Pandemia y reactivación económica

OPINIÓN. La recuperación económica de Argentina difícilmente sea igual de rápida que luego de la crisis del 2002. Los grados de libertad, impuestos por la restricción externa actual a la política económica, se han reducido. Si ganar es crecer tan rápido, hoy eso no es imposible, pero si menos probable.


Hace 18 años la economía argentina experimentaba la peor recesión de su historia según el INDEC, con una contracción del 10,2% del producto bruto interno durante el 2002. En el 2020, en plena Pandemia mundial, dicha caída puede ser igualada e incluso superada. Surge la pregunta si la recuperación de esta última contracción será igual, mayor, o menor a la experimentada en el quinquenio posterior a la de la primera.

A partir del año 2002 tres grandes destinos de las exportaciones argentinas en ese momento, China, Estados Unidos (EEUU) y Brasil estaban en plena aceleración económica. Según el Banco Mundial la tasa de crecimiento del primero pasó de un 8.1% anual en el año 2001 a un 14.2% anual en el año 2007; EEUU pasaba a recuperarse de la crisis de las punto com que en el 2001 llevó su tasa de crecimiento a un 1% anual, retomando valores de expansión del 1.7%, 2.9, 3.8, 3.5, 2.9 y 1.7% durante los 6 años siguientes respectivamente; mientras que Brasil aceleraba su tasa de crecimiento desde un 1.4% en el año 2001 hasta un 6,1% en el año 2007. En otras palabras, la tasa de crecimiento de la mayor economía mundial (EE. UU. representa el 25% del producto mundial de forma sostenida) y dos de los grandes socios comerciales de Argentina tendían a aumentar, lo que indefectiblemente se traducía en mayor demanda de productos argentinos en el exterior, por lo menos en valores absolutos.

Respecto al precio de las materias primas, que componen la mayor parte de la canasta de exportaciones argentinas, si observamos el índice más antiguo y tradicional que mide su evolución en los mercados (elaborado inicialmente por la Commodity Research Boureau y compuesto actualmente por 19 commodities) desde 1962 a la actualidad, alcanza su máximo valor histórico antes de la crisis mundial del 2008 con 475 puntos, luego de un período de crecimiento casi discontinuado desde el año 2001, donde se aproximaba a los 180 puntos. Actualmente en plena pandemia dicho índice se redujo a la mitad tocando un piso de 108 puntos, partiendo de su valor promedio histórico de alrededor de los 200 puntos en la pre-pandemia. En otras palabras, con posterioridad a la crisis del 2001 no solo los principales socios comerciales de Argentina crecían de forma acelerada sino que incluso los precios de los productos que Argentina exportaba alcanzaban máximos históricos en los mercados internacionales.

Este contexto internacional favorable relajó la restricción externa argentina, es decir aumentó la cantidad de dólares disponibles desde el punto de vista comercial posibilitando así la aceleración de la tasa de crecimiento económico local. En otras palabras, dada la mayor disponibilidad de dólares era posible estimular la economía haciendo factible afrontar el aumento de las importaciones necesario para tal fin.

Actualmente, independientemente de la pandemia global, el principal socio comercial de Argentina (China) viene reduciendo sostenidamente su tasa de crecimiento desde aquel pico de 14.2% a alrededor de un 6% en la actualidad; Brasil no volvió a recuperar los picos máximos de crecimiento experimentados entre 2004 y 2010 y los datos actuales de desempleo de Estados Unidos reflejan que la recuperación de la primer economía del mundo se está desacelerando luego de crear más de 4 millones de empleos en Junio.

Por el lado de los commodities, sus precios continúan deprimidos en relación con los máximos alcanzados años atrás. En consecuencia, la cantidad de dólares disponibles desde el punto de vista comercial se ha reducido relativamente para Argentina en el mundo actual.

Más allá del aumento de emisión monetaria de todos los bancos centrales del mundo para hacer frente a la recesión económica inducida por la Pandemia y la consecuente posibilidad de tomar deuda a bajas tasas de interés, el ingreso de dólares a Argentina a mermado.

En conclusión, difícilmente la recuperación económica de Argentina sea igual de rápida que luego de la crisis del 2002. Los grados de libertad, impuestos por la restricción externa actual a la política económica, se han reducido. Ya no hay un gran flujo de ingreso de dólares provenientes del comercio exterior que posibiliten incentivar la actividad económica casi ilimitadamente. Metafóricamente hablando, si hace casi 20 años jugábamos un partido de futbol 11 contra 11, hoy se puede decir que localmente hemos perdido dos jugadores. Si ganar es crecer tan rápido como luego de la crisis del 2002, hoy eso no es imposible, pero si menos probable.

Diarios Argentinos