Números del 2018: la industria editorial en estado de alerta

La situación es alarmante: caída en ventas en librerías y ferias, disminución de la producción gráfica y editorial y cierre de puntos de ventas. El sector denuncia la ausencia del Estado.

La Fundación El Libro publicó un comunicado en el que expresa su preocupación ante la alarmante situación que atraviesa el sector editorial y librero. Denuncian una importante caída en las ventas en librerías y ferias, una disminución en la producción editorial y, como consecuencia de la baja de consumo, el cierre de librerías en todo el país.

“La abrumadora mayoría de las editoriales —especialmente las pymes y la editoriales universitarias (estas están prácticamente paralizadas)— han recortado o suspendido sus planes editoriales. También han realizado reducción de personal. A estos despidos directos en la planta editorial, administrativa y comercial debe sumarse la merma de trabajo para contratados: correctores, diseñadores, traductores, ilustradores”, denuncia el comunicado.



En su informe de datos del registro de producción de novedades editoriales del primer semestre de 2018, la Cámara Argentina del Libro advierte que, mientras en el primer semestre de 2016 se publicaban más de 10.6 millones de libros, en 2018 la cifra apenas supera los 6 millones de ejemplares. Esto significa una caída de más del 40% de la producción en tres años. Dato que se agrava debido a la creciente concentración editorial.

El librero y titular de la Librería Hernández, Ecequiel Leder Kremer, dijo sobre la crisis que azota al sector: “Desde 2014 la caída de las ventas varía entre 45% y 30% en unidades, según el punto de venta. A esto hay que sumarle que los aumentos irracionales de servicios y costos de gestión potencian la caída. Además, las editoriales no pueden/no se animan a acompañar la inflación con aumentos acordes porque significaría potenciar aún más la caída de ventas. En resumen, la rentabilidad específica del libro se derrumba”.

En el informe “El libro blanco de la industria editorial argentina” de 2017, la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) afirmó: “Entre 2015 y 2016 se produjo una caída del 15% en la producción, tanto de títulos como de ejemplares totales, y de un 12% en las ventas del mercado privado, de las editoriales comerciales. Si incluimos la caída de las ventas al sector público —en 2016 no hubo compras de literatura infantil para aulas y bibliotecas—, tenemos una caída total de ventas de libros del 25% en ejemplares o 24 % a valores constantes, por el importante peso que esas ventas públicas significaban —pasaron del 14% al 1% de las ventas totales—”.  

En el informe de 2018, que refleja lo ocurrido en 2017, se informa que “las ventas del mercado privado para las editoriales comerciales cayeron el 3% en cantidad de ejemplares vendidos, que sumado a una caída del 5% en el precio medio, afecta en un 8% el valor total del mercado. Las ventas al sector público, que se retoman luego de un 2016 sin adquisiciones, revierte los resultados del mercado privado alcanzando para el mercado total un crecimiento del 6% en ejemplares”.

Sin embargo, desde la Fundación denuncian que el Estado ha reducido o suspendido la compra de libros escolares y para planes de lectura. Según informaron, durante los últimos dos años, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) no ha realizado su tradicional compra centralizada. En este sentido, el día previo al debate del presupuesto en la Cámara Baja, enviaron una nota a los diputados de la Nación en la que manifestaron “una genuina preocupación y pedido de reconsideración” por la disminución de las partidas destinadas a Cultura en el Presupuesto Nacional 2019. “El sector editorial y librero se encuentra en una difícil situación, en la que el papel promocional de ferias, festivales y campañas de incentivo a la lectura deben ser reforzados. Esperamos que tengan en cuenta este tema, en el que se juega el presente y el futuro de una herramienta central que fortalece la cultura, es imprescindible en la educación y expresa la identidad de los argentinos en su propio país y en el mundo”, afirmaron.

Rouvier