Ni sujeto ni sujeta

OPINIÓN. El movimiento queer nos interpela a salir de las estructuras binarias hegemónicas que encorseta a las personas.

El movimiento Queer nos interpela a salir de las estructuras binarias hegemónicas que encorseta a las personas.

Dicho pensamiento se instala en la década del ´90 como una propuesta contracultural, siendo Judith Butler una referente teórica e ideológica, que apunta a desarticular la concepción de sujeto/sujeta universalista.

Tanto la sexualidad hegemónica, como la transgresora se construyen con la repetición ritualizada de actos de habla y de todo un repertorio de gestos corporales que obedecen a un estilo relacionado con uno de los dos géneros culturales, basándose en la exigencia constante del contexto para producir la conducta en relación con la identidad sexual.

La teoría de la performatividad de género lucha por la ampliación de derechos y por la deconstrucción del orden simbólico.

Para la autora “sexo y el género” son culturalmente construidos e históricamente situados, y es imperativo deconstruir todas las categorías binarias de la lógica de la dominación con el fin de desestabilizar todas las identidades fijas, para así propiciar la emergencia de diferencias múltiples.

Dicha premisa es aplicable a las “personas”, en tanto identidades que también se encuentran interceptadas por otras catergorías binarias: color, sexo, cultura, clase social, género raza, etc, que interpelan al poder  hegemónico. 

Mensajes explícitos desafían con estéticas danzantes los estereotipos de género y de belleza occidental que luchan contra la colonialidad presente en América Latina.

Referentes como Maximiliano Mamaní -artista andino oriundo de Jujuy- con un arte para incomodar, caracteriza con faldas, pestañas postizas y trenzas largas, a una cholita drag conocida como “Bartolina Xixa”, con su danza folklorica.

Por su parte la emisaria de las disidencias, Susy Shock, con sus producciones artísticas, relatos y poemarios, nos interpela con mensajes descarnados en su célebre lema: “Reinvindico mi derecho a ser un monstruo ¡que otros sean lo normal!"

En tanto los movimientos feministas populares hacen camino al andar desde la interseccionalidad interpelando las estructuras desiguales, hegemónicas y binarias y actuando por la democratización de justicia para todas, todos y todes.

Voces que no callan la subordinación, identidades que se movilizan haciendo frente a las opresiones y danzas provocativas que repelen los patrones estereotipados marchan en defensa de los derechos humanos, marcando la ruta de la imperiosa necesidad de deconstruir nuestro sistema de pensamiento binario para comprender mejor la multiplicidad de la realidad humana.


Sobre la autora:  Maria Paola Casariego, es abogada y mediadora con perspectiva de género, operadora en psicología social, docente, capacitadora virtual, escritora, miembra de EsTILA.ar  @dracasariego@mariapaolacasariego

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