¿Por qué el Gobierno decidió suspender los vuelos para repatriar argentinos?

Lo anunció Fernández ayer, aunque no dio demasiados detalles. El temor por los contagiados y los considerables operativos de llegada y control necesarios, entre las respuestas.


"Los argentinos varados en el exterior deberán esperar un poco". Con esa frase anunció ayer el presidente Alberto Fernández, durante una entrevista televisiva, la suspensión de los vuelos de Aerolíneas Argentinas para repatriar a los ciudadanos que se encuentran en distintos países afectados por la pandemia del coronavirus y que buscaban regresar al país.

"Por ahora hemos decidido no ingresar más gente al país hasta que nos organicemos", se limitó a decir el mandatario en diálogo con el programa "Cortá por Lozano", emitido por Telefé, con lo que dio algunas pistas sobre el por qué de esta decisión. 

Puertas adentro de la residencia de Olivos, donde Fernández realiza sus actividades y reuniones diarias, comenzaron a observar que los vuelos de repatriación que realiza Aerolíneas Argentinas, por los que varios funcionarios inflaron el pecho de orgullo, empezaron a ser un problema por el nivel de logística que implicaban, no solo al arribar a Ezeiza, sino también en el control posterior de los recién llegados. 

Según señaló un informe que llegó al presidente y a los principales funcionarios nacionales, muchos de los argentinos repatriados presentan síntomas compatibles con el coronavirus y eso conlleva no solo a poner en peligro a los demás pasajeros, sino también a realizar operativos de gran magnitud que amenazan la capacidad operativa de los centros médicos de la zona y de quienes se encuentran a cargo de los traslados de los pasajeros. 


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El protocolo marca que quienes presentaron fiebre al aterrizar o durante el vuelo deben ser derivados a Sanidad de Fronteras y desde allí directamente al Hospital de Ezeiza, Además, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) tiene la obligación de separar a todos los que hubieran viajado cerca de aquellos con síntomas de coronavirus y llevarlos a la Escuela de Gendarmería, en La Matanza, que incluye a todos los que se hubieran sentado dos asientos atrás, adelante y a cada costado.

Allí, se les realiza a los posibles afectados por el contacto cercano los tests de coronavirus y, si residen en el área metropolitana, pueden esperar el resultado a sus casas. En caso contrario, quedan alojados en ese lugar hasta tener el resultado de la prueba. 

Además de eso, las autoridades debían garantizar el traslado seguro de los demás pasajeros que no presentarán síntomas al lugar donde deben hacer su cuarentena y, una vez ubicados, controlar también que el aislamiento se cumpliera de forma efectiva.

Uno de los principales temores del Gobierno, más allá de la dificultad de los operativos, era que debido a la gran cantidad de pasajeros y personal a cargo de los operativos de control y traslados los propios vuelos de repatriación se convirtieran en un foco importante de contagios. 

Desde que se iniciaron, llegaron al país 35 charters de Aerolíneas Argentinas con cerca de 12.000 pasajeros. En uno de los últimos, proveniente de Madrid, se conoció la noticia de que un pasajero de 70 años presentaba desde antes del vuelo síntomas compatibles con el coronavirus, pero tomó medicación para bajar la fiebre y mintió en los controles. Finalmente, sufrió complicaciones en pleno viaje y tuvo que asistir por médicos que se encontraban entre los pasajeros. 

Por todo esto, Fernández comunicó que a partir de ahora los regresos quedan "restringidos, salvo algún caso excepcional". Pero intentó llevar tranquilidad a quienes se encuentran varados en el exterior al explicar que instruyó al canciller Felipe Solá para que "ayude con recursos a los que están en el exterior hasta que se pueda ordenar este tema".

Una de las soluciones, creen en Olivos, podría ser limitar la cantidad de vuelos que llegan por día a Ezeiza, con lo que se podría ejercer un mayor control y, a la vez, limitar considerablemente la circulación de pasajeros y posibles infectados. Hasta tanto, la Cancillería pidió a todos los consulados que envíen informes sobre la situación de los varados y se pueda asistirlos. Se estima que puede haber unos 15 mil argentinos que aún no regresaron. 


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