Populismo en Austria: entre el anti-elitismo y la coalición con los socialdemócratas.

OPINIÓN. La extrema derecha austríaca encarnada en agrupaciones como el partido demócrata cristiano ÖVP y el Partido de la Libertad Austríaca (FPÖ) se asienta progresivamente en el sistema político nacional y subnacional a partir de alianzas entre sí o con la principal fuerza, la Social Democracia.

Desde fines de la década de 1980 los partidos derechistas han comenzado gradualmente a ganar importancia en las democracias liberales basándose en una serie de pilares, entre ellos: un liderazgo carismático; la persecución de una estrategia populista de marketing político; y una apelación a las ansiedades y prejuicios de una sociedad.

Según el estudio de Grüdl y Aichholzer de 2020, el apoyo a la familia de partidos populista radical de derecha puede ser considerada una respuesta psicológica a la inestabilidad, incertidumbre y complejidad que devienen de las transformaciones sociales. Los bloques que fundan el ala derecha en el espectro político son, en primer lugar, un ferviente nacionalismo excluyente de sectores extranjeros y minorías; en segunda instancia un autoritarismo que promete el regreso a valores tradicionales, una necesidad de orden, y exigencia de penas más estrictas ante la violación de la ley; por último, un liderazgo populista, que considera que la sociedad se encuentra dividida entre dos grupos homogéneos y antagonistas: la “gente puta” vs “la elite corrupta”. Anti-inmigración, euroescépticos y populistas, los partidos austríacos ÖVP y FPÖ adquieren una relevancia fundamental en el régimen y llegan al gobierno.

FPÖ: conservadurismo y raíces nacionalsocialistas

El Partido de la Libertad de Austria fue fundado en 1956 y su primer líder fue Anton Reinthaller, quien ya había estado encarcelado por actividades nacionalsocialistas. No obtenían más del 6% de los votos hasta que en 1970 Friedrich Peter toma la decisión de que el partido apoye al gobierno socialdemócrata. Para 1986, la dirección del FPÖ pasa a Jörg Haider, quien cambia radicalmente el discurso del partido y logra atraer múltiples votantes que habían sido originalmente fuente del electorado de la Social Democracia, como los trabajadores y obreros de Viena. Sin embargo, mantiene sus raíces del nacionalsocialismo alemán y se consolida como líder carismático derechista.

Hacia 1999 el partido crece y consigue 26.9 puntos, convirtiéndose en la segunda fuerza más relevante en el sistema de partidos austríaco. En ese mismo año Haider se convierte en gobernador de Carintia hasta su muerte en 2008. Continuó siendo líder del partido hasta 2005, cuando es reemplazado por Stratche.

El partido se destaca no solamente por su éxito como parte de la familia de partidos populistas radicales de derecha, sino además por su participación gubernamental a nivel subnacional y federal. Participó en el gobierno nacional entre 2000 y 2006, apoyando el gobierno de la socialdemocracia, y asimismo se dedicó al manejo de la provincia de Carintia entre 1999 y 2013. Vuelve al Ejecutivo en 2018 en coalición con su compañero conservador, el ÖVP.

Se movilizaron masas a partir de sentimientos anti-islam y anti-extranjeros a partir de los hechos ocurridos en la década de 1990. La población musulmana estaba conformada principalmente por inmigrantes en busca de trabajo y residencia. El discurso del FPÖ a mediados de la década giró en torno al supuesto atentado contra la religión cristiana por parte de musulmanes altamente radicalizados y en estado de reclamo por un reconocimiento de su cultura.

Además del rechazo hacia los musulmanes, también fueron foco de crítica los extranjeros y los mismos organismos internacionales.  Para la década de 1990 se privatizaron una serie de empresas industriales, produciendo una pérdida de aproximadamente 70.000 puestos de trabajo de los 102.000 totales que habían en el sector, en el contexto de la integración de Austria al mercado único de la Unión Europea. También incidió en el conflicto la ubicación geográfica del país, pegada a las guerras yugoslavas y absorbiendo los cambios en la inestable Europa del este. Esto significó que un gran número de refugiados e inmigrantes trabajadores comiencen a competir con los nativos por puestos de trabajo industrial. Lo anterior llevó a que el slogan del FPÖ ahora pase de ser orientado hacia las clases medias, o “White collar”, y se destine a los trabajadores o desempleados “Blue collar”.

Los demócratas cristianos

El ÖVP se conoce como Partido Popular Austríaco, el cual fue creado luego de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Desde ahí impone discursivamente tendencias clericales, alejadas del liberalismo. Forma un gobierno de coalición con el ultraderechista FPÖ en 1999, alianza que le costó sanciones diplomáticas por parte de miembros de la Unión Europea. No obstante, se desliga de este partido para las elecciones de 2002.

En 2006 se codea con la socialdemocracia, forman una gran coalición luego de ser derrotados con un 34% de los votos. Sin embargo, la alianza se rompe para el año 2008. El líder del partido en ese entonces, Molterer, renuncia y es reemplazado por Josef Pröll, el cual acuerda nuevamente aliarse con la socialdemocracia. Para las elecciones de 2017, donde el partido obtiene 31 puntos y medio, los socialdemócratas se abstienen de seguir cooperando con el partido demócrata cristiano, lo cual los lleva a negociar con su aliado derechista, el FPÖ.

En mayo de 2019 Starache, líder del FPÖ y vicecanciller, se ve forzado a renunciar al gobierno y a la dirección de su propio partido a raíz del evento internacionalmente polemizado conocido como el “caso Ibiza”. Fue un emblemático caso de corrupción a partir de un video en el que un político ofrece contratos públicos a una millonaria rusa a cambio de financiación ilegal.

 En el mismo mes el canciller Kurz manifiesta interés en convocar a elecciones anticipadas, pero fue destituido luego de la aprobación de una moción de censura contra él en el parlamento. Con todo, vuelve al gobierno tras formar una coalición con el partido Verde en enero de 2020.

Sobre la pandemia

Ante la crisis sanitaria que confiere la pandemia del Covid-19, actualmente Austria se encuentra transitando una segunda ola de contagios. No obstante, reabren escuelas, centros recreativos, fronteras turísticas y demás servicios y facilidades para la ciudadanía.

Por otra parte, en el país así como en el resto de Europa crecen las protestas “anti-Covid”. Parte de la ciudadanía se reúne en distintos puntos del continente con discursos negacionistas del virus, o bien reconociéndolo pero rechazando las restricciones que imponen las medidas protocolares de usar tapaboca o circular con distancia social. En contra de la “tiranía médica”, los protestantes se organizan en base a discursos nacionalistas y argumentando que son “el pueblo”, lema típico de los populismos de derecha que ascienden en Europa en los últimos años.

Lo que depara el futuro

En fin: la representación de las masas ideológicamente identificadas con la centro y ultra derecha se encuentra en manos de dos de las mayores fuerzas políticas en el régimen austríaco, el FPÖ y ÖVP. A pesar de sus tendencias discursivas y accionar similares, han encontrado sus momentos para alejarse y aliarse con la Social Democracia. Actualmente gobierna el ÖVP en coalición con el Partido Verde. Estamos expectantes a la evolución de partidos derechistas en el continente europeo.


Sobre la autora

Fiona Wiefling es Estudiante avanzada de Ciencia Política UBA y miembro del CEPI UBA. 

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