Parto respetado: “Las mujeres están ávidas de un cambio en el modelo de atención”

El País Digital entrevistó a los profesionales detrás de PRONANI, el primer Programa de Nacimiento No Intervenido de la ciudad de La Plata que se desarrollará en una institución médica. Todo lo que tenés que saber, acá.

En Argentina, existe una Ley Nacional de Parto Humanizado desde 2004 sancionada para defender los derechos de las mujeres y personas gestantes a la hora de parir. Sin embargo, si una persona gestante y sus acompañantes llegan a una institución con un plan de parto —que es una de las herramientas que establece la ley— es muy probable que  no sea tenido en cuenta. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué la naturalización de la violencia obstétrica? ¿Cómo combatirla?

La ley 25.929 establece que “toda mujer tiene derecho a un parto natural, respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos”, “a estar acompañada por una persona de confianza durante el trabajo de parto, parto y postparto”, “a elegir la posición en la que quiere dar a luz”, “a ser tratada con respeto”, “a ser la protagonista de su propio parto” y a “recibir información”. Además, establece que las obras sociales deben cubrir el embarazo, el parto y el postparto (por estar incluido en el Programa Médico Obligatorio PMO) tanto en el ámbito público como privado.

Sin embargo, los números de cesáreas innecesarias continúan muy por encima del 15% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegando a un 66% en el sector privado y a un 31% en el sector público. Es por todo esto que las mujeres y personas gestantes comenzaron a informarse y buscan otras opciones para transitar un parto fisiológico (sin intervenciones innecesarias), como pueden ser los partos domiciliarios o en instituciones pero con equipos externos que les garanticen un trato respetuoso.

En La Plata, un grupo de profesionales de la salud ideó un proyecto que responde a estas demandas. Se trata del Programa de Nacimientos No Intervenidos (PRONANI), que tiene lugar en el Instituto de Diagnóstico de La Plata, y que propone un acompañamiento respetuoso de la familia, la madre y el bebé durante el embarazo, el parto y el postparto.

El País Digital dialogó con la doula y especialista en gimnasia durante el embarazo y el puerperio Lorena Ribot, la médica especialista en Ginecología y Obstetricia, Florencia Hortel, y el pediatra y neonatólogo Pablo Bibiloni, los profesionales responsables del novedoso proyecto.

Nuestra meta es lograr la asistencia de los partos sin intervenciones innecesarias, brindando máximo confort y apoyo psicoafectivo a la madre, al bebé y a sus familias”, explican en la presentación del proyecto.



¿Qué es PRONANI? 

Lorena Ribot: Es el Programa de Nacimiento No Intervenido que desarrollamos Florencia Hortel, Pablo Bibiloni y yo, para la atención de los embarazos de bajo riesgo —que son la mayoría de ellos—.

 

¿Cómo lo pensaron? 

Lorena Ribot: Lo pensamos como un cambio en el paradigma de la atención obstétrica actual que es extremadamente intervencionista y que, en muchos casos, no tiene en cuenta los derechos de mujeres y bebés.

Empezamos a proyectarlo hace un año, cuando fuimos convocados por el doctor Juan Guillermo Salas, que también participa del deseo de este cambio de paradigma.


¿Existen otros espacios de este tipo? 

Lorena Ribot: En La Plata será la primera experiencia de este tipo, no hay en ningún lugar de La Plata y alrededores algo así. Hay otras experiencias similares en Mendoza, en Tucumán, en Moreno, en el Hospital Austral.

Lo vamos a desarrollar en esta primera etapa en el Instituto del Diagnóstico de La Plata, una institución que nos aloja propiciando las condiciones que el programa requiere.

 

¿Cuál es el marco legal que los avala?

Lorena Ribot: Nos basamos en los principios de la fisiología y, en ese marco, amparados por las leyes 25929, la ley de derechos del paciente 26485, la CN, la Convención de los Derechos de las y los niños.

Esto es derechos humanos, el parto y el nacimiento son hechos privados, sexuales para la mujer, vitales para las y los bebés. En ese contexto, la defensa de sus derechos resulta vital por lo que entendemos que la manera de atender esos eventos de la fisiología humana debe ser con el más absoluto de los respetos y con los cuidados necesarios para cualquier eventualidad.

 

¿A qué creen que responde la excesiva intervención en los partos? 

Florencia Hortel: Responde a una formación y prácticas que hemos recibido desde la propia formación como médicos. Además, desde la institucionalización del parto, este se transformó en un hecho médico y, poco a poco, se fueron naturalizando las prácticas ejercidas con el fin, muchas veces, de acelerar los tiempos.

Nos enseñan a “hacer”, a “intervenir” sobre la fisiología. La formación médica —primero en la universidad y después en las residencias médicas— es verticalista, y el régimen muchas veces no permite ningún tipo de cuestionamiento. Entonces son años naturalizando prácticas “porque si” o “por las dudas”. Cuando salimos de la residencia no conocemos otra forma. La mujer adoptó un rol pasivo, entregando su capacidad de parir a una práctica médica. Hay una idea del parto medicalizado aceptada por la sociedad.


¿Las mujeres y personas gestantes y sus familias son receptivas de este tipo de proyectos o consideran que aún el sistema del parto/cesárea intervenido está demasiado arraigado? ¿Cómo creen que se puede romper con ese prejuicio? 

Lorena Ribot: ¡Todo lo contrario! Las mujeres están ávidas de un cambio en el modelo de atención. Lo que ocurre es que hasta el momento la única opción era salir del sistema, es decir parir en la casa, muchas veces sin planificación, que es lo que no debe ocurrir.

Una cosa es un parto planificado en un domicilio porque lo elijo, y otra es parir con cualquiera porque en el sistema no me aseguran respeto. El sistema expulsa a quienes quieren parir fisiológicamente.

Florencia Hortel: A mí las mujeres me buscan justamente por esto, por la manera de trabajar basada en el respeto por la fisiología. La palabra es paciencia, tiempo, es eso lo que muchas veces no hay: tiempo, espera.

El evento fisiológico requiere tranquilidad y espera. Acompañamos eso: el proceso y, si no intervenimos innecesariamente, los partos ocurren en un porcentaje muy grande.


Hay un acompañamiento del equipo a través de talleres y cursos de preparto y postparto para las mujeres y las familias, ¿Cuál es la función de estos encuentros? 

Pablo Bibiloni: el sistema de Talleres es muy importante a fin de lograr la sensibilización de la madre, la pareja y las familias para que sepan qué va a ocurrir, qué se puede esperar de la atención en aquellos momentos donde es necesaria la intervención.

No podemos desconocer que en algunas ocasiones se puede necesitar de la acción médica oportuna y eficiente. Los talleres pretenden ejercitar la autonomía de la mujer en el momento del trabajo de parto y el parto: la mujer es la protagonista, junto a su bebé, y tiene que sentirse segura y confiar en su potencial biológico.



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