. Su concepción intenta convertirlos en un instrumento dinámico de orientación y guía para los operadores del sistema penal, ya sea fuerzas policiales y de seguridad, miembros del Ministerio Público y todos los vinculados funcionalmente con la temática.

La formulación de una metodología de intervención básica, consensuada y coordinada, “TRABAJO EN EQUIPO”, optimizará la utilización de recursos y seguramente coadyuvará a incrementar el porcentaje de esclarecimiento de hechos delictuosos, objetivo central en la lucha contra la impunidad.

No debemos soslayar que los procedimientos periciales son eminentemente de carácter científico y se realizan sobre aspectos tangibles, físicos y reales de la escena del crimen o vinculados con ella, incluyendo al autor y a sus participantes, por lo que reviste fundamental importancia la preservación, conservación y resguardo del  lugar del hecho.

Es indispensable que quienes previenen y quienes dirigen la Investigación Criminal en el lugar del hecho, que posteriormente puede ser calificado como Escena del crimen, conozcan las reglas elementales relacionadas con el acceso y el tratamiento del lugar del hecho con el propósito de que su accionar como primera persona y autoridad que llega conserve, preserve los indicios que revelarán la verdad de lo sucedido. El desconocimiento o el tratamiento indebido en forma involuntaria pueden ocasionar la destrucción de los indicios.

“INVESTIGAR PARA DETENER, NO, DETENER PARA INVESTIGAR”

Busquemos “Llegar a la VERDAD, a través de la Ciencia, la lógica y la razón”


Sobre el Autor


Lic. Eloy Emiliano Torales. Es Director del “Diplomado La Escena del Crimen en la Investigación Criminal” – Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Director Ejecutivo del “Diplomado de Investigación Criminal” – Universidad de Belgrano y Director del “Diplomado de Criminalística y Criminología” – Universidad Empresarial  Siglo 21.

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