Precios que asedian, FMI e YPF

Subas específicas de precios ponen en jaque la equidad social desde hace años. Las conversaciones con el FMI abren un mar de dudas aunque cierta estabilidad cambiaria nos complace. YPF, bitcoins y soja caen mientras sube el dólar y Wall Street.

Un dato captó la sensibilidad de quienes seguimos habitualmente las noticias: en territorio argentino el costo de una canasta básica de consumo se incrementó 39,1% en 2020 y el de la canasta alimentaria básica aumentó 45,5%. Ambas variaciones se ubicaron por encima del índice de precios que subió 36,1% en el año, lo cual indica que los pobres son más castigados por la inflación que otros sectores de la sociedad. El índice de precios contempla una canasta de consumo general, pero la canasta básica total y la alimentaria (usadas para medir pobreza e indigencia respectivamente) captura gastos más esenciales entre aquellos y que a su vez son más caros. Los pobres pagan más caro los alimentos, el gas, los servicios de telefonía. Se trata de condiciones predatorias de mercado que el gobierno debe atender rápidamente. Una mirada más optimista de este hecho se centra en señalar que respecto del cierre de 2019 ambas canastas marcaron una desaceleración (de -13,7 y -7,3p.p. respectivamente).

Dentro de aquel “combo” de consumos fundamentales, pero preocupando principalmente a la clase media, se encuentra el tema del descongelamiento de las tarifas de energía eléctrica (además de los alquileres y los créditos UVA), cuyo procedimiento fue iniciado formalmente por resolución del ENRE el pasado jueves. Representantes del organismo planean tener reuniones con productoras, distribuidoras y usuarios (tanto residenciales como industriales y comerciales). De acuerdo a lo estipulado por Ley se establecerá primeramente un esquema tarifario de transición, que podría aplicarse a mediados de marzo y deberá a su vez contemplar lo estipulado en el Presupuesto: que el ratio de subsidios económicos sobre el PIB no crezca (esto implica de mínima que las tarifas suban tanto como la inflación, también vale notar que el ratio en 2020 fue de 2,5% del PIB). La revisión tarifaria integral que se alcance en los meses venideros deberá quedar vigente por dos años. Especialistas sostienen que en 2021 el ajuste será muy gradual: estimando un incremento del 10%, generará una suba de 1p.p. en la inflación.

Las tarifas, el ATP e IFE (cuyo fin fue confirmado por el ministro Guzmán), el crecimiento económico (que abarca ya cuatro meses según misma fuente) y otros pormenores ocupan la agenda de diálogo con el FMI para reestructurar la deuda de USD 44.000 millones que dejó Mauricio Macri. El propio presidente Fernández tuvo en la semana un encuentro virtual con la titular del organismo de donde se extrajeron las siguientes palabras: “una necesidad de poner las cuentas fiscales en orden a una velocidad que sea consistente con el crecimiento económico requerido para la estabilización”. Se trabajan con el Fondo variables referidas a 2022 y 2023, cuando se alcanzaría el mentado equilibrio fiscal tras reducir el déficit gradualmente (de -6,5% del PIB en 2020 a -4,5% en 2021 como primeros pasos) y financiarlo mayoritariamente con emisiones de deuda en pesos. Hay quienes leen la eventual demora en el acuerdo (que se alcanzaría en mayo en lugar de marzo) como un dato positivo, vinculado con la cercanía de las elecciones legislativas y la mayor tranquilidad en el frente cambiario, y otros la evalúan negativamente.

También la petrolera YPF se encuentra en un proceso de reestructuración de su deuda emitida bajo legislación extranjera y, hasta el momento, las ofertas realizadas no llegaron a convencer a un número significativo de acreedores: poco menos del 60% aceptó las condiciones expresadas a comienzos de enero y el proceso de negociación continua. Por normativa del BCRA debe alcanzarse una aceptación mayoritaria para que la empresa pueda disponer de los dólares que precisa. Los cambios en el directorio de la compañía, con la salida de un Nielsen a quien pocos elogian, y las dificultades para aliviar el perfil de vencimientos financieros explican el desplome de las acciones que desde diciembre pasado acumulan una caída de -30% (la acción cerró la semana en USD 3,8 uno de los niveles más bajos desde que salió a la bolsa en 1993, el 2020 fue además un año de derrumbe del precio internacional del petróleo).

La oferta de canje voluntario de YPF estará disponible hasta el 4 de febrero, se espera un mejor convite la semana entrante. El día 23 de marzo vencerán USD 431 millones de capital residual de una obligación negociable; en total son siete series con vencimiento en 2021, 2024, 2025, 2027, 2029 y 2047 que suman USD 6.200 millones y serían canjeados por vencimientos en 2026, 2029 y 2033 sin quita de capital ni intereses. El monto total reestructurado supera a la deuda externa de muchas provincias, excepto Buenos Aires que canjeó USD 7.148 millones en 2020. Al igual que en este último caso, YPF enfrenta la contrariedad de que el grueso de su deuda (un 30% aproximado) se encuentra en manos de un único tenedor, el fondo Fidelity.

YPF no estuvo sola en el derrotero negativo que trazaron algunas opciones financieras en la semana. Mientras la asunción de Biden fue bien recibida por los mercados (si bien las percepciones se incorporaron a los precios hace tiempo) y hubieron máximos en Wall Street (eclipsados por las ganancias de las empresas tecnológicas y las expectativas de un ambicioso estímulo monetario por covid), el dólar se fortaleció y cayó el precio de las principales commodities: el oro, el petróleo, la soja y las criptomonedas. La designación de Janet Yellen como Secretaria del Tesoro norteamericano imprime fortalece a la divisa. La soja también cae por datos favorables de las exportaciones estadounidenses. El bitcoin registra dos semanas con caídas de dos dígitos, si bien en el mes todavía acumula una suba del 9%, ante la toma de ganancias de importantes fondos y algunos runrunes.

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