Ocho problemas sexuales más comunes

Por: Walter Ghedin

BAJO DESEO SEXUAL

Desde hace un tiempo la disminución de deseo viene siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes. Parejas que comienzan la relación con muchas ganas para después ir bajando de intensidad, tanto para tomar la iniciativa como para encontrar estímulos placenteros una vez que el juego erótico comienza. Uno de los relatos más frecuentes en parejas jóvenes es “estamos muy bien, pero nos cuesta calentarnos”. El estrés, las exigencias de la cotidianeidad, la presencia de hijos, este momento de pandemia, no ayudan para nada a que le deseo gane algo del terreno perdido, por el contrario, los cuerpos se alejan cada vez más, quizá por miedo a ser rechazados o a no poder cumplir con las expectativas deseadas.

 El consejo es no permitir que “los cuerpos se enfríen”. Aunque no tengan un encuentro erótico, mantener la comunicación verbal y corporal (caricias, abrazos, besos, masajes) es fundamental.


ANORGASMIA FEMENINA

El orgasmo es una respuesta fisiológica, emocional y social: une el cuerpo a la capacidad de gozar y de compartir la experiencia sexual. Sin embargo, los condicionantes socioculturales han sido causa de muchas limitaciones a la hora de hacer el amor. La anorgasmia o falta de orgasmo femenino se define como la ausencia persistente o recurrente tras una fase de excitación sexual o lubricación genital normal. A la hora de evaluar la inhibición de la respuesta orgásmica se debe tener en cuenta que las mujeres presentan una gran variabilidad en el tipo y en la intensidad de estimulación para desencadenar el orgasmo. Es fundamental saber si la mujer está tomando fármacos, ejemplo, antidepresivos, padece de patologías orgánicas (diabetes, enfermedades neurológicas, etc.),  la experiencia sexual previa, la relación que la mujer tiene con su cuerpo y un aspecto fundamental: la estimulación que recibe.

Aunque se considere que la anorgasmia puede aparecer por una suma de factores, los condicionantes culturales y religiosos inciden en el cuerpo y la psiquis femenina. Algunas han asimilado a su favor los cambios en los patrones de género, logrando autonomía, decisión, un verdadero rescate de los cuerpos; otras han quedado rezagadas, con la convicción de que acceder al goce sexual es propio de mujeres osadas y liberadas; otras creen que deben complacer al hombre más que a sus deseos; y finalmente, el grupo de las más ortodoxas, defiende la idea del sexo como procreación.  Un cuerpo vedado a las experiencias de relajación y disfrute responde más a la normatividad social que a deseos más sinceros, profundos, pasibles de ser reprimidos.

El hombre ha naturalizado la idea de que todo encuentro sexual es coito con penetración. Si él insiste en penetrar (su objetivo prioritario) es porque antes ha sido “penetrado” por la pauta social imperante, aquella que exalta la virilidad de todo macho potente, preparado para probar su orgullo cada vez que se acopla.  Si las mujeres pierden el orgasmo por la falta de conexión con sus sensaciones, también lo pierden cuando estos varones se aprestan a penetrarlas con el mínimo estímulo. Y a ellos, el apuro, la ansiedad, les juega la mala pasada de no poder controlar la eyaculación y/o ver cómo sus penes se vuelven fláccidos.


EYACULACIÓN PRECOZ

Es un problema muy frecuente. Es importante recalcar que la eyaculación precoz no solo es la eyaculación rápido, en realidad es la imposibilidad para eyacular cuando se lo desea. La base de síntoma es generalmente la presencia de ansiedad, ocasionado en la idea de tener que “cumplir” como si fuera pasar por un examen. Muchas veces la dificultad para controlar el orgasmo ocurre desde la adolescencia, cuando el joven se masturbaba con miedo y apuro para no llamar la atención de los padres. Desde el punto de vista del tratamiento las terapias sexológicas son las recomendadas para superar la disfunción. Las parejas suelen adaptarse al problema del compañero, aunque la tolerancia tiene un límite y como consecuencia aparecen conflictos que hasta el momento estaban ocultos. El tratamiento individual y de pareja es el más indicado.


ANORGASMIA MASCULINA

Los hombres también padecen anorgasmia o aneyaculación. Es menos frecuente que la eyaculación precoz y es justamente lo opuesto, definiéndose como el retardo o falta de reflejo eyaculatorio. El orgasmo en el hombre está asociado a la eyaculación, por lo tanto, en la mayoría de los casos cuando falta la eyaculación no se experimenta la vivencia de orgasmo o de descarga placentera. Esta disfunción sexual puede ser efecto colateral de algunos medicamentos (antidepresivos que inhiben la recaptación de serotonina), ansiedad, o bien personalidades rígidas, con rasgos obsesivos.

Los problemas sexuales más frecuentes aparecen por:

  • Información errónea, mitos, ignorancia, ideas rígidas, con respecto a la interacción sexual y social.
  • Culpa y ansiedad inconscientes relacionadas con el sexo.
  • Ansiedad o apuro por consumar el acto.
  • Escaso registro del cuerpo y las sensaciones que provienen de él.
  • Falta de comunicación en la pareja acerca de sus deseos, preferencias, fantasías, emociones.


FALTA DE JUEGO PREVIO

Convencerse de que la penetración es la meta necesaria en toda relación sexual es subestimar la riqueza que aporta el juego previo. Si él insiste en penetrar (su objetivo prioritario) es porque antes ha sido “penetrado” previamente por la pauta social imperante, aquella que exalta la virilidad de todo macho potente, preparado para probar su orgullo cada vez que se acopla. Y de esta manera, el mito de la masculinidad a ultranza les juega en contra al no poder controlar la eyaculación, o al ver cómo sus penes se vuelven fláccidos apenas se aprestan a penetrar. La exigencia por tener el pene erecto y complacer a las mujeres no favorece en nada a la performance masculina. No obstante, muchas mujeres demandan ser penetradas como condición erótica indispensable para valorar la relación sexual como “completa” o plena. Considerar que la relación no tiene una meta prestablecida más que el disfrute mutuo ayuda a despejar las normativas del “cómo, cuánto y cuándo”. Es posible que no se disponga en la semana del tiempo y la predisposición anímica y corporal para tener un juego erótico más largo, pero ente los “rapiditos” se puede alternar un “prolongado”, incluso los encuentros breves pueden servir como caldeamiento que prepara los cuerpos para un despliegue más extenso.


BENEFICIOS DEL JUEGO PREVIO

  • Desnudarse, abrazarse, besarse, tocarse, conectarse con el cuerpo del otro y el propio abre los sentidos y las sensaciones erógenas.
  • Ayuda a dejar las preocupaciones y el estrés de lado.
  • Baja el pudor y la inhibición.
  • Ayuda a disipar los pensamientos críticos o la presión de rendimiento sexual.
  • Incluir variantes en el juego ayuda a proponer nuevas poses sexuales.
  • Se llega mejor al juego previo cuando se prepara el encuentro con una salida en pareja, llamadas insinuantes durante el día, o simplemente se dispone el ambiente con música o luces tenues, etc.
  • Los cuerpos que se liberan y disfrutan del sexo guardan memoria de la experiencia placentera.
  • El placer que produce el sexo, sobre todo cuando envuelve a todo el cuerpo y a las sensaciones que se despiertan, es una experiencia que se desea repetir.


DISPAREUNIA y VAGINISMO

Dispareunia: Es el dolor durante el coito, tanto en el hombre como en la mujer. Investigar las causas médicas que pueden estar generando el trastorno: fimosis (dificultad para retraer el prepucio), infecciones; falta de lubricación por menopausia (no ocurre en todas las mujeres) o fibrosis vulvar, etc.

 Vaginismo: Es la contracción espasmódica de la musculatura del tercio externo de la vagina impidiendo la penetración o el examen ginecológico con un especulo.

Las técnicas para tratar el vaginismo consisten en la desensibilización sistemática, el reconocimiento de táctil y visual de los genitales y el uso de dilatadores o tutores de distinto tamaño para lograr la dilatación. Una vez que la musculatura se relaja y se adquiere seguridad se le permite ser penetrada. La pose sugerida consiste en el hombre esté acostado y la mujer arriba, guiando la penetración y los movimientos del coito.

Más allá de las causas médicas de la dispareunia y el Vaginismo existen factores psicológicos que tienen que ver con experiencias sexuales traumáticas, abusos, violencia, represión sexual, desconocimiento del cuerpo, falsas creencias respecto al sexo, pudores, fobias sexuales, falta de acuerdo en la relación, hombres apurados por penetrar que impiden que la mujer se lubrique, desavenencias conyugales que se dirimen en “la cama”, etc.


RECHAZO AL SEXO ORAL

 Es una práctica muy placentera porque estimula zonas de mucha inervación y vascularización (glande, prepucio, testículos, labios mayores y menores, introito vulvar, clítoris, etc.). Quienes lo disfrutan seguramente lo incorporan como una experiencia que debe estar en todo encuentro erótico. Lo ideal es que el juego estimule previamente otras zonas no genitales que preparan o caldean el cuerpo para el sexo oral. Las áreas que rodean a los órganos genitales suelen ser también muy estimulantes: alrededor de los labios mayores, pliegue inguinal y en los hombres entre los testículos y el ano, ya que ahí se localiza la prolongación interna de los cuerpos cavernosos del pene. Sin embargo las zonas más ricas para disparar el goce son el clítoris y los labios menores y en los hombres la estimulación del prepucio y el glande. Pero esta práctica no siempre gusta, o a uno le place y no al otro. En este último caso no También hay que tener en cuenta que existen clítoris que son más sensibles, y hasta dolorosos, y hombres que ante el mínimo roce del glande tienden a eyacular.

El sexo oral puede darse espontáneamente o bien algunas personas ponen reparos a la hora de hacerlo. Los hombres gustan más que las mujeres, excepto que el varón tenga eyaculación precoz por lo cual puede rechazar o poner un freno al desarrollo de esta práctica. En las mujeres más sensibles a que el pudor o las inhibiciones pesen sobre el cuerpo son más proclives a rechazarla, sin embargo, cuando logran vencer esos frenos culturales o religiosos se animan y actúan con más libertad.


Los tips más recomendables

No empezar el encuentro sexual con sexo oral, estimular otras zonas que caldeen el cuerpo.

Acordar juntos tener este tipo de práctica.

Recordar que hay personas que son muy sensibles a los olores (otras no lo son, al contrario, las estimula), en estos casos la higiene previa es recomendable.

El sexo oral debe variar de ritmo e intensidad según se vaya dando la interacción.

El sexo oral es una experiencia sensorial rica y potenciadora de estímulos, hay que despojarse de prejuicios y entregarse a probarlo.

Los prejuicios más frecuentes lo tienen mujeres y hombres: "va a pensar que lo hice con muchos hombres" o "no quiero que la madre de mis hijos me haga eso".

Otro prejuicio frecuente tiene que ver con el olor la lubricación y que impide que muchas mujeres no lo hagan.

En este caso el uso de cremas, geles de diferentes gustos, ayudan a vencer las resistencias.


MOLESTIAS EN EL USO DEL PRESERVATIVO

Algunos hombres rechazan el uso del preservativo fundamentalmente por dos motivos: “le quita sensibilidad” y “tienen miedo a perder la erección”. Tanto en uno como en otro caso son ideas que se imponen ya que el buen uso del profiláctico no debería provocar los problemas que se argumentan. Sin embargo, existen hombres que sienten que “cortar el acto para ponerse el preservativo” suele enfriar el encuentro. La recomendación es muy simple: dejar cerca el sobre del preservativo y colocárselo como parte del juego erótico, todo es cuestión de un poco de práctica e imaginación. En realidad no existe evidencia de que el látex puede quitar sensibilidad, ya que la sensibilidad no es solo local sino que compromete a todo el sentir corporal. Esta idea de basa en la creencia de que sexo es solo genitalidad cuando en realidad intervienen un sinnúmero de factores que incrementan el placer (deseo, conexión, poses, fantasías, calor, humedad, olores, gemidos, frases, etc.)

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