¿Nuevas estrategias proscriptivas en Sudamérica?

Por: Mariano Fraschini

Con la condena en segunda instancia al ex presidente brasileño Luis Ignacio “Lula” da Silva que virtualmente lo deja fuera de la carrera presidencial de octubre y con la consulta popular aprobada ayer en Ecuador que deja fuera de carrera a Rafael Correa, dos interrogantes se abren para comprender el devenir de los exitosos líderes presidenciales del giro a la izquierda del siglo XXI: 1) ¿Existe una estrategia proscriptiva para que estos mandatarios retornen al poder político? y 2) ¿Cuál es la táctica que se está utilizando para impedir su vuelta?.

Comencemos por la primera pregunta. Un breve repaso de las peripecias de los líderes progresistas en la región nos va a auxiliar en este interrogante. A escasos meses de la salida del gobierno, Cristina Fernández de Kirchner recibió una cálida bienvenida al llano con un conjunto de citaciones judiciales que la pusieron al borde de la prisión. En tándem con una sólida amplificación mediática, la líder peronista recorrió los pasillos de Comodoro Py durante gran parte de 2016 y 2017 aún  siendo candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. En Brasil, a Lula se le activaron una serie de causas que venían del periodo en el que el PT era gobierno, lo que lo obligó a volver al ruedo político para neutralizar el jaqueo permanente del poder judicial. En Ecuador, la aprobación de la consulta llevada adelante por el presidente Lenin Moreno convierte a la reelección indefinida en una pieza de museo, dejando a Correa sin posibilidades de retornar a la primera magistratura. La avanzada ofi- opositora del antiguo delfín del ex primer mandatario se había iniciado con el apartamiento y luego expulsión (y posterior encarcelamiento) del correista Jorge Glaz de la vicepresidencia. La constitución paraguaya le impide a Fernando Lugo volver a la presidencia (no hay reelección de ningún tipo).  Sin embargo, un intento de enmienda para superar está clausula impulsada por parte del actual presidente Horacio Cartés, abrió las esperanzas del ex obispo de volver al poder ejecutivo.Pero el rechazo mayoritario de la población a habilitar la reelección presidencial le impidió que la misma se materialice.

Se trata de cuatro casos de presidentes salientes que tuvieron (y tienen) muchas dificultades para el retorno al gobierno. ¿Es un hecho casual o forma parte de una estrategia regional? La recurrencia del fenómeno ¿habilita abrirle las puertas a las “teorías conspirativas”?. Los casos refieren a cuatro países en los cuales la derecha ideológica y política recuperó el poder del estado a través de diferentes vías  (voto popular, golpes solapados y “traición” al programa de gobierno), pero con un objetivo común: impedir el regreso del líder que amplió en forma inédita los derechos sociales de la población más vulnerable. En ese marco, el avance de la derecha regional con sus políticas de ajuste estructural, endeudamiento externo, apertura comercial y pérdida de derechos laborales y sociales, debe tener “a raya” cualquier intento de retorno del ciclo populista anterior, y sobre todo, a quien lideró ese proceso de transformación.

Para ir a la segunda pregunta, debemos destacar el rol que en forma predominante juegan el poder judicial y los medios de comunicación más importantes de cada país en esta cruzada anti populista. Si no releváramos este elemento sería muy complejo comprender las razones por la cual estos líderes no retornan al poder. Volvamos a los casos. A pesar de que Cristina Kirchner pudo representarse nuevamente a elecciones legislativas, la espada de Damocles judicial y mediática aún pesa sobre los hombros de la ex presidenta (procesamientos varios, pedidos de presión preventiva, etc.). La erosión de su figura luego de un traqueteo mediático permanente y el jaqueo judicial han dañado sus posibilidades de retorno. Como señalamos al principio, el Poder Judicial, en tándem con una importante cobertura mediática, sacó de la cancha a Lula, en un proceso que a decir de los expertos cuenta con escasas (por no decir nulas) pruebas de delito. En el caso ecuatoriano, tras la aprobación de la consulta popular “antireeleccionista”, al que el poder judicial de ese país le dio venia a pesar de las impugnaciones por su anticonstitucionalidad, quedó descartado el regreso a Rafael Correa. En cuanto a Lugo su situación es más complicada, ya que la propia Constitución le impide volver a presentarse, y el Poder Judicial de ese país (que no “abrió la boca” en su, más que polémica, salida anticipada) ha sido poco flexible con quienes intentaron gambetear esa cláusula. Este último sería el único caso de impedimento constitucional vigente desde antes de su salida del gobierno, que imposibilita el retorno del ex obispo.   

La alianza entre el poder judicial y los medios de comunicación se convirtieron en los grandes frontones que impiden el retorno de los ex presidentes populistas. Aquí no es el lugar para evaluar la veracidad o no de los hechos que se les adjudica a estos ex mandatarios, como así tampoco caracterizar moralmente las acciones durante sus gestiones, ni sancionar sus estrategias políticas erradas, pero lo que emerge como una constante es el rol de estos dos poderes (el judicial y el invisible cuarto poder de los medios) en el fracaso “del retorno”.

La “judicialización de la política” emerge en toda su dimensión en estas horas. La salida de la vicepresidencia de Raúl Sendic y las acusaciones que pesan sobre José Mujica en Uruguay, las acusaciones familiares a Michelle Bachelet en Chile, las sospechas permanente sobre Evo Morales (hasta un “falso hijo” le inventaron) y las cotidianas acusaciones “narcortráficas” y de corrupción a Nicolás Maduro, son muestras palmarias del avance de esta estrategia hacia presidentes en ejercicio, y que algún día se convertirán en “ex”.

Nuevas estrategias de poder soplan en la región. Hasta hoy, exitosas.

Diarios Argentinos