MendoExit a fondo: Deshonestidad intelectual y demagogia electoral

OPINION. Solo se necesita abrir la Constitución Provincial en su primera página e interpretar textualmente el Artículo 1 que reza “La Provincia de Mendoza es parte integrante e inseparable de la Nación Argentina (…)” para echar por tierra cualquier idea separatista al estilo MendoExit.


“La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente Constitución”.

 Art. 1 de la Constitución Nacional Argentina (1853).

“Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional”.

 Art. 5 de la Constitución Nacional Argentina (1853).

“La Provincia de Mendoza es parte integrante e inseparable de la Nación Argentina y la Constitución Nacional es su Ley Suprema”.

Art. 1 de la Constitución Provincial de Mendoza (1854).


No hace falta ser abogado constitucionalista para interpretar correctamente los artículos fundantes de nuestra Carta Magna nacional y de nuestra constitución provincial. Basta con haber cursado “formación ética y ciudadana” o alguna otra materia similar durante la escuela secundaria para saber que la Nación Argentina adoptó, luego de una sangrienta Guerra Civil, un sistema federal de gobierno; y que Mendoza, hace más de un siglo y medio, aceptó formar parte de dicha federación junto al resto de las provincias. En rigor a la verdad, fueron las provincias, tras ponerse de acuerdo para alcanzar la paz y el orden, quienes conformaron la Nación y su forma federativa de organizarse.

Sucede que nuestro país, al adoptar el sistema federal a mediados del siglo XIX, buscó un punto medio entre el sistema unitario (en donde las provincias serían meras unidades administrativas sin la potestad siquiera de elegir a sus propios gobernantes), y el sistema confederal (en donde las provincias serían Estados totalmente independientes con la capacidad de retirarse de la confederación según sus intereses). Esta última forma de organización territorial del poder, la Confederación, se da, por ejemplo, en el caso del Mercosur o la Unión Europea, en donde los Estados miembros pueden elegir si participar o no. Justamente fue en la Unión Europea donde se dio el Brexit, fenómeno del cual un grupo de mendocinos habitúes de Twitter tomaron la idea, medio en verdad y medio en chiste, de separar a Mendoza del resto de Argentina. Pues malas noticias para ellos. Como ya se explicó, Argentina es una Federación y no una Confederación, por lo cual técnicamente es imposible que la secesión ocurra. La única forma de que algo similar suceda, es atravesando una nueva Guerra Civil, proceso por el cual nadie que tenga dos dedos de frente querría vivenciar.

Solo se necesita abrir la Constitución Provincial en su primera página e interpretar textualmente el Artículo 1 que reza “La Provincia de Mendoza es parte integrante e inseparable de la Nación Argentina (…)” para echar por tierra cualquier idea separatista al estilo MendoExit.

Pero además, más allá de las cuestiones técnicas y jurídicas, sencillamente alcanza con tener algo de sentido común y buen criterio para darse cuenta de lo absurdo que sería en términos sociales, económicos, culturales y políticos que Mendoza se separe de Argentina. Pero entonces, si es jurídica, técnica y políticamente imposible que suceda el MendoExit… ¿Por qué se habla tanto de él? ¿Qué intereses se esconden detrás? ¿De dónde surgen estas ideas separatistas?


“Divide y reinarás”


Las ideas separatistas datan de una larga tradición en nuestras tierras después de que nos independizamos de la monarquía española. Sin embargo, fue casi siempre la Ciudad de Buenos Aires con su poderoso puerto quien intentó sacarse de encima el lastre de los “13 ranchos”, como eran llamadas despectivamente las provincias de aquel entonces en los albores de nuestra historia. Los grupos poderosos de la Ciudad-Puerto preferían conservar su lugar de privilegio en el comercio con Europa y darle la espalda al “interior”. Por el contrario, fueron las provincias mediterráneas quienes más bregaron por la integración regional, pues entendían que solo a partir de la unión sería posible defender la producción manufacturera e industrial que en ellas se habían desarrollado. Lejos de profesar un espíritu separatista, ellas fueron las encargadas de enarbolar las banderas del federalismo para que, a partir del respeto por el interés particular de las autonomías provinciales, la Argentina in totum se amalgamara en una forma más equitativa que no tuviera a Buenos Aires como el epicentro absoluto del poder.

Desgraciadamente, como ha quedado demostrado a lo largo del tiempo, Argentina es un país federal en las formas, pero unitario en muchos aspectos fácticos. Es evidente que, como dice el dicho, “Dios está en todas partes… pero atiende en Buenos Aires”. Sin embargo, no es a través del separatismo que se solucionará este déficit estructural de nuestro país. Por el contrario, es solo a través de la promoción de un fuerte federalismo (unión digna en la diversidad), que se logrará contrarrestar el peso gravitacional de Buenos Aires. El separatismo, lejos de satisfacer la lucha histórica de las provincias por la integración en igualdad de condiciones, “le hace el juego” a los grupos poderosos de la Ciudad-Puerto que, en connivencia con intereses foráneos, prefieren una Argentina “a la uruguaya”, chiquitita y dividida, de espaldas al interior y sin ningún tipo de aspiraciones de grandeza. Ideas mal planteadas como el MendoExit, en vez de representar genuinamente el interés de Mendoza, terminan por cumplir los viejos sueños separatistas de la poderosa Buenos Aires que tanto dicen enfrentar.

Frente al famoso “divide et impera”, el gaucho Martín Fierro nos advertía payando que “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera”.

En verdad, lo que se esconde detrás de slogans vacíos de este tipo son rivalidades políticas partidarias que buscan confrontar bajo la lógica de la tan denostada pero aplicada “grieta”, para sacar un mediocre rédito político que les permita llevar agua para su molino. En la mañana condenan la lógica de la grieta y la división entre los argentinos, en la noche proponen literalmente partir al país en dos.

Propuestas ridículas como MendoExit se vieron reflejadas también bajo “memes” claramente políticos partidarios que se alimentan de la lógica de la grieta y la intolerancia. Chetoslovaquia o Argentina del Centro vs Peronia es un claro ejemplo de ello.


Algunos números para despejar dudas


“Mendoza tiene todo para vivir como un país independiente” dijo el ex gobernador y diputado nacional Alfredo Cornejo al ser consultado el año pasado sobre el fenómeno separatista en boga. Los datos de la realidad demuestran exactamente lo contrario. Por ejemplo, las exportaciones de origen mendocino representan tan solo el 2,2% del total nacional [i]. Su actual matriz productiva (con una industria débil que solo aporta al 14% del Producto Bruto Geográfico) [ii] no contiene a la mayoría de su población. Las tasas de desempleo y de inflación son mayores que la media nacional.

La provincia atraviesa desde hace una década un prolongado estancamiento y desde hace ya un lustro una aguda crisis económica. Mientras que el Producto Bruto Geográfico (PBG) tuvo una caída acumulada del -5,6% entre 2016 y 2019, su deuda pública casi se quintuplicó en el mismo período.

Tristemente, la pobreza en Mendoza alcanzó este año al 44% de la población, siendo superior también que la media nacional [iii].

¿Acaso se quieren separar de un país al que en promedio le va mejor que a la provincia? Los datos duros de la realidad desnudan al slogan marketinero.

Distinto sería un planteo serio y responsable sobre la cantidad de recursos que recibe la provincia en concepto de Coparticipación. Sin lugar a dudas, y en esto creo que coincidimos todos, nuestra provincia se ve perjudicada en el actual esquema de reparto de recursos de origen tributario coparticipativo. Producto de los criterios rígidos de reparto que se hicieron cuando se sancionó transitoriamente la Ley 23.548 en 1988, nuestra provincia recibe solo el 4,4% de la masa coparticipable; siendo después de CABA y Provincia de Buenos Aires la que menos recibe en relación a su población. Lograr los acuerdos necesarios para sancionar una Ley de Coparticipación definitiva que tenga criterios objetivos de reparto (quien más aporta, más recibe) es una difícil tarea que debe lograrse a partir del diálogo y el consenso político, y no queriendo “pegar el portazo”.


Mendoza pierde, Suárez pierde, Cornejo gana


En los términos en que se ha planteado el tema, Mendoza sin dudas pierde. Pero también pierde el gobernador Suárez al quedar condicionado por el discurso Anti-Nación de Cornejo, verdadero jefe político del radicalismo mendocino. A Suarez, como a cualquier otro gobernador (sin importar el partido político) no le conviene tener una relación tensa con el gobierno nacional. Mendoza no estuvo entre las provincias que más fondos discrecionales recibieron para paliar la crisis del coronavirus, pero tampoco entre las que menos; como salieron a denunciar desde el radicalismo local. Lo cierto es que en el orden político, para lograr gestionar fondos y obras a nivel nacional, es mejor tender puentes que dinamitarlos con discursos secesionistas.

En cambio, Cornejo, que no está actualmente a cargo de la gestión provincial, puede darse el lujo de polarizar sin tapujos con el gobierno nacional, especialmente con Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Parece estar enteramente dedicado a confrontar con el oficialismo en todos los medios de comunicación por los que se pasea promocionando su eventual candidatura presidencial. Por el contrario, el trabajo del ex gobernador en la Cámara de Diputados es bastante pobre.

Pero además, al enarbolar decididamente la bandera del MendoExit, se encarga de no perder influencia sobre su base electoral provincial que gusta de estas ideas separatistas por sentirse lejana del modelo político nacional llevado a cabo por el Frente de Todos. De este modo, no pierde votos por “el tema MendoExit” frente a sus promotores originales, como lo es Hugo Laricchia, que ya ha formado un partido municipal para participar de las próximas elecciones. Laricchia, fundador del movimiento político, admitió que en verdad no creen posible la separación de Mendoza del resto del país, sino que lo utilizan como método de propaganda política para llamar la atención [iv]. Cornejo recoge el guante y golpea más fuerte para verse triplemente beneficiado: Limita a Suárez en su relación con la Nación, confronta con el peronismo-kirchnerismo nacional y provincial, y no pierde votos frente a posibles competidores menores, pero competidores al fin.

Entonces… ¿Por qué se insiste con instalar en la agenda pública un tema ridículamente planteado que no tiene ningún tipo de fundamento técnico-jurídico? Sencillamente porque le da un triple rédito político a la figura más poderosa que ha parido la política provincial en los últimos tiempos.

Mientras tanto, presa de intrigas y politiquería barata, Mendoza pierde.


MendoExit, una falta de respeto a San Martín


Promover la desintegración nacional en las mismas tierras desde donde San Martín forjó la independencia americana es sencillamente una falta de respeto a su figura. San Martín no solo formó aquí el ejército de Los Andes que liberó y buscó unir, no dividir, medio continente; sino que también fue el más genial gobernador que tuvo la provincia, lo suficientemente rebelde hacia Buenos Aires cuando ésta le daba la espalda, y lo suficientemente estratega como para defender el interés local sin romper jamás los lazos nacionales.

Por el contrario, plantear un imposible basado en un falso debate para sacar rédito político a partir de la subestimación de la inteligencia del pueblo es, por lo menos, mezquino y deshonesto. Mendoza no lo merece.


Lo que sí merece Mendoza es recuperar la senda del desarrollo y el crecimiento a partir de una inserción virtuosa en la política nacional, regional, y continental. San Martín, hombre de larga mirada, decía que su patria era la América toda. Hagámosle honor y retomemos su visión integradora de los pueblos desde el amor y la unión fraternal.


[i] https://www.memo.com.ar/economia/que-y-cuanto-exporta-mendoza-y-cuales-son-los-principales-destinos/

[ii] http://imd.uncuyo.edu.ar/realizan-un-informe-sobre-la-especializacion-productiva-en-las-regiones-de-mendoza

[iii] https://www.diariouno.com.ar/economia/la-pobreza-afecto-al-44-los-mendocinos-el-2020-n821470/amp?__twitter_impression=true&s=08

[iv] https://www.memo.com.ar/poder/en-el-mendoexit-a-la-provincia-la-puede-defender-un-panuelo-verde-o-uno-celeste/

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