“Ni Machista ni Feminista”

OPINIÓN. Cuando se dan discusiones que envuelven temas vinculados a las problemáticas de género, seguramente, se escuchen algunas frases célebres que intentan buscar una suerte de equilibrio o neutralidad frente a los debates de esta índole. Sin embargo, cuando las utilizamos estamos dando por sentado una serie de conceptos que nos paran desde una óptica que nos hacen inclinar la balanza hacia uno de estos dos extremos, con los que supuestamente, no nos queremos identificar.


Frase N°1: “El Feminismo es lo mismo que el machismo pero al revés”

 

Suponer que el machismo y el feminismo son dos extremos de una misma cosa, es, al menos, desacertado. Si analizamos estos dos fenómenos, rápidamente nos podemos dar cuenta que no son dos caras de una misma moneda.

El machismo es una expresión explícita de sexismo que comprende un sistema de creencias, normas y prácticas cuya puesta en marcha crea y perpetúa las  relaciones asimétricas de poder y desigualdad social sobre la base del sexo. Es un sistema de opresión, de disciplinamiento del género femenino y no binario; de concesión de privilegios a quienes cumplen con determinadas normas y estereotipos, en donde se pondera la supremacía masculina por sobre el resto.

En cambio, el feminismo es un movimiento político, social y teórico que surge, siglos atrás, como respuesta a las violencias y desigualdades por razones de género. Es un movimiento organizado que busca dar fin a la opresión, silenciamiento, y discriminación  social, económica, cultural y política que propone y sostiene la sociedad patriarcal.

El feminismo busca la igualdad de derechos entre hombres, mujeres y en la actualidad se suma a la discusión las identidades no binarias, que desde luego cuando surgió el movimiento no estaban siquiera consideradas.

Entonces, cuando comparamos el machismo con el feminismo, como si fueran dos extremos antagónicos, estamos no entendiendo de qué se trata cada uno. Si quisiéramos buscar una término que explicara la discriminación sexual contra varones, quizás se podría utilizar “hembrismo” o “misandría” que son vocablos utilizados para denominar el desprecio a los hombres.


Frase  N° 2 : “Ni feminismo ni machismo, igualismo”


La definición de feminismo,  trae una palabra clave: IGUALDAD, que nos da pie a la segunda frase recurrente que esconde una mala interpretación del término. Hablar de “igualismo” implica basarse en un preconcepto, que supone pensar que todos y todas partimos de un mismo punto.

Esto nos lleva al concepto de “Interseccionalidad”  planteado por la jurista afroamericana Kimberlée Crenshaw (1989) que implica ser conscientes de que a cada persona la atraviesan distintas cuestiones que han operado en ella de distintas maneras. En otras palabras, las violencias, las discriminaciones, las desigualdades no impactar de la misma forma en todos los individuos y esto va a estar vinculado al contexto social, étnico-racial, geográfico, religioso, etario, a las particularidades personales, emocionales, físicas y sexuales de cada uno y cada una. Esta teoría explica el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales.

Por otro lado, si realmente una persona se considera “igualista” por intentar defender la igualdad de derechos y la equidad de género entonces debería considerarse con una posición afín al feminismo, ya que, en definitiva, este es el fin último del movimiento.

 

Frase N° 3: “El feminismo hace tan mal a la sociedad como el machismo”

 

Aquí volvemos a incurrir en el error de las frases anteriores: interpretar que Machismo y Feminismo son dos cosas equiparables y adjudicar al “feminismo” un desprecio u odio por el género masculino. Con todos los argumentos expuestos, esta afirmación cae por sí sola.  

El feminismo como movimiento,  lucha por la liberación de las mujeres y las identidades de género no binarias ante el sistema patriarcal que las/los oprime. Tiene por objetivo generar un cambio en las relaciones sociales, eliminando los roles de género logrando así  que los hombres y las mujeres logren la igualdad. Igualdad que, cabe aclarar, no niega la diferencia.

Mientras que el machismo sostiene y replica las relaciones asimétricas de poder, siendo esta la principal causa de violencia por razones de género. De acuerdo al relevamiento del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación durante el primer semestre de 2021 se ha registrado un femicidio cada 31 horas. Por lo tanto, con sólo este dato, no se puede justificar  semejante afirmación.

Las corrientes feministas incomodan, nos sacan de esa zona de imaginario confort, en donde se naturaliza lo aprendido en el marco de las sociedades machistas y patriarcales. Es entendible que muchas veces pueden hacernos ruido actitudes de los grupos más radicales y acérrimos del movimiento, pero sin estos grupos no hay revolución y sin revolución no hay cambio posible. 


Sobre la autora: María Victoria Pucci es Licenciada en Comunicación Social y Docente Universitaria

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