Procrear: El sueño de la casa propia

Con el anuncio del Procrear las redes sociales se llenaron de mensajes de quienes ya habían accedido al crédito y de los que esperan ingresar en esta nueva etapa. EN DIÁLOGO con el País Digital testimonios de mujeres que lograron la casa propia.

Al relanzamiento del Plan ProCrear ya se inscribieron 50 mil personas que solicitaron el plan para dos de las nueve líneas de créditos que lo contemplan: para mejoras con créditos de hasta 50 mil pesos, y la de refacciones, de hasta 500 mil pesos, que fue la que obtuvo la mayor cantidad de inscriptos (el 79% del total). El programa prevé la inscripción a los créditos para 44 mil viviendas y 300 mil refacciones. 

De esta manera, el Estado Nacional busca dar respuesta al problema de acceso a la vivienda que en la Argentina no termina de resolverse. El déficit habitacional es una cuestión urgente para un país que se extiende en cantidad de población y más aún cuando el contexto por la pandemia llama a respetar la consigna “quedate en casa”. Vale destacar que Procrear es una iniciativa del segundo gobierno de Cristina Fernández y que benefició con 110.000 créditos hipotecarios contra 11.000 entre 2016 y 2019, de la gestión de Mauricio Macri, que  envió a las familias a sacar un crédito al banco ajustable por UVA y las cuotas, con la corrida del dólar y la disparada de la inflación se volvieron cada mes más onerosas.

El País Digital dialogó con tres mujeres de la provincia de Buenos Aires que accedieron al plan en su primera versión y nos cuentan que significó ser parte del programa.

Dámaris Casarette es docente de Jardín de Infantes y vive en la localidad de América, partido de Rivadavia, ubicado a 700 kilómetros de Capital Federal, junto a su familia. Se anotaron en el Procrear a fines del año 2014 principio del 2015, cuando su segunda hija recién había nacido: 

“Teníamos terreno propio en las afueras de la ciudad pero en ese momento estábamos alquilando y era imposible pagar alquiler y pensar en construir nuestra casa. Yo tenía un solo cargo docente y Julio trabajaba en la construcción, como ahora, pero no era un sueldo fijo al mes. Desde el momento en el que salimos sorteados no podíamos creerlo. Comenzamos con los papeles, llevamos todo al Banco Hipotecario de General Pico (La Pampa) y ahí comenzó a hacerse nuestro sueño realidad: Comenzamos a dibujar nuestro plano, vimos a un arquitecto que nos asesoró en donde agregar una pieza más porque la habíamos diseñado solo con dos y a futuro íbamos a querer agregar otra. Cada viaje a buscar el dinero era una sensación única, cada peso estaba contado para cada ladrillo, chapa, bolsa de cemento. 

Julio dejó su trabajo y se dedicó 100% a construir él nuestra casa. Yo tomé otro cargo porque había que seguir pagando el alquiler. Cada etapa culminada era esperar al visitador de obra para que corrobore que estábamos cumpliendo con el avance de obra y nos autorice a pedir el monto restante. Comenzamos en mayo del 2015 con los cimientos y el 28 de diciembre del mismo año nos mudamos. Cada decisión desde el primer día fue de a dos, siempre: desde la disposición de los ambientes hasta la elección de cerámicos, mesadas, aberturas, teclas de la luz, absolutamente todo en familia. La satisfacción de haber llegado a nuestra casa propia es inexplicable."



Dámaris junto a Catalina, su hija menor, y Julio, su compañero.


Eva Ignomirielo es arquitecta, empleada municipal, militante por los derechos de las mujeres y diversidades, y madre de un niño de seis años; vive en la ciudad de La Plata, en la localidad de City Bell: 

“Accedí al Procrear en el segundo sorteo, el 24 de agosto de 2012. Me inscribí en la línea de crédito de construcción con terreno propio, ya que tenía un terreno heredado con mi mamá y mi tía, con quienes vimos la posibilidad de tener una casa. En febrero de 2013 me otorgaron el crédito y me terminé mudando en mayo de 2015. Así que el proceso entre el sorteo y que yo me mudé fue un proceso de tres años, largo, pero que no tenía que ver con la burocracia del programa, sino con cuestiones económicas mías, porque hay una realidad y es que tenías que tener un ahorro previo para poder ejecutar la casa. 

Así que en los tiempos de una obra tradicional, tardé un poquito más. Pero la verdad es que hoy tengo una casa propia y estoy muy contenta. Cuando lo pedí significó una oportunidad de progresar porque yo estaba recién recibida. Todavía vivía con mis viejos y era como una oportunidad para independizarme, para entrar en la vida adulta. Así que la verdad que es un paso que recuerdo con mucho amor y mucho sacrificio, costó un montón. Pero la verdad es que hoy vale la pena, y ahora en este contexto de pandemia que una lo valora un poco más: Tener la casa propia y un lugar donde poder ejercer la cuarentena. Hoy en día es casi un privilegio y la verdad es que hoy yo lo tengo porque pude acceder al Pocrear, así que lance nuevamente el plan me parece muy importante y más considerando que hay muchas personas entrando en la etapa adulta, profesional y necesitan su lugar para vivir."


Barrio "El Gigante del Oeste" en construcción - Ciudad de La Plata.


Eugenia Madera es trabajadora estatal, oriunda de Dorrego pero hace diecisiete años reside en La Plata, junto a su familia. En 2013, cuando se desarrollaba el programa Procrear Bicentenario, salieron sorteados para la primera tanda de línea de compra de terreno más construcción: 

“En la ciudad capital de la provincia con el problema de acceso al suelo urbano, los montos por la tierra aumentaron considerablemente y una gran cantidad de beneficiarios sorteados en la ciudad que no podían acceder a los lotes y fue así que un grupo nos organizamos y logramos que se creara una ordenanza municipal de rezonificación de tierras rurales a urbanas. Esto llevó a que grandes macizos de tierra se pudieran dotar de servicios por parte de los privados con la municipalidad como garante con decreto y el aval del Concejo Deliberante, para que nosotros pudiéramos comprar individualmente los terrenos. Todo esto llevó bastante tiempo en La Plata y hubo once barrios de este estilo divididos en zonas, nosotros somos el Gigante del Oeste, el más grande de la ciudad y creo que del país: somos 432 viviendas del Procrear.

La particularidad que tuvo nuestro proceso es que la escritura fue a través del programa de escritura social, entonces no pagamos los derechos de de escrituración, que era bastante dinero en ese momento. El gran problema que tuvimos también es que nos dieron el crédito antes del cambio de gestión de gobierno y después vino la devaluación. Entonces en menos de un mes de haber obtenido el dinero nos quedó la mitad, con lo cual tuvimos que desarrollar bastantes estrategias colectivas de compras de materiales en conjunto, como una cooperativa de trabajos y autoconstrucción en algunos casos. Lo que tenía el programa muy significativo es que las cuotas son fijas y muy accesibles. 

Para nosotros fue una posibilidad de arraigo en un lugar elegido. Elegimos esta ciudad para vivir, para conformar nuestro proyecto de vida, y fue también a partir del slogan del procrear “nada más lindo que llegar a tu casa”,que en el barrio parafraseamos “No hay nada más lindo que llegar a nuestro barrio”, porque se creó a partir de una política pública una sensación de pertenencia, e incluso antes de pasar por todo este proceso de resistencia, de lucha, se produjo un sentimiento de pertenencia muy fuerte al barrio, incluso antes de haber puesto un ladrillo. Seguimos siendo un barrio organizado, obviamente sin tanta urgencia, sin tanta sistematicidad ni periodicidad como antes, pero seguimos organizados. Se ampliaron nuestras redes de contención, nuestras redes de socialización, nuestras redes de amigues. 

Quiero que todo el mundo pueda acceder a esto, que nadie más tenga que estar atado las vicisitudes de los precios de las inmobiliarias y el mercado inmobiliario. Tener tu casa propia que va mucho más allá de la casa, permite poder proyectarse. Me he propuesto militar este programa para que muchas más personas puedan acceder al crédito". 

Eugenia, destaca a EPD que "durante el anuncio de Alberto Fernández hizo mucho hincapié en que iban a estar contempladas todas las realidades familiares, pero en la versión pre 2015, digamos, también lo contemplaba. Nosotros tenemos muchas vecinas que son de la comunidad LGTBI. Muchas mujeres solas con hijxs, mujeres solas, sin hijxs e personas a las que generalmente el acceso a la vivienda se les hace más difícil y que este programa les trajo una solución". 


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