Merkel y Biden, una relación que necesita fortalecerse

OPINIÓN. Las elecciones en Estados Unidos están prácticamente terminadas. Joe Biden tiene que esperar a que el Presidente Trump deje de insistir con su equipo legal y la batalla ya estará saldada. Pero desde el otro lado del atlántico una poderosa líder mira expectante, la Canciller alemana Angela Merkel.

Foto: Axios.com


Las elecciones en Estados Unidos están prácticamente terminadas. Joe Biden tiene que esperar a que el Presidente Trump deje de insistir con su equipo legal y la batalla ya estará saldada.

Pero desde el otro lado del atlántico una poderosa líder mira expectante. La Canciller alemana Angela Merkel.

Ella felicitó a Joe el lunes 9 de noviembre, y su mensaje fue extremadamente claro. Estados Unidos, Alemania y en conjunto con la Unión Europea deben trabajar juntos. Los frentes de discordia entre ambos hoy en día son muchos: medioambiente, terrorismo, inmigración, economía, y claramente la más preocupante de todas, la pandemia mundial por el coronavirus. 

La relación entre la Canciller y el actual mandatario estadounidense se encuentra bastante áspera. Donal Trump acusó a sus aliados europeos de que el presupuesto en defensa es insuficiente. El cual no alcanza al 2% del producto interno bruto (PIB), porcentaje que Estados Unidos reclamaba porque si no su nación es la que debía aportar más dinero para proteger a sus aliados e intereses. Sus aliados asiáticos siguieron el pedido, podría inferirse que la amenaza norcoreana o china lo amerita, pero Europa decidió ignorarlo. Desde entonces Trump cuestionó el rol de Estados Unidos en la OTAN y el accionar de sus aliados.

Incluso el mismo Presidente de Francia, Macron, dijo: “que Francia y Europa ya no podían confiar en los Estados Unidos en cuestiones de seguridad”. Desde hace varios años que siempre algún funcionario europeo menciona que Europa debería tener sus propias fuerzas militares, desligándose de la OTAN y apoyándose mutuamente entre ellos, sin injerencia estadounidense, fomentando unas fuerzas militares plenamente europeas.

A causa de esto, de no aumentar el gasto en defensa, Trump decidió que cerca de 12 mil soldados estadounidenses fuesen retirados del territorio alemán, movilizándolos a otros destinos dentro de Europa. Además, desde que Rusia y Alemania anunciaron un gasoducto, el Nord Stream 2, que transportará gas ruso por Europa. Washington, se opuso rotundamente a dicha colaboración. Pero Europa necesita gas, y la está buscando por todas sus fronteras.

La inmigración es un punto en el que se encuentran totalmente en lugares opuestos. La campaña de Trump en el 2016 se basó en “Build that wall, and Mexico will pay for it”, entendido como, construyan ese muro y México lo va a pagar. Su campaña nacionalista se basó en una confrontación directa en contra del inmigrante indocumentado que intentaba ingresar al país por un futuro mejor. Ese mismo año, en el escenario europeo fue Alemania la que logró y realizó algo completamente increíble, la aceptación de cientos de miles de refugiados sirios que escapaban de la guerra en busca de un futuro mejor en la nación alemana, todo mientras sucedía una crisis inmigratoria sin precedentes en suelo europeo.

Con el medioambiente la situación se repite. Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París diciendo que era injusto para su industria y economía, mientras que Alemania hace años que aboga por un cambio de paradigma. Desde el lado de la energía, utilizándolo como ejemplo, invirtiendo en energías renovables como la solar o eólica, e incluso ayudando con subsidios a países en vías de desarrollo para que puedan proteger sus bosques o hábitats naturales.

Aunque históricamente, desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial son aliados internacionales que se apoyan mutuamente, ni si quiera en ese plano lograron una relación pacífica. Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear alcanzado con Irán y las diferentes potencias nucleares, incluida Alemania. Generando cortocircuitos con el régimen iraní y llegando a intercambiar bombardeos entre ambos desestabilizando toda la zona en su conjunto a principios de este año, amenazando con escalar en casi una confrontación directa por la muerte de un General Iraní.

Siguiendo en el plano internacional, la economía es un ambiente de mucho conflicto. Estados Unidos entró a una guerra comercial con China, desestabilizando el mercado en su conjunto y al mismo tiempo se centró en cerrar su mercado doméstico. Alemania por su lado, desde hace décadas que es uno de los exportadores más grandes del mundo. Que la economía estadounidense se le haya achicado, porque Trump cuestionó el superávit comercial por parte de Alemania y que al mismo tiempo haya ocurrido lo del Brexit, dieron grandes dolores de cabeza para el equipo económico de Ángela. Y hoy, con la pandemia, es otro.


Fuente: “El nacionalista” 


Incluso, hace tan solo unos días, la Unión Europea anunció masivos aranceles para las importaciones estadounidenses. Bruselas reaccionó a causa de unos subsidios que considera como ilegales por parte de Estados Unidos para el fabricante de aviones Boeing. Los aranceles tienen un volumen de casi cuatro mil millones de dólares anuales, por lo que el gabinete económico norteamericano no estará feliz. Hasta la fecha no ha habido una reacción de Trump o de Biden. Del cual se espera que sea más abierto en su política comercial, cuando asuma el 20 de enero de 2021.

Por último, lo que más afecta hoy en día es la pandemia del corona virus que está teniendo un segundo rebrote en toda Europa. Alemania está registrando hasta 30 mil casos diarios aproximadamente. Alemania, al ser un país federal, cada bundesland (provincias en nuestro caso) tiene potestad sobre las decisiones que quieran implementar, como es la cuestión de la salud pública. Aunque, desde el inicio de la crisis en muchas cuestiones se le han otorgado poderes excepcionales a la Canciller para que lidere de manera centralizada la lucha contra la enfermedad. Cuestión que en Estados Unidos no pasó y cada estado está por su cuenta, generando choques entre la administración estatal y nacional. Dicha situación le jugó en contra durante las elecciones.

Volviendo a Estados Unidos, Trump no planea aflojar hasta el último minuto y los litigios legales siguen. Por lo tanto, se espera una transición bastante desordenada y caótica.

¿Qué promesas trae la llegada de Joe Biden?

Merkel confía y promueve el multilateralismo y la Unión Europea como la mejor institución internacional de alcance supranacional en donde su alcance es efectivo y eficaz. Trump, categóricamente se enfrentó a sus viejos aliados y limó sus relaciones. Actualmente va a ser responsabilidad de Biden de recomponer sus amistades, aunque la situación actual no es la misma cuando dejo la Casablanca en el 2016.

A la canciller le quedan seis semanas más como presidenta del Consejo de la Unión Europea y solo diez u once meses más como canciller. Sin embargo, quiere contribuir para volver a una relación más armoniosa, a través del multilateralismo y la colaboración. Y debe dejar a un sucesor que quiera seguir una relación amistosa y duradera con el gigante del norte. La misma situación de la política alemana hoy en día se está complicando más, con facciones de extrema derecha que están aumentan su poder y participación tanto en el congreso como en gobiernos locales.  

El presidente electo estadounidense le dijo a Macron, Presidente de Francia, que quería revitalizar los lazos bilaterales y transatlánticos, incluso a través de la OTAN y la Unión Europea. Hablaron sobre los derechos humanos y la construcción de la seguridad sanitaria mundial, y Biden expresó su disposición a trabajar para abordar la seguridad y el desarrollo en África, los conflictos en Ucrania y Siria y el programa nuclear de Irán. Todos puntos muy calientes en donde las acciones de Trump dejaron consecuencias severas.

Según diferentes exdiplomáticos, cuentan que Biden "necesitará comenzar de inmediato a reconstruir las relaciones y restablecer la confianza en Estados Unidos. Pero eso será difícil ya que la mayoría de los aliados y socios temerán que 'otro Trump' pueda estar a menos de cuatro años. "

Merkel y Trump han tenido una relación difícil. Hasta donde se sabe Trump denigró a Merkel en llamadas telefónicas, incluso la llamó "estúpida" y "la acusó de estar en el bolsillo de los rusos". Claramente esta no es la forma en la que unos aliados se tratan mutuamente, el respeto y el compromiso que se espera que vendrá con el nuevo Presidente traería al mismo tiempo una cierta estabilidad para los diferentes temas que se comentaron anteriormente. Los países necesitan cierta predictibilidad y estabilidad para poder progresar y mejorar.