Más y Más Voces Trans: un espacio de inclusión y acompañamiento

OPINIÓN. San Luis capital. Viernes de agosto, cinco de la tarde. El sol de otoño recorre las calles de la ciudad aletargadas por la pandemia. Algunxs transeúntes se animan a salir. Pasos que se acercan, la puerta de Weye se abre. ¡Bienvenides! Les estábamos esperando. Con la fuerza del chorrillero, más y más voces trans se sumaban a un espacio nuevo. Este es el relato de un deseo, uno de inclusión y acompañamiento.

Los últimos días de agosto abrieron paso a los encuentros, con una esperada flexibilización de la cuarentena que trajo aires nuevos a la ciudad de San Luis y voces con muchas ganas de ser escuchadas. Sillas en círculo respetando el distanciamiento social, café para servirse, scones caseros para acercarse… ¿De qué se trata todo esto?

Más y Más Voces Trans es un Proyecto de Extensión de Interés Social de la Universidad Nacional de San Luis, un espacio abierto y gratuito de acompañamiento fonoaudiológico y atención foniátrica a personas con identidad travesti, transexual y transgénero, desde una mirada integral y con perspectiva de género. Quienes lo componen son parte de una trama que se teje con hilos de muchos colores anudados por variadas disciplinas: Simón Abrahan, el director, es fonoaudiólogo y trabaja en el Servicio Integral de la Voz de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNSL junto a Sonia Mazzarino, la codirectora del equipo, y ambxs son docentes en las asignaturas Foniatría II y III para estudiantes de la licenciatura en Producción de Radio y Televisión de la institución. Les acompaña un equipo asesor de las facultades de Ciencias Humanas y de Psicología: Claudia Zampa desde la fonoaudiología especializada en la voz, Leticia Forgia desde la comunicación social con perspectiva de género, Emma Spinelli desde la producción de radio y televisión e integrante del colectivo trans en San Luis, y Yael Calvo desde la psicología con un enfoque de género. Entretanto, Virginia Zangroniz y Luis Otero le dan el ligamento final a la trama, con sus adiestradas miradas sobre el trabajo en salud vocal y acompañamiento a personas trans que desde hace años realizan en la ciudad de La Plata y en Buenos Aires.

El punto de partida es, desde el inicio, interdisciplinario, y quienes gestaron la idea creen que no podría ser de otra manera. Trabajar con las voces y vocalidades trans significa pensar en la salud desde una mirada amplia en la que convergen todas las dimensiones de la subjetividad de la persona, desde los aspectos fisiológicos y anatómicos hasta los anímicos, atravesando la diversidad de las identidades generizadas, los estilos que las expresan, los deseos individuales y los estereotipos sociales. Construir un espacio seguro donde la comunidad trans en San Luis pueda compartir sus vivencias y sentires, es el desafío cotidiano de Más y Más Voces Trans. Es por ello que uno de los pilares fundamentales del proyecto es la Ley 26.743 de Identidad de Género, vigente en Argentina desde 2012, que permite concebir a la identidad de género autopercibida como un derecho humano, al mismo tiempo que establece que todas las personas deben recibir un trato digno que reconozca su identidad, y que puedan desarrollarla libremente. Algo que a veces parece una obviedad, necesitó ser traducido en una ley, y aún hoy continúa siendo necesario emprender acciones concretas que reconozcan a la identidad de género como un derecho humano.


Pero ¿qué tiene que ver la voz en todo esto? 


La respuesta es porque justamente en ella cargamos todas las experiencias vividas, las exclusiones sufridas y las inclusiones celebradas: la voz es una de las formas con las que expresamos nuestra identidad. Los gestos, la vestimenta y los modales son también modos de esa expresión. La voz es, depende desde dónde lo peguntemos, una característica anatómica, un rasgo de la personalidad, un signo que adquiere sentido personal y social, que influye en cómo nos sentimos cuando hablamos y en cómo nos perciben cuando lo hacemos. Ahora bien, si vivimos en una sociedad donde aún en la actualidad se piensa a los géneros desde el binarismo varón/mujer, masculino/femenino, ¿qué lugar queda entonces para las voces trans? ¿dónde se ubican? ¿es necesario “ubicarlas”? Y aquí viajamos al plano del deseo, donde se encuentra lo que cada persona desea con lo que la sociedad espera de eso.

En el primer encuentro presencial de Más y Más Voces Trans de aquella tarde de agosto, brotaron las respuestas y los temores, y con ellos nuevas preguntas. Mucho se habla de feminizar la voz o de masculinizarla, al tiempo que se juzga a quienes expresan esa necesidad sin preguntarles por qué o de donde proviene su búsqueda. Otras personas se sienten cómodas con su voz y modificarla no es su anhelo. Y aquí no hay ninguna contradicción, porque lo que importa es el deseo. Lo opuesto es la imposición, esa que genera el sentimiento incómodo de tener que ajustarse al molde social de lo que se considera voz femenina o masculina, más aguda o más grave, más fuerte o más suave, y que se relaciona directamente con los estereotipos de género heteronormativos y cis-sexistas que forman parte del sistema social patriarcal en el que vivimos. Trabajar en el acompañamiento fonoaudiológico desde un paradigma de la diversidad, con perspectiva de género y desde el respeto a los derechos humanos, significa abrazar todas las voces, comprender que hay tantas como personas existen, y que siempre es necesario escuchar primero para acompañar después.

Lo que empezó con un encuentro presencial, se reorientó a la modalidad virtual ante la aparición de un brote de casos de Covid-19 en la ciudad de San Luis en los primeros días de septiembre, y la vuelta a los cuidados del aislamiento social, preventivo y obligatorio. El reto actual es el de sostener los lazos con la comunidad trans que se construyeron en aquel primer encuentro, con renovadas preguntas, cientos de ideas y trabajo en equipo. Mensajes que van y que vienen, Whatsapp, Instagram, Facebook… encuentros virtuales para charlar sobre la voz, la respiración, la articulación, la postura, el cuerpo, el movimiento, el proceso personal de descubrimiento de la identidad autopercibida y el lugar que ocupa la voz al atravesar ese momento. La accesibilidad es una condición de posibilidad que a veces resulta en obstáculo, y muchas otras una facilidad para sumar a personas que viven en otras ciudades e incluso en otras provincias, y que sin la virtualidad tal vez nunca hubieran podido sumar sus voces al proyecto. Las redes sociales juegan un importante papel en tanto espacios –virtuales- para la socialización, acercando a quienes están lejos e intercambiando invitaciones a participar en otros proyectos del país que trabajan con la temática de la voz. La expectativa se sostiene, se tejen nuevas redes, el equipo sigue trabajando, y las esperanzas de volver a la presencialidad nunca se pierden.

En este contexto, la extensión universitaria se constituye en una herramienta fructífera a la que echarle mano desde los ámbitos académicos para construir un lazo más cercano con la comunidad de la que forma parte. Aportar mediante sus profesionales al desarrollo de una sociedad igualitaria ya no es sólo una opción posible, sino una respuesta necesaria que las universidades públicas deben dar en sintonía con los cambios culturales que estamos atravesando.

Acompañar, estar en compañía, ir en la búsqueda, compartirla. Estas palabras que habilitan una cálida polisemia de sentidos, invitan a mirar sin juzgar, y a comprender que las relaciones humanas no pueden construirse sino es desde el respeto y la empatía. Visibilizar y hacer oír las voces que tantas veces han permanecido silenciadas, es una deuda que desde Más y Más Voces Trans intentamos comenzar a saldar para vivir en una sociedad más justa, igualitaria y equitativa.


Sobre la autora: Leticia Forgia forma parte del Proyecto de Extensión Más y Más Voces Trans como asesora de prensa y comunicación. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de San Luis y Diplomada en Género e Igualdad (UCH). Estudiante de la Maestría en Derechos Humanos y Ciudadanía (UNSL-UNLP). Docente e investigadora universitaria. Diseñadora gráfica en el equipo de prensa y comunicación del municipio de la ciudad de La Punta, San Luis.

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