Otros fallos escandalosos sobre abusos y femicidios

Un fiscal en Chubut calificó una denuncia en manada como un "desahogo sexual". EPD recopila otras decisiones de la Justicia que generaron polémica por sus argumentos.


La decisión del fiscal Fernando Rivarola en Chubut sobre el caso de una violación en grupo generó un fuerte escándalo, justo cuando se cumplieron cinco años de la primera marcha del movimiento "Ni una menos". El funcionario del Ministerio Público fiscal acordó con la defensa de tres de los acusados un juicio abreviado, modificó la carátula del expediente de "abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación en grupo, gravemente ultrajante" a "abuso simple agravado por el grupo, y calificó el ataque como un "desahogo sexual".

Esto generó una fuerte reacción e indignación en el colectivo feminista argentino, y recordó algunos otras decisiones de la Justicia que también fueron muy criticadas por no incluir una perspectiva de género y, en muchos casos, beneficiar a los acusados con argumentos insólitos. 


Un caso de la violación de una menor de 13 años 

Uno de los polémicos fallos que generó repercusión en los medios fue la violación de una chica de 13 años por parte de un joven de 21 años que era el novio de su hermana. Cuando se enteraron de la situación, los padres de la menor lo denunciaron por abuso sexual y, en noviembre de 2000, un tribunal oral lo condenó a tres años y medio de prisión. 

Pero, a fines de 2003, el tribunal de Casación bonaerense trató el caso y absolvió al acusado con argumentos que causaron una fuerte polémica. Los integrantes de la Sala I (Carlos Ángel Natiello, Benjamín Sal Llagues y el recordado Horacio Piombo) consideraron que la menor de 13 años, además de supuestamente estar de acuerdo en mantener una relación íntima, tenía "experiencia sexual". Basicamente, argumentaron que tener 13 años no implicaba una violación ni ella fuera incapaz de tomar la decisión de tener relaciones.


Femicidio de Jésica Daiana Tolosa

En 2014, un jurado popular de la Cámara 4° del Crimen de Córdoba condenó a cuatro y ocho meses de prisión a Diego Fabián Acuña (23) por el homicidio culposo de su pareja, Jésica Daiana Tolosa (20), a quien roció con nafta y luego prendió fuego. La mujer falleció varios días después en el Instituto del Quemado.

Si bien en 2012 la Cámara de Diputados de la Nación ya había sancionado una ley que agregaba como agravante la figura de femicidio, la acusación original era por homicidio calificado por el vínculo, que en caso de culpabilidad tenía como única pena la prisión perpetua. Pero el fiscal de Cámara Raúl Gualda entendió que debía cambiar la acusación a homicidio culposo, es decir, sin intención de matar.

Según los testimonios, el fiscal se basó en el supuesto diálogo que había existido entre la víctima y victimario en la madrugada del crimen, el 1 de enero de 2013. "¿Y si te mato, ahora?", le habría preguntado él. Ella habría respondió, en medio de la violenta discusión: "Matame si querés, estoy cansada de sufrir".

Además, se habría tenido en cuenta que mientras agonizaba en el Instituto del Quemado se le tomó declaración a la víctima, quien habría alcanzado a decir que la agresión se trataba de un juego. El fallo generó un fuerte repudio.


Femicidio de Lucía Pérez

Uno de los fallos que más indignación generó en la sociedad argentina fue en noviembre de 2018, cuando el Tribunal Oral Criminal Nº1 de Mar del Plata consideró que la muerte de Lucía Pérez (16 años), en 2016, no había sido un femicidio, ni había sido víctima de abuso sexual por parte de los tres acusados. 

En su dictamen, los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale condenaron Matías Farías (23) y Pablo Offidani (41), pero por el delito de vender drogas ilícitas, y absolvieron al tercer acusado, Alejandro Maciel (61).

El fiscal Daniel Vicente había pedido prisión perpetua para Farías por  "abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con femicidio, con el agravante del suministro de estupefacientes a una menor". Pero los magistrados consideraron que no hubo elementos suficientes para comprobar que Lucía fue violada y asesinada, y destrozaron la labor de la la primera fiscal del caso, la doctora María Isabel Sánchez, quien en un primer momento había hablado de un "empalamiento", luego apartada del caso.

"Lucía tenía 16 años y Farías 23, por lo que sería muy forzado hablar de una situación de desigualdad o superioridad, sobre todo teniendo en cuenta la personalidad de Lucía quien no se mostraba como una chica de su edad y que además había referido mantener relaciones con hombres de hasta 29 años", dijeron los jueces en el fallo. 

"Lo primero que hace Farías no fue ocultar el hecho, ni intentó eludir su responsabilidad, sino que llamó a Offidani y en su vehículo la llevaron (aparentemente ya sin vida) a la Sala de Salud del barrio. Pero no solo la llevó a recibir atención médica, sino que además permaneció en el lugar para saber qué le había pasado a Lucía aún cuando (como lo afirmara el testigo Mauricio Fabián Stambulsky) pudo haberse ido junto a Offidani y Maciel antes que nadie notara su presencia", manifestaron sobre Farías.

Los argumentos fueron muy cuestionados y la indignación llevó a que se convocara a una multitudinaria y nueva paro nacional de mujeres, junto a una marcha hacia Plaza de Mayo. "Todas somos Lucía. La justicia patriarcal es impunidad", decía una de las banderas presentes en la movilización.


Femicidio de Julieta González

Más acá en el tiempo, otro controversial fallo por un femicidio en Mendoza también recibió fuertes cuestionamientos. Se trata del crimen de Julieta González (21), asesinada en septiembre de 2016 por Andrés Di Césare (26), hijo de un empresario de transporte. 

En este caso, los jueces Jorge Coussirat, Mauricio Juan y María Alejandra Ratto, quienes se negaron a considerar el asesinato como un femicidio porque no se pudo comprobar una relación de pareja entre ambos ni el contexto de violencia de género entre víctima y victimario. En cambio, lo calificaron como un homicidio simple, con lo que no le cuadro la pena de prisión perpetua.

"Para que se configure la relación de pareja debe existir cierta singularidad, notoriedad y estabilidad entre los miembros de la misma, aún cuando se base en una relación fundamentalmente de contenido sexual. Esta referencia a lo sexual indefectiblemente debe llevar un cierto compromiso emocional puesto que de otro modo caemos en la mera genitalidad, lo que por cierto no permite por sí configurar el concepto de pareja", indica en los argumentos de la sentencia el juez Coussirat.

"'El inciso 11° hace referencia al que matare a una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediando violencia de género'..., está exigiendo mucho más que el solo hecho de matar a una mujer. Esa muerte debe producirse en condiciones tales que permitan afirmar más allá de toda duda que ha ocurrido en una situación de vulnerabilidad de la mujer, en una relación de desigualdad de poder y por el hecho de ser mujer", señalaron en el fallo, y planteron que ese no era el caso, ya que Julieta se mostraba con una personalidad "decidida, independiente, extrovertida y acostumbrada a relacionarse fácilmente".

La polémica determinación de los jueces también tuvo como reacción una marcha en Mendoza convocada por la familia de la víctima y el colectivo "Ni una menos". 



Femicidio de Micaela García

En el caso del femicidio de Micaela García no es estrictamente el fallo en el juicio por su asesinato el que causo un fuerte repudio en la sociedad (el responsable, Sebastián Wagner, fue condenado a la pena de prisión perpetua en 2017), sino por un fallo anterior del juez Ejecución de Penas de Gualeguaychú Carlos Rossi.

En 2012 Wagner había sido condenado a nueves años de prisión por abuso sexual, pero en 2016 el magistrado decidió liberarlo, a pesar de un informe del Servicio Penitenciario que desaconsejó esa decisión.

Más tarde, Rossi fue absuelto en un jury de enjuiciamiento por su supuesto mal desempeño. Como parte de su defensa, expresó: "Quiero que entiendan que los jueces de ejecución de penas no tenemos una bola de cristal para saber qué es lo que va a acontecer tras una decisión que tomamos. Si la tuviéramos, no las tomaríamos".



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