¿Porqué el coronavirus provoca pérdida de olfato?

Un equipo del Instituto Pasteur en París, Francia, realizó un análisis con 11 personas y hámsteres para ver cómo el virus afecta el sentido olfativo.


Aún después de tener covid-19, la afectación del virus en las cavidades nasales puede extenderse por varios meses, perjudicando el olfato o incluso el gusto en algunas personas, según ha determinado un reciente estudio que analizó este tipo de síntomas en pacientes que alguna vez reportaron tener coronavirus, pero que, pese a notificarles que no tenían ya la enfermedad, todavía presentaban estos efectos.

La investigación fue impulsada por el Instituto Pasteur, en París, Francia, donde se demostró que las alteraciones en el olfato pueden extenderse sobre los seis meses, dependiendo del nivel de afectaciones que tuvieron al momento de contraer el virus pandémico.

Según el análisis, el 50 por ciento de los pacientes que tuvieron covid-19 tiene alteraciones olfativas y si bien la mayoría empieza a recuperar este sentido de forma progresiva, existe un número importante que ha logrado recién estar estable con ese organismo tras seis meses, según un estudio realizado por el hospital Guy’s de Londres.

La pérdida del olfato, también conocida como anosmia, es la afectación del tejido de la mucosa olfativa, la cual pertenece al sistema respiratorio que se conecta directamente con el sistema nervioso central. Aunque si bien no está claro cómo o por qué el covid-19 llega a generar efectos tan prolongados en este organismo, las investigaciones previas sí dan por sentadas que el virus puede infectar neuronas en el cerebro.

"La vía de entrada del SARS-CoV-2 en el sistema nervioso central aún se desconoce", explican los investigadores del Instituto Pasteur en la revista Science Translational Medicine. El equipo descubrió que el SARS-CoV-2 llegaba a infectar a neuronas sensibles del sistema olfativo, las cuales se replicaban y repercutían en células inmunes a otros tipos de organismos a los cuales podían provocar una inflamación y muerte celular.

Este trabajo descubrió también "de manera inesperada" que las pruebas clásicas nasofaríngeas PCR entre los pacientes sin olfato pueden fallar en la detección del virus, porque el patógeno puede "persistir al fondo de las cavidades nasales". Por tal motivo, "un cepillado nasal (otra técnica de recogida de muestras) puede considerarse para completar el frotado nasofaríngeo del test PCR en los pacientes que presentan una pérdida de olor".

La muestra también contempló el estudio con hámsteres, a los cuales también se les detectó que perdieron su olfato por un tiempo prolongado luego de analizarlos a través de su comportamiento con alimentos, un hecho que duró hasta el que virus ya no se pudo detectar en el organismo de estos animales. A nivel humano, el estudio comprendió a 11 personas con casos covid-19 leves, cuatro de ellos tuvieron la pérdida olfativa que duró entre 110 a 196 días. Todos los pacientes, pese a ya no tener presencia de covid-19, habían dado PCR negativo, aún teniendo en cuenta que, dentro del mecanismo en que se aplica esta prueba, la forma en que se detecta involucra la introducción de hisopos por la vía nasal. El estudio aún no aclara si, al tener el covid-19 en el sistema olfativo, las personas pueden contagiar a otras, por lo que el mismo equipo está considerando ampliar este análisis a otros grupos.

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