Notas políticas sobre la intervención a Vicentín

OPINIÓN. El gobierno decidió intervenir y someter a discusión una posible expropiación de la empresa Vicentín. ¿Vuelve el kirchnerismo versión 2008? ¿Qué es lo que asusta tanto a los empresarios? ¿Cómo justificó la medida Alberto Fernández?


No confrontar. El gobierno decidió la intervención del grupo Vicentín. Había varios motivos para hacerlo. El escándalo por los irresponsables créditos tomados del Banco Nación, nunca devueltos y, al mismo tiempo, los aportes de campaña por parte del Grupo para financiar a Cambiemos hubiesen bastado para legitimar la medida.

Al rescate. Pero Alberto Fernández eligió un camino retórico menos épico. Apuntó a la grave situación financiera del Grupo, y la necesidad de rescatar a la empresa y garantizar así las fuentes laborales. Hoy volvió a enfatizar la misma línea discursiva, para alejar fantasmas: “Es un caso excepcional. Estoy rescatando una empresa”.

Decisión estratégica. En el gobierno deslizaron una justificación adicional. Intervenir Vicentín es una manera de hacer pie en una empresa testigo y estratégica en el mercado de granos (Alberto y Matías Kulfas dixit). La senadora Anabel Fernández Sagasti agregó: “Esta empresa nos va dar el sendero para lograr la soberanía alimentaria”.    

El fallido abrazo del oso. Clarín y La Nación enfocaron la decisión de manera peculiar: “Es el comienzo de la etapa kirchnerista del gobierno de Alberto Fernández”, decretaron. No es casual. Desde el 18 de mayo de 2019, cuando Cristina Fernández eligió la fórmula presidencial, la estrategia de ambos medios fue plantear que existían dentro del Frente de Todos dos cosmovisiones distintas y hasta opuestas: la moderada, representada por Alberto; la extrema, en manos de Cristina Fernández. Con esa decisión de Vicentín, entonces, la lectura es que finalmente triunfó el ala extremista.

Kirchnerismo clásico. Se volvieron a agitar los fantasmas por “una vuelta al kirchnerismo clásico”, propenso a estatizar y “combatir el capital”. En esta lectura, se trataría del kirchnerismo post-2008, post-conflicto con el “campo”, el que estatizaba las AFJP e YPF, el que tenía a Guillermo Moreno como guardián de los precios (a pesar de que el Secretario de Comercio terminaría relegado con una función menor en Italia en la segunda presidencia de Cristina), el que se quedaba sin su Jefe de Gabinete, Alberto Ferndández, para pelearse con Clarín.

No vuelve más. Guillermo Moreno, justamente, salió a criticar la medida de intervenir Vicentín. Y fue el mismo Presidente que, aun urgido por la pandemia, se encargó de responderle. Sus palabras parecen haber sido cuidadosamente elegidas: “Celebro que Moreno se preocupe por la legalidad antes de que entre con guantes de box y matones a una asamblea”. Se refería cuando Moreno se peleaba con Clarín. Traducción: “el kirchnerismo de Moreno no vuelve más”.

Escuchan con el bolsillo, hablan con el corazón. Hoy el periodista Francisco Olivera, en La Nación, sostiene: “El natural rechazo a la posibilidad de cualquier expropiación convive desde el lunes en el establishment local con el instinto opuesto: unos 2600 acreedores del grupo agroindustrial estarían encantados con un rescate del Estado”. O sea, conveniente desde lo económico, pero a disgusto en términos ideológicos. La historia, en versión resumida, de la relación entre empresarios y el peronismo. Como les recuerda siempre Cristina a los dueños de las empresas: "Conmigo se cansaron de ganar plata".   

El fantasma de 2008. ¿En qué consiste este fantasma? ¿Hubo realmente estatizaciones masivas tras el conflicto del "campo"?.  En rigor de verdad, el grueso de las empresas privatizadas en los años ´90 (principalmente de servicios públicos) no pasó, en la siguiente década, a manos del Estado. Asimismo, en 2014, sólo dos empresas estatales (ENARSA y Aerolíneas Argentinas) formaban parte de las 200 empresas líderes de la Argentina, a la que habría que agregar YPF como asociación (Gaggero y Shorr, 2016). 

Claro que una mirada puramente cuantitativa no tiene en cuenta el rol estratégico que logró tener el Estado en sectores como el aéreo-comercial o el de hidrocarburos. Tal vez en los dos argumentos que eligió el gobierno nacional para intervenir Vicentín se encuentra el temor empresario: ¿se trata de un simple rescate o es en verdad un primer paso para que el Estado tenga un papel estratégico en el mercado de granos?  

Diarios Argentinos